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Padre Alonso: «Le dije a un novio que no se casara, no me hizo caso y a los 20 días se separó»

El 19 de marzo del 92 sucedieron tres hechos históricos: el quinto centenario del descubrimiento de América, la Expo de Sevilla y la ordenación del padre Alonso, uno de los párrocos más queridos de Galicia. Los domingos más de 500 fieles asisten a sus misas.

Él lo niega, pero se le resisten pocos novios. Todos se quieren casar con él. Además del párroco de Liáns, Juan Carlos Alonso (A Coruña, 1965) lo es de otros cuatro templos, aunque el de Oleiros sea su mejor escaparate. Pero más que de Liáns, el padre de Alonso, se siente orgulloso de Santa Cruz, «donde hay un montón de voluntariado echando una mano, donde atendemos a 100 familias a la semana, de donde salieron cuatro vocaciones en los últimos años. Eso es vida de una parroquia, Liáns es anécdota».

 

—Pero, ¿qué tiene Liáns?

—Antes de llegar yo ya había tantas bodas, así que no debe de ser cosa del cura. Tiene un marco incomparable, una entrada empedrada, bucólica, un bosque lleno de plátanos haciendo un arco precioso. Tiene una iglesia del Barroco-coruñesa que es muy raro, no existe mucho por aquí, un aparcamiento fantástico, y que acogemos muy bien a la gente. La parroquia no la hace el cura, la hace el cura, los que dan los cursillos prematrimoniales, los de Cáritas, los catequistas… Somos muchos trabajando en la parroquia con un ambiente muy afable, y el que viene se siente cómodo.

 

—Y que las bodas son muy amenas…

—Una vez tuve dos bodas de dos chicas del mismo barrio el mismo día. Una hizo todo lo que se le aconsejó: un saludo inicial, los amigos hicieron las lecturas, una acción de gracias… Y la otra no tuvo nada, hasta tal punto que le dije: «¿Quieres que baje a darle el beso al novio?». Es lo que me faltaba. Una salió muy dinámica y otra como la boda del cura, sota, caballo y rey. Cuando la familia y los amigos participan salen muy entrañables, eso no solo lo facilitamos sino que lo fomentamos.

 

—También son amenas porque te gusta indagar sobre los contrayentes.

—Yo hablo del mensaje cristiano, yo les digo a los novios lo que les tengo que decir que es fidelidad, entrega, generosidad y amor, pero tengo que insertarlo en su realidad. A lo mejor le digo: «Aunque llegues tarde a casa porque eres mecánico, y cansado, lo primero que tienes que arreglar son las cosas de tu matrimonio», por ejemplo. Cosas personales, que a ellos les sorprende porque no se lo esperan, y que sirven para que sepan que no es una boda en serie, sino personalizada. Se customizan, que se dice ahora.

 

—A veces nos pasamos de participativos, ¿no?

—Hay gente que te plantea música distinta o que te dice si puede traer tal cosa. Yo les digo: «Puedes traerlo fuera del ámbito religioso». La ceremonia la marca la Iglesia, pero dentro de eso hay mucha libertad. Puedes escoger la lectura, no vas a poner la de Los Corintios que es la que coge todo el mundo; las peticiones, ponlas católicas pero como tú quieras; la música, teniendo en cuenta que la música es para Dios no para nosotros… Se trata de combinarlo todo de modo que a los novios les guste y sea acorde con el público.

 

—¿Tienes ojo para esto del matrimonio? Instinto prematrimonial…

—En una ocasión expresamente le dije a un chico: «No te cases». Yo veía que no era el momento oportuno. No me hizo caso, se casó y a los 20 días estaban ya separados. Son cosas que se ven.

 

—¿Has casado a los hijos de los primeros novios que casaste?

—Llevo 28 años de cura y ya casé a los hijos de parejas, y también bauticé a sus hijos. Voy por la tercera generación. Pocas, porque son las bodas del primer año. A un decano de la Universidad, un compañero mío, lo casé pocos días después de mi ordenación, y hace un par de años ya celebré sus bodas de plata.

 

—¿En estos 28 años, alguno en vez de sí dijo no, aunque fuera por error?

—Un hombre que se quedó en blanco. Estaba obnubilado hasta que la mujer le pegó un codazo: «Que contestes, hombre», y contestó. Otro caso que se empezó a reír, a reír… otra a llorar, a llorar…

 

—Es un momento de muchos nervios.

