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Día de la Iglesia Diocesana: «Dios cuenta contigo». Construir parroquia es cosa de todos

by Parroquia

El domingo 8 de noviembre celebramos, junto con toda la Iglesia en España, el Día de la Iglesia Diocesana. Nuestra UPA Liáns-Perillo-Nos-Dorneda se une a esta jornada para recordar que todos formamos parte de una misma familia y que todos estamos llamados a colaborar, cada uno según sus posibilidades, en la vida y misión de nuestras parroquias.

¿Qué celebramos en el Día de la Iglesia Diocesana?

Según la Conferencia Episcopal Española, el Día de la Iglesia Diocesana es una jornada para tomar conciencia de que la Iglesia no es una institución ajena a nosotros, sino nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro hogar de fe.

Es en la parroquia donde nacemos a la vida cristiana, recibimos los sacramentos, celebramos la Eucaristía, aprendemos a vivir el Evangelio y encontramos una comunidad que nos acompaña en los momentos importantes de nuestra vida.

La Iglesia está presente en cada etapa de nuestra existencia: bautiza, anuncia el Evangelio, acompaña a las familias, forma a niños y jóvenes, atiende a los enfermos, ayuda a las personas vulnerables y ofrece esperanza a quienes atraviesan situaciones de dificultad.

Por eso, esta jornada quiere recordarnos que la Iglesia necesita de todos y que todos tenemos algo que aportar. No somos simples destinatarios de su actividad: somos parte viva de ella.

«Dios cuenta contigo»: una llamada a la corresponsabilidad

La campaña de este año, promovida por la Conferencia Episcopal Española, lleva por lema «Dios cuenta contigo. Tu diócesis, tu familia».

Inspirada en los mensajes del papa León XIV durante su visita a España el pasado mes de junio, nos invita a descubrir que cada bautizado tiene un lugar y una responsabilidad en la misión de la Iglesia.

La campaña nos recuerda cuatro formas fundamentales de colaborar:

  • Con nuestra oración, porque es el alma de toda la actividad de la Iglesia y sostiene espiritualmente su misión.
  • Con nuestro tiempo, participando en las actividades parroquiales, acompañando a quienes sufren y ofreciendo nuestra disponibilidad.
  • Con nuestras cualidades y talentos, poniendo al servicio de los demás lo que sabemos hacer y los dones que hemos recibido.
  • Con nuestra aportación económica, ayudando a sostener las actividades pastorales, evangelizadoras, caritativas y materiales de nuestras comunidades.

Todas estas formas de colaboración son necesarias. La Iglesia se construye con la fe, la entrega, la generosidad y el compromiso de todos.

Hazte socio de tu parroquia: una forma concreta de construir Iglesia

Queremos dedicar una atención especial a una forma de colaboración que resulta fundamental para la vida y el futuro de nuestras comunidades: hacerse socio de la parroquia mediante una aportación económica periódica.

Ser socio de la parroquia significa comprometerse de manera estable con la comunidad cristiana a la que pertenecemos. No se trata simplemente de realizar un donativo puntual, sino de asumir que nuestra parroquia necesita también de nuestra colaboración económica para desarrollar su misión.

Las aportaciones periódicas, por pequeñas que sean, permiten disponer de unos ingresos más estables y previsibles. Esto resulta especialmente importante para poder elaborar presupuestos, planificar con responsabilidad y acometer diferentes proyectos:

  • Proyectos sociocaritativos: ayudar a las personas y familias necesitadas, sostener la actividad de Cáritas y atender nuevas situaciones de pobreza y vulnerabilidad.
  • Proyectos pastorales: impulsar la catequesis, la formación cristiana, la pastoral juvenil, la evangelización y las distintas actividades de nuestras comunidades.
  • Proyectos de mantenimiento y obras: conservar dignamente nuestros templos, mejorar las instalaciones parroquiales y afrontar las reparaciones y necesidades que van surgiendo.

Cuando conocemos con cierta seguridad los recursos económicos con los que podemos contar, resulta mucho más fácil establecer prioridades, asumir compromisos y desarrollar proyectos que, de otro modo, tendrían que esperar.

Por eso, invitamos a todos los feligreses a plantearse esta posibilidad y a hacerse socios de su parroquia. Cada aportación cuenta. No importa tanto la cantidad como la constancia y el compromiso de sentir que nuestra parroquia también es responsabilidad nuestra.

No basta con recibir: estamos llamados a implicarnos

A veces pensamos que colaborar con la Iglesia consiste únicamente en participar en las celebraciones, acudir a Misa o recibir los sacramentos. Todo ello es esencial, pero nuestra pertenencia a la comunidad cristiana nos invita también a dar un paso más.

Necesitamos personas que se impliquen como catequistas, lectores, voluntarios de Cáritas, colaboradores en la liturgia, responsables de grupos y agentes de pastoral. Pero necesitamos igualmente cristianos que comprendan que la sostenibilidad económica de la parroquia es también una responsabilidad compartida.

No podemos pedir que nuestras comunidades desarrollen proyectos, atiendan a quienes más lo necesitan, ofrezcan una formación cristiana de calidad y mantengan sus instalaciones si no existe también un compromiso económico por parte de quienes formamos parte de ellas.

Construir parroquia es mucho más que mantener abiertos unos templos. Es hacer posible que siga existiendo una comunidad que anuncia a Jesucristo, celebra la fe, acompaña a las personas y sirve a los más necesitados.

La colaboración económica no sustituye a la oración, al voluntariado ni al compromiso pastoral; los complementa y los hace posibles.

Nuestra UPA, una familia en la que contamos todos

Desde la UPA Liáns-Perillo-Nos-Dorneda queremos aprovechar esta jornada para agradecer a todas las personas que, de tantas maneras, hacen posible la vida de nuestras comunidades: sacerdotes, diáconos, catequistas, voluntarios de Cáritas, colaboradores de las celebraciones, grupos parroquiales y tantos fieles que, con su oración, su tiempo, sus capacidades y sus aportaciones, sostienen nuestra misión.

También queremos animar a quienes todavía no han dado ese paso a sentirse verdaderamente corresponsables de la vida de su parroquia.

La parroquia no es solamente el lugar al que acudimos: es una familia a la que pertenecemos y que entre todos tenemos que cuidar, sostener y hacer crecer.

Que este Día de la Iglesia Diocesana nos ayude a renovar nuestro compromiso y a comprender que Dios cuenta con cada uno de nosotros.

Con nuestra oración, nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestra aportación económica, seguimos construyendo una Iglesia viva, cercana y al servicio de todos. Porque nuestra parroquia es cosa de todos

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