Nada mejor para culminar los días más importantes de nuestra fe que compartiendo la mesa. El pasado domingo, tras una emotiva celebración del Santísimo de la Resurrección del Señor, nuestra parroquia puso el broche de oro a la Semana Santa con un delicioso desayuno preparado, como ya es costumbre, por la Comisión de Fiestas de San Martín de Dorneda.
No faltaron el chocolate caliente, las bicas, las rosquillas ni el tradicional roscón. Pero más allá de los dulces y la tradición, este encuentro fue un regalo para el alma de nuestra comunidad. Estos espacios de convivencia son fundamentales: nos permiten salir de los bancos del templo para encontrarnos como hermanos, fortaleciendo esos vínculos que nos definen como una verdadera familia en la fe.
Es en estos gestos sencillos donde realmente construimos parroquia y tejemos lazos de afecto que nos mantienen unidos durante todo el año.
Como muestra de gratitud por su inestimable ayuda y el cariño que ponen cada día para que nuestra parroquia funcione, la comunidad quiso tener un detalle con los presentes entregando un Rosario. Los niños, que ocuparon un lugar protagonista en esta jornada festiva, también disfrutaron de obsequios especiales, entre los que no podía faltar el tradicional huevo de Pascua.
Que la Reina de la Alegría, modelo de trabajo y de fe, guíe siempre nuestros pasos y proteja esta hermosa unión que compartimos.
¡Felices Pascuas!