—Sí, la gente no sabe cómo reaccionar a veces. Estoy pensando en esa pareja mirando para mí con los ojos clavados, y yo le decía: «Sí, sí quieres». Hasta que la mujer le pegó el codazo.

 

—¿La gente cada vez se casa menos por la Iglesia?

—De todos los años que llevo de cura, el año pasado fue el que más se notó el bajón, de un 20 % más o menos, pero este año ya ha vuelto a subir… No sé.

 

—Lo quieren poner más difícil. Estos días se publicaba que querían ampliar el cursillo de 20 horas a dos años, ¿no?

—No, lo que plantea la Iglesia es un itinerario para novios. Son tres cosas distintas. Por un lado, habrá gente que sea católica y practicante, de misa, que se quiera preparar bien, e igual lleva un año, en nuestra diócesis esto ya existe, y es lo que se llama itinerario de novios. Luego está el cursillo, la preparación, una cosa inmediata, lo de los dos días. Y también hay el post, la Iglesia también acompaña a las parejas recién casadas a superar sus dificultades. Pero el cursillo seguirá siendo de un par de días.

—¿Qué experiencia tienes de estos cursillos?

—Siempre digo que hay cuatro razones para que se casen: uno, porque son católicos y practicantes; dos, porque son católicos, de BBC (bodas, bautizos y comuniones) y se quieren casar como Dios manda por la Iglesia; tres, les da exactamente igual pero es tan bonito el marco…. y cuatro, les da igual todo pero a la madre de la parte contratante no le da igual. Siempre hay una de las cuatro razones.

 

—¿Los matrimonios que salen de Liáns duran?

—No depende del marco, depende que se hablen, se comprendan, se perdonen…

 

—No tenemos aguante.

—Antes se aguantaba más, pero vivimos en la cultura del hedonismo, lo que quiero es lo que me produce placer al momento, no lo que me suponga un esfuerzo. El amor tiene tres fases: el conocimiento, la pasión, y luego el cariño. El afecto da lugar a otro tipo de amor, y a veces cuando se va la pasión, no nos llega y buscamos nuevas sensaciones. Cuando uno se casa por la Iglesia es para siempre. Yo cuando me casé [con Dios] pesaba 79 kilos y hoy peso taitantos. Uno cambia, cambia físicamente, y hay que adaptarse. A veces nos casamos con la idea que tenemos del novio, no con el novio o novia.

—Hay una estadística que dice que a los 5 años el 40 % acaban en divorcio.

—La cifra es real, y a los 15 años el 60 %. Cuando pasa la pasión, queremos esas sensaciones para siempre, vivas, y no puedes mantener siempre tensa la cuerda porque rompe. Hay momentos de tensión, y otros de rutina, y en la rutina también tienes que poner amor. Al levantarte por la mañana, hay que decir te quiero, vivir, compartir, discutir y al acostarte volver a decirlo otra vez, porque si no, se convierte en una mera convivencia. A los 5 años de matrimonio uno todavía se siente joven, en el mercado y puede haber esa compañera que se fija en que te has cambiado el pelo, en qué blusa más bonita llevas… Si en casa no te dicen nada, parece que la comida de fuera es más rica que la de casa, y al final es igual que la de casa.

 

—Un cura muy moderno, muy puesto en las nuevas tecnologías, ¿cómo te piden que los cases? ¿Por WhatsApp?

—Tenemos una web que tiene 130.000 visitas. Pero sobre todo, el boca a boca, la gente que va a una boda, le gusta y la elige para lo suyo. Pero he preparado bodas por Face Time. Viven en el extranjero y la preparas igual, eso no quita que cuando vengan, haya un trato personal. Hay que distinguir, los novios quieren una ceremonia, y la Iglesia te da un sacramento y hay que recibirlo en gracia, confesar, y eso no se puede hacer por WhatsApp.

 

—¿Les pones deberes a los novios?

—Les aconsejamos lecturas, folletos, pero tanto como deberes… Bastante tienen ellos con lo que van a hacer, pero sí que sepan que van a hacer un acto en la Iglesia, no un acto civil vacío de contenido, y para que sepan de qué va hacemos el cursillo, y como dura 20 horas, les damos cosas para que lean, ahora si luego lo hacen o no…

 

—¿Has visto «Los dos papas»?

