La Ascensión del Señor es el misterio que celebra el momento en que Jesús, tras cuarenta días de apariciones después de su Resurrección, sube al Cielo en presencia de sus discípulos. No es una despedida, sino el inicio de una nueva forma de presencia de Dios entre nosotros.
¿Qué celebramos en la Ascensión?
- Una unión física con el Padre: A diferencia de otras tradiciones espirituales, los cristianos creemos que Jesús ascendió de forma física y real. Al llevar nuestra humanidad al Cielo, Cristo abre para nosotros el camino hacia la eternidad.
- La promesa del Espíritu Santo: Antes de partir, Jesús asegura a sus apóstoles que no quedarán huérfanos: les enviará al Espíritu Santo, cuya venida celebraremos en Pentecostés, cerrando así el tiempo pascual.
- Nuestra meta final: Para cada cristiano, la Ascensión es el anticipo de lo que nos espera. Es la confirmación de que, tras el Juicio Final, los elegidos resucitarán en cuerpo y alma para la vida eterna.
Una fiesta con raíces profundas
Esta festividad es tan antigua como el cristianismo mismo. Ya en el siglo V, San Agustín hablaba de ella como una celebración de origen apostólico.
Aunque tradicionalmente se sitúa el jueves (40 días después de Pascua), la Iglesia traslada la solemnidad al domingo siguiente para que todos los fieles puedan participar plenamente en esta gran fiesta.
Del Jesús «compañero» al Cristo «Señor»
La Ascensión marca un giro fundamental en la historia de la salvación:
- Nueva presencia: Jesús deja de ser el predicador y hacedor de milagros que caminaba por Judea para ocupar su lugar a la derecha del Padre. Sigue estando cerca de nosotros, pero de un modo espiritual y sacramental, especialmente en la Eucaristía.
- Cese de las apariciones: Con este evento concluyen las manifestaciones visibles del Resucitado. Ahora, Cristo reina hasta su regreso glorioso al final de los tiempos, la Parusía.
Presencia en nuestra oración
Este misterio está tan arraigado en nuestra fe que ocupa un lugar central en nuestras devociones diarias: - Es la duodécima estación del Vía Lucis (el camino de la Luz tras la Resurrección).
- Es el segundo Misterio de Gloria del Santo Rosario.
Como UPA, como comunidad de creyenres, este domingo celebramos que el cielo ya no es un lugar lejano, sino nuestro verdadero hogar, donde Jesús nos espera para compartir su gloria.
¡Feliz día de la Ascensión!
