Home ActualidadUna mañana cargada de emociones: Primeras Comuniones en Santa Cruz.

Una mañana cargada de emociones: Primeras Comuniones en Santa Cruz.

by Parroquia

En la mañana del sábado, la Iglesia nueva de Santa Cruz fue testigo de una jornada marcada por la emoción y la alegría profunda. Con motivo de la celebración del tercer turno de niños y niñas de segundo curso de preparación para la Primera Comunión, nuestro templo se vistió de gala, no solo por la preparación del altar, sino por la calidez de las familias y amigos que se congregaron para acompañar a los diez protagonistas de este día tan especial.

Un templo lleno de vida y esperanza

La iglesia se quedó pequeña ante la numerosa asistencia. Familiares, amigos y miembros de nuestra UPA Liáns-Perillo-Nos-Dorneda se unieron en un mismo sentimiento: la alegría de ver a estos diez pequeños dar un paso fundamental en su camino de fe. El ambiente era vibrante, palpable desde el primer momento; un murmullo de expectación que pronto se transformó en un silencio respetuoso y devoto cuando la ceremonia comenzó.

Entre la inocencia y el compromiso

Para los diez niños y niñas, este fin de semana quedará grabado en su memoria como el instante en que, por primera vez, se acercaron al banquete eucarístico. Fue un momento humano, auténtico y profundamente conmovedor. A lo largo de la celebración, pudimos observar en sus rostros una mezcla tierna de emociones: los nervios propios de quien vive algo trascendental, las risas cómplices que compartían con sus compañeros, y esa devoción pura que solo los niños poseen ante el misterio del amor de Dios.

No faltó alguna que otra lágrima de emoción entre los padres y abuelos presentes, quienes, conmovidos, veían cómo sus hijos e hijas participaban plenamente de la Eucaristía, recibiendo a Jesús Sacramentado por primera vez en sus vidas.

Un paso adelante en el camino

Esta Primera Comunión no debe entenderse como una meta, sino como el comienzo de una relación más estrecha y personal con Jesús. Para nuestra comunidad, ver a estos diez nuevos comulgantes es un soplo de aire fresco y una señal de esperanza que nos recuerda la importancia de acompañar a las nuevas generaciones en su crecimiento espiritual.

Desde estas líneas, queremos felicitar a los niños y niñas, a sus catequistas, que con tanta dedicación los han preparado durante estos dos años, y a sus familias por ser el primer y más importante pilar en su educación cristiana.

Como recordaba nuestro párroco D. José Carlos Alonso en su homilía, que este encuentro con el Señor en el pan eucarístico sea el primero de muchos, y que la paz que recibieron este fin de semana les acompañe siempre en sus vidas.
¡Bienvenidos a la mesa del Señor!

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