—Sí. Como entretenimiento está muy bien. Es una evolución, primero pone al papa Francisco como muy progresista y luego pone a Benedicto como más arcaico pero al final es más humano Benedicto y es fruto de su vida pasada, de lo que le pasó en Argentina con la dictadura a Bergoglio. Hay un error en la película, pone basada en hechos reales, y no es verdad, esa reunión nunca existió. A mí me gusta porque humaniza mucho a Benedicto.

 

—¿Con qué perfil te identificas más?

—Cada tiempo tiene su papa. En el momento en que la Iglesia estaba cerrada al mundo, el Espíritu Santo puso ahí a Juan Pablo II, el papa de los jóvenes, de los cinco continentes. Pasados unos años, cuando había problemas doctrinales, apareció Benedicto XVI, la cabeza más impresionante del siglo XX, no en el sentido eclesiástico, sino filosófico, no hay una cabeza como esta aclarando conceptos doctrinales… Se hizo muy humano cuando dimitió, la gente lo quiso más, no porque se fuera, sino ese lado humano de no puedo con la Iglesia, me aparto, y en estos tiempos de tanto desequilibrio social, llega el papa de la caridad.

 

—También plantea que muchos de los problemas de la Iglesia se podrían minimizar si se permitiera casarse.

—Hoy el papa Benedicto nos indicaba que el celibato es un tesoro de la Iglesia. La Iglesia anglicana se casa, tiene infinidad de vocaciones menos que nosotros, la protestante de Alemania, lo mismo… El problema no está en casarse o no. ¿Por qué cada vez duran menos los matrimonios? Porque vivimos en una sociedad en la que el compromiso a largo plazo no acaba de cuajar… No es cuestión de celibato, sino de entrega y generosidad. Yo soy de estilo como Francisco, no le llego ni a la suela de los zapatos; como Iglesia pienso más como Benedicto, y mi papa de corazón es Juan Pablo.

Fuente: La Voz de Galicia

 

18 enero, 2020
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Mañana comienza el octavario de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Se trata de los ocho días antes de una semana en la que la intención principal del rezo de toda la Iglesia es la unidad en el credo cristiano, con indiferencia de confesión. Se trata de una jornada en la que las Iglesias y comunidades de distintas partes del mundo rezan juntas y las unas por las otras. Se trata de un tiempo dedicado a la oración por la unidad de todos los bautizados, según la voluntad de Cristo: que todos sean una sola cosa.

Las fechas que se eligen para celebrar estos ocho días son intencionales. De hecho, son las mismas desde 1908. El significado de estas fechas es que abarca el tiempo que hay entre la fiesta de la Confesión de San Pedro y la de la Conversión de San Pablo, dos pilares de la Iglesia.

Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2) es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebrará del 18 al 25 de enero de 2020. Los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales también han hecho público un mensaje en el que explican que este año el Octavario se inspira en la narración de la tempestad que sufrió la nave que llevaba a san Pablo a Roma con algunos prisioneros y que acabaron socorridos en Malta «con verdadera humanidad por los nativos de la isla y por el personaje principal, Publio, que acogió en su propia casa a los náufragos y los auxilió hasta la admiración».

«Un relato de gran actualidad- afirman los obispos-, si pensamos en las travesías de los emigrantes y refugiados en busca de puerto seguro en el Mediterráneo. Miles de ellos huyen de sus países de origen perseguidos por su fe o sus ideas. El relato contrastado con la realidad de cada día es una fuerte llamada a la unidad de acción de todos los cristianos, para que tratemos con solícita humanidad a cuantos nos piden ayuda. Los países de los que proceden los emigrantes padecen males sociales y desórdenes que les obligan a buscar unas condiciones de vida mejor entre nosotros. Es necesario ayudar a los países que los emigrantes abandonan, promoviendo en ellos el respeto a los derechos humanos, la libertad religiosa y el bienestar social que ahora no pueden legítimamente ofrecer a cuantos se ven obligados a emigrar».

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es ocasión propicia para que conozcamos mejor el diálogo de la Iglesia católica con las Iglesias y Comunidades eclesiales sobre la doctrina de la fe, llevado adelante con gran esfuerzo y dedicación.

