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Nuestra Señora de los Dolores: Acompañando el Sufrimiento de una Madre

by Parroquia

Este 27 de marzo, sexto viernes de Cuaresma, celebramos el Viernes de Dolores. Es una fecha de profunda devoción popular que marca el umbral de la Semana Santa, invitándonos a contemplar el misterio de la Redención a través de los ojos de María.

Una devoción con dos fechas en el corazón

La Virgen de los Dolores es de las pocas advocaciones que la Iglesia honra dos veces al año:

  1. El Viernes de Dolores: Una celebración vinculada a la Pasión, justo antes del Domingo de Ramos.
  2. El 15 de septiembre: Una festividad litúrgica establecida por Pío VII en 1814, fijada estratégicamente el día después de la Exaltación de la Santa Cruz, subrayando que María nunca se separó de la Cruz de su Hijo.

En nuestra UPA Liáns-Perillo-Nos-Dorneda, donde esta devoción está profundamente arraigada, nos uniremos en oración con dos celebraciones especiales:

  • 18:00 h: Santa Eulalia de Liáns (ante su imagen en el retablo dedicado).
  • 19:00 h: Iglesia Nueva de Santa Cruz.

Los Siete Dolores: El camino de la «Espada en el Alma»

La devoción a los Dolores de María no es solo un recuerdo de su tristeza, sino una meditación sobre su participación activa en la salvación. Según el Evangelio de San Lucas, el anciano Simeón profetizó que «una espada atravesaría su alma». Estos son los siete momentos donde esa espada se hizo presente:

  1. La Profecía de Simeón: El dolor de la anticipación. Al presentar a Jesús en el Templo, María comprende que su hijo será «señal de contradicción» y que su misión conlleva un sacrificio.
  2. La Huida a Egipto: El dolor del exilio y la persecución. La Sagrada Familia huye de la crueldad de Herodes, viviendo la angustia de los refugiados para proteger la vida del Salvador.
  3. La Pérdida de Jesús en el Templo: El dolor de la ausencia. Durante tres días de angustia en Jerusalén, María experimenta el vacío de no tener a Jesús, hasta encontrarlo ocupado en «las cosas de su Padre».
  4. El Encuentro en la Vía Dolorosa: El dolor del acompañamiento. Madre e Hijo se cruzan las miradas mientras Él carga la cruz hacia el Calvario; un consuelo amargo en medio de la humillación.
  5. La Crucifixión y Agonía de Jesús: El dolor del sacrificio supremo. Al pie de la cruz, María permanece firme (Stabat Mater), uniendo su dolor al de Cristo por la redención del mundo.
  6. El Descendimiento (La lanzada y el recibir a Jesús en brazos): El dolor de la entrega. Tras ver el costado de su Hijo traspasado por la lanza, María recibe el cuerpo inerte de Jesús, recordándonos la imagen de la Piedad.
  7. La Sepultura de Jesús: El dolor de la soledad y la esperanza. María deposita el cuerpo en el sepulcro. Es el momento de la máxima oscuridad, pero también de la espera silenciosa en la Resurrección.

«No hubo dolor como su dolor, porque no hubo amor como su amor.»

18:00 hh. Santa Eulalia de Liáns
19:00 hh. Iglesia nueva de Santa Cruz

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