La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el anuncio del triunfo de Cristo y de la Pasión.
Este día se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un pollino de borrica. A su encuentro salió la multitud con ramos de olivo. Los niños hebreos lo recibieron cantando el «Hosanna» como expresión de júbilo.
Como recuerdo de este acontecimiento, es tradición celebrar antes de la Eucaristía la procesión con los ramos de palmas, que previamente se han bendecido. Estos ramos se conservan después en casa, para recordar la victoria de Cristo.
En el Evangelio del Domingo de Ramos se lee la Pasión de nuestro Señor Jesucristo. La historia de la Pasión goza de una especial solemnidad.
En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su Misterio pascual. Por esta razón, en todas las misas se hace memoria de la entrada del Señor en la ciudad santa; esta memoria se hace o bien por la procesión o entrada solemne antes de la misa principal, o bien por la entrada simple antes de las restantes misas.
La procesión de ramos expresa de manera sensible lo que ha sido nuestro peregrinar de Cuaresma. Es la culminación de la subida con Cristo a Jerusalén para vivir la pascua con Él, que, «reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (2 lectura.). La liturgia de hoy, pues, incluye los dos polos del misterio pascual: rechazo y aceptación, sombra y luz, muerte y vida. De la alegría de la procesión, pasaremos a la contemplación de la Pasión de Cristo en el Evangelio de la misa. Estos dos polos encuentran su expresión más completa y perfecta en el altar de la eucaristía, que, al mismo tiempo que sacrificio, es banquete festivo de los hijos de Dios.
Se caracteriza por dos momentos fundamentales:
- La Entrada en Jerusalén: Se conmemora el recibimiento de Jesús montado en un pollino, aclamado por el pueblo y los niños hebreos. La Procesión de los Ramos: Es una expresión visible de nuestro caminar de Cuaresma. La entrada solemne o simple (según la misa) simboliza nuestra unión al camino de Cristo hacia su Misterio pascual.
- La Liturgia de la Pasión: Durante la misa se proclama el relato de la Pasión, subrayando la obediencia de Jesús hasta la muerte en cruz.
Simbolismo: Los ramos bendecidos no son simples objetos de adorno, sino signos de la victoria de Cristo que nos invitan a contemplar el equilibrio entre la luz y la sombra, el rechazo y la aceptación, que definen nuestra fe.
Los horarios de este día son los habituales del domingo aunque por la duración de las celebraciones y el necesario traslado de un templo. Otro de los sacerdotes pueda provocar algún retraso en los mismos:
9:00 hh. Hijas de Cristo Rey
10:00 hh. San Martín de Dorneda
10:30 hh. Santa Leocadia de Perillo
11:30 hh. Iglesia nueva Santa Cruz
12:30 hh. Santa Leocadia de Perillo
12/30 hh. San Pedro de Nos