Como parroquia deseamos y pedimos al Señor que nuestra unidad como cristianos se manifieste no solo mostrando hospitalidad amable hacía nuestros cercanos, sino que también se manifieste con una solicitud poco común en el mundo de hoy hacia el extranjero, el forastero, el migrante y todos los pobres, en lo que Jesús viene a nuestro encuentro

17 enero, 2020
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Explicado sencillamente, la Adoración Eucarística es adorar la presencia eucarística de Cristo. En un sentido más profundo, se trata de «la contemplación del misterio de Cristo realmente presente ante nosotros».
Cada jueves nos presentamos ante El para pedirle por las vocaciones sacerdotales y religiosas especialmente en nuestra parroquia.

Como católicos, creemos que Cristo está realmente y substancialmente presente en la Eucaristía, al Santísimo Sacramento se le da la misma adoración y devoción que se concede a Cristo. Culto significa devoción y a la eucaristía, donde Jesús está realmente presente, debemos dar culto de adoración, porque es Dios quien se esconde detrás de las especies de pan. Pero es el mismo Cuerpo de Cristo.

Juan Pablo II en su Carta Encíclica Carta Encíclica ECCLESIA DE EUCHARISTIA nos recuerda que la Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor: « He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20)

Cada jueves, en torno a Jesús Eucaristía expuesto en la custodia al término de la Santa Misa nos reunimos para pedir por las vocaciones sacerdotales y religiosas dando culto a Dios, creciendo nosotros con ello en intimidad con El.

Os invitamos a participar pues es más lo que se nos da que lo que se nos pide.

Día: Jueves
Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Hora: 19:30 hh.

16 enero, 2020
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El próximo domingo 19 de enero, domingo posterior a la festividad de San Antonio abad (popularmente conocido como «San Antón», patrono de los animales), tendrá lugar la bendición de animales a las 13:15 hh. en el atrio de la Iglesia nueva de Santa Cruz.

La hora elegida, al termino de las secciones del Catecismo, facilitará que los padres puedan recoger a los animales al finalizar la misa de 11:30 mientras los niños están en las secciones) y así asistir todos juntos a tan festivo encuentro.

Te animamos, como en años anteriores, a que si tienes una mascota en casa, puedas traerla y pueda ser bendecida.

San Antonio Abad, también conocido como San Antón, nació a mediados del siglo III d. C., en una rica familia en Egipto; huérfano a los veinte años de edad, se desprendió de sus posesiones y eligió la vida ascética. Después de vivir con una comunidad en un cementerio en el desierto, donde dormía, al parecer, en un sepulcro, se retiró a vivir en soledad en un monte. Otros anacoretas se le fueron acercando a los que él aconsejaba y organizó en comunidades. Así, aunque él vivió durante la mayoría de su vida como ermitaño, está considerado el fundador de la tradición monacal cristiana.

También se cuenta que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos que sufrían de ceguera y San Antón los curó. La jabalina ya no se separó más de su lado y siempre le protegió ante otros animales por lo que al santo se le representa con un cerdo a sus pies.

Día: Domingo 19 de enero
Lugar: Atrio de la Iglesia nueva de Santa Cruz
Hora: 13:15

15 enero, 2020
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Nuestro Coro Parroquial pretende, a través de la música y del canto, anunciar a los fieles el Evangelio. Lo forman un grupo de personas comprometidas con la Iglesia que tienen como objetivo cantar para dar Gloria a Dios y para la santificación de los fieles.

Un coro no es un elemento extraño a la asamblea sino que hace parte del pueblo de Dios que vive la celebración. Su tarea es acompañar a la comunidad en la alabanza a Dios a través del canto.

Nos llamamos Coro pero en realidad somos un grupo de personas muy variopintas que nos juntamos cada domingo después de la Misa para preparar los cantos de cada tiempo litúrgico. Y ayudar, si cabe, a preparar una celebración dinámica.

Son 30 minutos d ensayo pero sin formalismos quizá ese sea el éxito d tantos años d trabajo, un grupo siempre abierto a todo el mundo con pocas exigencias pero con un único fin hablar de Dios a través d la música.

Normalmente la gente tiende a reprimirse por timidez, por falta de voz, por miedo al ridículo, etc. de ahí, que se procure cantar con ilusión y fuerza, arropando a todo el Pueblo, a fin de que nadie se cohíba y participemos todos…

El canto es una de los mejores momentos para alabar y comunicarse con Dios. Por ello si te sientes con ganas no esperes ni un minuto más y acompañamos los Domingos.

