En la tarde de ayer, la nueva iglesia de Santa Cruz acogió una emotiva Eucaristía junto a la comunidad venezolana residente en nuestra comarca. Con profunda unión, elevamos una oración especial por las víctimas del reciente terremoto que ha azotado a Venezuela.
Durante la celebración, pusimos ante el Señor el eterno descanso de quienes perdieron la vida, el consuelo para los familiares de los desaparecidos y la fortaleza para los damnificados que sufren las consecuencias de esta tragedia. Nos encomendamos con fe a la intercesión de la Virgen de Coromoto —cuya imagen, que se custodia en nuestro templo, presidió el altar—, así como a San José Gregorio Hernández y a Santa Carmen Rendiles, pidiendo su amparo para todo el pueblo venezolano.
Al finalizar, nuestro párroco nos invitó a mantener encendida la llama de la esperanza y a canalizar nuestro amor a través de las diversas iniciativas solidarias en favor de los afectados. Como comunidad, seguimos unidos en la plegaria, fortaleciendo los lazos de fe y solidaridad con nuestros hermanos que tanto lo necesitan en este momento.
