En la tarde de ayer, viernes 22 de mayo, la comunidad parroquial de Santa Eulalia de Liáns vivió una jornada de inmensa gracia.
El Espíritu Santo descendió sobre 26 jóvenes y adultos de nuestras parroquias y a 32 confirmandos del Colegio Peñaredonda, quienes recibieron el sacramento de la Confirmación de manos del Vicario de La Coruña, D. Severino Suárez Blanco. La celebración estuvo marcada por una honda fe y una profunda emoción.
El momento de la crismación fue especialmente intenso: al ser ungidos, los confirmandos fueron llenados con los dones del Espíritu Santo, asumiendo públicamente el compromiso de ser auténticos apóstoles de Cristo en medio de la sociedad. Sus rostros y los de sus familias reflejaban el gozo de una Iglesia viva que se renueva.
Un nuevo caminar: Coherencia de vida y fidelidad al Domingo
Este sacramento no marca el final de una etapa, sino el inicio de una misión que exige coherencia de vida. Tras dos años de preparación en el caso de los jóvenes, y de un intenso curso semanal para los adultos, los nuevos confirmados están llamados a dar testimonio diario de su fe.
Como soldados y apóstoles de Cristo, este compromiso requiere alimentar el alma de manera constante. Por ello, se recordó la importancia vital de:
- La fidelidad a la Misa Dominical: El encuentro semanal con Cristo Eucaristía es el motor insustituible para mantener la fe viva; sin el Domingo, la vida cristiana corre el riesgo de marchitarse.
- La coherencia evangélica: Vivir de acuerdo a las enseñanzas de Jesús en el estudio, el trabajo, la familia y el grupo de amigos.
- La mirada hacia el prójimo: Continuar con la formación teológica y espiritual recibida, que siempre los ha orientado a mirar a Cristo y a volcarse con los más vulnerables de nuestro mundo.
Los catequistas y sacerdotes, tanto de la parroquia como del Colegio Peñaredonda, acompañaron con emoción, orgullo y oración a estos jóvenes y adultos, celebrando este paso decisivo.
Nos unimos en oración por todos los confirmados, para que el Espíritu Santo les conceda la fortaleza de ser fieles a su promesa y perseverantes en la vida sacramental.
¡Enhorabuena a todos!