Recuerda las palabras d San Agustín «Cantar es Orar dos veces »

Te esperamos

13 enero, 2020
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La liturgia de la Iglesia señala que la Navidad no es solo un día, sino una temporada completa que dura desde la víspera de Navidad, el 24 de diciembre, hasta la fiesta del Bautismo del Señor

La proclamación navideña del nacimiento del Salvador debe impregnar todos los momentos de nuestra existencia, convencidos de que el inmenso amor de Dios por cada uno de nosotros está siempre dispuesto a hacer lo necesario para llevarnos a la felicidad sin fin y para la vida eterna. Él está con nosotros siempre y nunca nos abandonará.

En el tiempo de Navidad a tenor de los textos evangélicos que se han proclamado en las celebraciones es Salvación, es Dios-con-nosotros; es Gozo y Paz; son Buenas Noticias y esAdoración.

Entre el Nacimiento del Señor y su Bautismo tan solo tenemos un relato más de la infancia que nos narra el episodio del Niño perdido y hallado en el Templo entre los Doctores de la Ley. A este relato situado entorno a los doce años de edad de Jesús le sigue no te Ema mas noticias en dl Evangelio sobre su vida y, a pesar de ello, como nos enseña el Catecismo De la Iglesia Católica, podemos sacar algunas enseñanzas:

“Los misterios de la vida oculta de Jesús

531 Jesús compartió, durante la mayor parte de su vida, la condición de la inmensa mayoría de los hombres: una vida cotidiana sin aparente importancia, vida de trabajo manual, vida religiosa judía sometida a la ley de Dios (cf. Ga 4, 4), vida en la comunidad. De todo este período se nos dice que Jesús estaba «sometido» a sus padres y que «progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lc 2, 51-52).

532 Con la sumisión a su madre, y a su padre legal, Jesús cumple con perfección el cuarto mandamiento. Es la imagen temporal de su obediencia filial a su Padre celestial. La sumisión cotidiana de Jesús a José y a María anunciaba y anticipaba la sumisión del Jueves Santo: «No se haga mi voluntad …»(Lc 22, 42). La obediencia de Cristo en lo cotidiano de la vida oculta inauguraba ya la obra de restauración de lo que la desobediencia de Adán había destruido (cf. Rm 5, 19).”

La “Festividad del Bautismo del Señor” se celebra el domingo siguiente a la “Epifanía”, con la que se culmina el ciclo de Navidad. Este día (12 de enero de 2020) se conmemora el Bautismo de Jesús en el río Jordán, por parte de Juan Bautista. Con esta fiesta se inaugura el Tiempo Ordinaio.

Ordinario no significa de poca importancia, anodino, insulso, incoloro. Sencillamente, con este nombre se le quiere distinguir de los “tiempos fuertes”, que son el ciclo de Pascua y el de Navidad con su preparación y su prolongación. Es el tiempo más antiguo de la organización del año cristiano. Y además, ocupa la mayor parte del año: 33 ó 34 semanas, de las 52 que hay.

A lo largo de este Tiempo contemplamos a un Cristo ya maduro, responsable ante la misión que le encomendó su Padre, le vemos crecer en edad, sabiduría y gracia delante de Dios su Padre y de los hombres, le vemos ir y venir, desvivirse por cumplir la Voluntad de su Padre, brindarse a los hombres…así también nosotros en el Tiempo Ordinario debemos buscar crecer y madurar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, y sobre todo, cumplir con gozo la Voluntad Santísima de Dios

12 enero, 2020
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Hizo de la soledad una fiel compañera

Del  dolor, un maestro

De los obstáculos, un reto

Del optimismo, su herramienta

 

Michael Künstler (Martin, en su autobiografía) nació en Marburg (Alemania) en 1954. Una azarosa vida le llevó a caer en reiteradas ocasiones en los más profundos abismos y a remontar otras tantas con una extraordinaria resistencia y capacidad de superación.

