Comenzar un año, cerrar un ciclo… es tiempo de ajustar balances, cuadrar los
libros, equilibrar las cuentas. También la iglesia, en el inicio del año litúrgico,
hace un sano ejercicio de reajuste. Cuando las mareas de la historia, personal y colectiva, acumulan inevitablemente en nuestras orillas su carga cenagosa; y la edad nos hace más astutos, que no más sabios; más desconfiados, no más creyentes; más precavidos, no más esperanzados; más ahorrativos, no más pobres… cuando creemos haberle cogido el truco a las inercias y rutinas de nuestra vida, y corremos el peligro de que sean ellas las que nos han devorado… cruzamos la meta, y nos sorprende encontrarnos nuevamente en la línea de salida. No como una especie de broma de mal gusto, maldición bíblica o castigo mitológico, sino todo lo contrario. Como una oportunidad de volver a ser inocentes, de estrenar la vida, de hacerlo todo como si no lo hubiéramos
hecho antes, como si no nos hubiéramos equivocado nunca, o como si
equivocarnos hubiera sido parte del juego, y ahora fuéramos de verdad más
humildes, más mansos, más sabios.
Llegamos al Adviento, a la línea de salida, como esos peregrinos que empiezan el Camino de Santiago con la mochila llena de “porsiacasos”: con las espaldas cubiertas, sí, pero también cargadas. Y nos desarma, nos desarbola, una liturgia bella, luminosa, delicada; que se va abriendo, con pedagógica sabiduría, desde el anuncio profético de novedad, salvación, compasión y promesas cumplidas, hasta ponernos a todos, casi sin darnos cuenta, contemplando, oh, misterio, a una chica embarazada. “Mirad: la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros” (Is. 7, 14b). MIRAD.
Eso es lo que haremos -si queréis- en Retiro que, como cada mes, celebraremos en la Iglesia nueva de Santa Cruz a las 19:30 hh. tras la misa . Mirar, con una mirada honda, contemplativa. Mirar callando, mirar escuchando, mirar con los ojos del corazón. Una mirada en tres tiempos, la predicación de la Misa, las meditaciones predicadas por los sacerdotes y la oración personal ante el Señor en la custodia. Una mirada que nos abra al Misterio, nos conduzca a lo más hondo, y nos proyecte al más amplio horizonte que se nos abrirá el día del Nacimiento del Señor que viene, el Señor que está cerca.
Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Miércoles 10 de diciembre de 2025
Hora: 19:30 hh.
