Hoy conmemoramos con júbilo el 168.º aniversario de las Apariciones de la Virgen Inmaculada en la gruta de Massabielle, en Lourdes. Aquel 11 de febrero de 1858, la joven Santa Bernardita inició una experiencia transformadora: un diálogo de fe y sencillez con la Madre de Dios. A través de aquella humilde muchacha, María nos entregó un mensaje que sigue resonando con fuerza en la actualidad: una llamada a la oración constante, la penitencia sincera y la conversión del corazón.
En aquel encuentro, la Virgen pidió la edificación de una capilla que, con el tiempo, se convertiría en un faro de luz y en el destino de millones de peregrinos. Lourdes es, por excelencia, el refugio donde los enfermos de alma y cuerpo acuden para compartir sus sufrimientos y esperanzas, encontrando en el abrazo de la Madre el consuelo necesario para seguir adelante.
María, camino hacia el Hijo
La Virgen no se queda en sí misma; su misión es señalarnos a Jesús. Con amor maternal nos repite: “Haced lo que Él os diga”, asegurándonos que solo en su Hijo reside la fuente de la plena felicidad. Al mismo tiempo, como nuestra eterna intercesora, Ella susurra al oído del Maestro: “No abandones a los hijos que me confiaste al pie de la Cruz; ellos te necesitan”.
Celebrar esta fiesta no es solo recordar un evento del pasado, sino aventurarnos en un nuevo camino. Es renovar nuestro compromiso de ser discípulos misioneros, profundamente unidos a Cristo y protegidos por el manto cariñoso de María. Es una oportunidad para reorientar nuestra existencia y ajustar nuestra brújula espiritual según las enseñanzas del Evangelio.
La Fiesta de Lourdes es, ante todo, una celebración de alegría y esperanza porque es la fiesta de nuestra Madre. Por este motivo, en la Iglesia nueva de Santa Cruz, nos uniremos en oración en la Solemne Eucaristía a las 19:00 hh.
Misa por los enfermos
En esta celebración:
- Encomendaremos de manera especial a todos los enfermos de nuestra parroquia.
- Pediremos por aquellos que sufren en soledad y se encomiendan a nuestras oraciones.
- Daremos gracias por la entrega de los cuidadores y familiares, cuya labor es reflejo vivo del amor de Dios.
La Iglesia como Buen Samaritano
Queremos que esta jornada sea también un reconocimiento a la labor silenciosa y heroica que la Iglesia realiza en hospitales y hogares. Como nos recuerda el Papa León XIV, estamos llamados a ser Buenos Samaritanos, capaces de “hacernos cargo” del dolor ajeno y de acompañar la fragilidad con ternura.
Que esta fiesta nos anime a dar gracias al Señor porque, a pesar de las dolencias, el cansancio o las pruebas de la vida, nunca estamos solos. Contamos con la fidelidad inquebrantable del Hijo de Dios y el acompañamiento constante de nuestra
Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Miércoles 11 de febrero de 2026
Hora: 19:00 hh.