Hijo de un médico traumatólogo y una fiscal, no encontró en sus primeros años de vida ni el cariño, ni la familia que ansiaba. En la infancia y adolescencia, los internados se convirtieron en su «hogar». Un triste aborto truncó de forma definitiva sus brillantes estudios de Medicina. En la Legión pierde de forma trágica a su gran amigo. Un inesperado cáncer en estadio avanzado, que afronta en la más absoluta soledad, le devolvió paradójicamente la ansiada libertad, pero las drogas se la arrebataron de nuevo, llevándole al más profundo abismo, del que sale una vez más con inexplicable fuerza. Pero, adondequiera que fuese, con quienquiera que estuviese, siempre una fiel compañera: la soledad. Soledad que le llevó, tras haberlo perdido todo y sufrir un infarto y un ictus, a recorrer las calles de España, donde descubrió lo mejor y lo peor del ser humano. Y lo hizo como un «turista» diferente: un sintecho,  viviendo y durmiendo en sus calles, al abrigo de los rincones que encontraba y sin más compañía que la de sí mismo o una botella de vino.

De la lectura de su libro pueden extraerse muchas reflexiones.

Por un lado, cuán fino es el hilo que nos separa a todos del sinhogarismo. Cómo en la vida unas situaciones pueden conducir a otras, de tal forma que nuestro mundo se puede ir derrumbando como las figuras de un dominó, sin que casi seamos conscientes de ello.

Por otro, la sorprendente resiliencia de su protagonista. Michael es un auténtico sobreviviente. De la ausencia de afecto materno, del cáncer, de las drogas, de la soledad… En su vocabulario, y mucho menos en su mente, no existe nunca el verbo rendirse. Esa resiliencia le trae hasta aquí e hizo posible lo que parecía imposible: escribir un libro. Y, lo más importante, cumplir el sueño de su infancia: encontrar una familia. Hoy, por fin, su soledad vive acompañada.

Porque de este libro se extrae también la importancia vital del AMOR. De lo afortunados que son los que, desde niños, sienten el calor de una familia y crecen rodeados de amor. De las dificultades que deben afrontar aquellos que carecen de afecto y crecen en entornos que los hace más vulnerables.

Esta historia de vida nos revuelve por dentro. Eso sí, si somos capaces de mirar al otro con los ojos del alma. Libres de prejuicios porque, como dice Salomé Arricibita en su hermosa canción “La primera piedra”:

…si Dios no entiende de piedras que señalan y condenan

Si Él solo sabe de abrazos, de curaciones y esperas,

De calor, abrigo y leña, que aguardan a punto siempre

Reconfortando intemperies y alumbrando las cegueras

Si perdona de antemano, regalándonos la vida

Si el amor de Dios nos salva sin cansancio día a día

¿Con que derecho juzgamos y opinamos de cualquiera?

Quién esté libre de culpa tire la primera piedra…

 

 

 

11 enero, 2020
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Exposición

La adoración eucarística es una de las prácticas más potentes de la vida espiritual, y en los últimos años en la parroquia estamos intentando que vuelva cobrar vigor celebrando cada semana la Exposición de la Eucaristía pidiendo por las vocaciones.

Cada jueves, en la Iglesia nueva de Santa Cruz al término de la Santa Misa se expone al Señor para la adoración. ¡Tenemos tantas cosas para pedir, tantas cosas para hacernos perdonar, tantas cosas que necesitamos…!

Pero no podemos pensar este tiempo de oración es algo “útil” para alcanzar “cosas” por muy buenas que estas sean. Es ante todo importante para nuestra vida espiritual y crecimiento en amistad con Dios poniendo en su presencia nuestra realidad personal para que la ilumine.

El tiempo de adoración no es solo para orar y reflexionar sobre nuestra vida, sino un momento para reconocer a Dios: mostrarle el amor que merece, reconocer su grandeza, pedirle perdón por nuestros pecados y por los que otros cometen contra Él… Por eso, la Iglesia reconoce que la adoración va aparejada a 5 gracias espirituales:

Santificación: Pasar tiempo con el Santísimo es el mejor camino para crecer en santidad.

Reparación: Adorar es un acto de entrega para reparar el mal que hay en el mundo. De forma colateral, esto cambia tu corazón y el de los que te rodean.

Transformación: Estar frente el Señor profundiza nuestra unión con Cristo y nos va transfigurando a su imagen.

Salvación: Un rato de adoración ayuda a la salvación de muchas almas, incluida la nuestra.

Restauración: Conocer a Jesús y su inmenso amor sana, libera, cambia y restaura la dignidad que el pecado nos resta.

Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Jueves
Hora: 19:30 hh.

Cfr: Revista Misión

9 enero, 2020
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