La Pascua no es un solo día, sino una celebración prolongada de cincuenta días conocida como la «Cincuentena Pascual». En la tradición cristiana, este periodo se vive como si fuera un único y gran día festivo, un «gran domingo» que desborda alegría y júbilo.
- El Sentido de la Cincuentena
El término griego Pentecostés significa «cincuenta». Este tiempo comienza con la Vigilia Pascual y se extiende durante siete semanas hasta la llegada del Domingo de Pentecostés. Es el tiempo litúrgico más fuerte del año porque celebra el «paso» (Pascua) de Cristo de la muerte a la vida gloriosa.
Esta fiesta tiene una doble dimensión:
- Cristológica: Celebramos el triunfo de Jesús y su existencia definitiva.
- Eclesiológica: La Iglesia, como Cuerpo de Cristo, nace a una Vida Nueva mediante el don del Espíritu Santo.
- Raíces e Historia
El origen de este periodo se remonta a los inicios del año litúrgico. Los cristianos adoptaron la estructura de la antigua «fiesta de las semanas» judía —que conmemoraba la Alianza en el Sinaí— para transformarla en una celebración continua de la Resurrección. Ya en el siglo II, autores como Tertuliano mencionaban que durante estos cincuenta días estaba prohibido el ayuno, pues todo debía ser expresión de alegría.
- Hitos de la Celebración
La liturgia enfatiza la unidad de estas siete semanas a través de momentos clave:
- La Octava de Pascua: Es la primera semana, considerada un «eco» del Domingo de Resurrección. Antiguamente, los nuevos bautizados vestían túnicas blancas durante estos ocho días, retirándolas el domingo siguiente (conocido como Domingo in albis).
- La Ascensión del Señor: Se celebra dentro de este marco (frecuentemente el séptimo domingo). Más que una fecha cronológica, representa la culminación del misterio pascual: Cristo vuelve al Padre para enviarnos su Espíritu.
- El Cirio Pascual: Permanece encendido en todas las ceremonias como símbolo de Cristo Resucitado, luz que guía a la comunidad hasta el cierre en Pentecostés.
