En iglesia nueva de Santa Cruz jemos organizado una exposición temporal de láminas sobre la infancia de Jesús, a modo de catequesis sobre esos primeros años de la vida del Señor. Esta exposición, junto al Belén de reciclaje propiedad de nuestro párroco José Carlos Alonso, obra del artista Genaro Alonso, que este año aumenta su tamaño y el Belén. Inauguraremos el 5 de diciembre con la presencia del Señor Arzobispo Francisco Prieto Fernández, supone una experiencia de inversión en el tiempo de Navidad que ayuda a conocer al Dios he hecho Carne para nuestra salvación.
Los Evangelios de Mateo y Lucas son los únicos que narran los primeros años de Jesús. Estos pasajes, conocidos como Evangelios de la Infancia, abarcan desde el anuncio del ángel a María hasta el momento en que Jesús, con doce años, es encontrado en el Templo. Tras este episodio, la Sagrada Escritura no vuelve a hablar de su vida privada hasta el inicio de su misión pública.
La promesa de un Salvador
“ El árbol de Jesé “ Láminas 1
Desde los orígenes del pueblo de Israel, Dios había anunciado que enviaría a un Mesías. A través de los profetas, dejó señales que ayudarían a reconocerlo: nacería de una virgen, pertenecería a la casa de David, vería la luz en Belén y experimentaría el sufrimiento por amor a la humanidad. Aunque estas profecías eran conocidas – como la de Isaías El Árbol de Jesé es una representación visual de la genealogía de Jesús, basada en una profecía bíblica de Isaías (11:1) que habla de un «vástago del tronco de Jesé» – su cumplimiento no era fácil de comprender.
Dios quiso preparar el corazón de los hombres mediante la Ley entregada a Moisés, pero, al ver que el pueblo se desviaba con frecuencia, decidió acercarse de modo definitivo: hacerse hombre y mostrar con su propia vida el camino hacia la verdadera felicidad.
La Anunciación: el inicio del misterio (Lámina 2)
Para cumplir su plan, Dios necesitaba a una mujer concreta. En el pequeño pueblo de Nazaret, en Galilea, vivía María, una joven que destacaba por su fe y docilidad. Estaba desposada con José, un hombre justo y descendiente del rey David.
El ángel Gabriel fue enviado para presentarle el plan divino: Dios quería que ella fuera la madre de su Hijo. Aunque María se sintió incapaz ante una misión tan grande, confió plenamente en Dios y pronunció su respuesta definitiva: “Hágase en mí según tu palabra”. Este momento, llamado Anunciación, marca el comienzo de la Encarnación, y los cristianos lo recuerdan a diario en la oración del Ángelus.
La visita a Isabel ( Lámina 3)
El ángel también anunció a María que su prima Isabel, ya mayor, esperaba un hijo. María partió sin demora para ayudarla. El encuentro entre ambas es uno de los momentos más hermosos del Evangelio: Isabel la llama “bendita entre las mujeres”, palabras que repetimos en el Ave María, y María responde con el Magníficat, un canto de alabanza que proclama la grandeza de Dios.
Tras el nacimiento de Juan —quien sería Juan Bautista—, María regresó a Nazaret para preparar la llegada de Jesús.
El sueño de Jose (Lámina 4)
Un ángel se le apareció en sueños a José para decirle que no temiera recibir a María como su esposa porque el niño que llevaba en su vientre provenía del Espíritu Santo. El ángel le explicó que el niño sería un varón, al que debía poner por nombre Jesús, ya que salvaría a su pueblo de sus pecados
El nacimiento de Jesús (Lámina 5)
En aquel tiempo, el emperador César Augusto ordenó un censo en todo el imperio. José y María, por ser descendientes de David, tuvieron que viajar a Belén. El camino era largo y el nacimiento estaba próximo.
Al llegar, el pueblo estaba lleno y no encontraron alojamiento. Se refugiaron en un establo, y allí nació Jesús. María lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre.
Adoración de los pastores (Lámina 6)
Aunque el acontecimiento pasó desapercibido para el mundo, Dios lo dio a conocer a unos pastores, quienes, avisados por un ángel, fueron los primeros en adorar al Niño.
La visita de los sabios de Oriente ( Lámina 7)
En una región lejana, unos sabios que estudiaban el cielo descubrieron una estrella nueva. Tras investigar, entendieron que anunciaba el nacimiento del rey de los judíos y se pusieron en camino. Llegaron primero a Jerusalén, donde el rey Herodes, temeroso de perder su trono, les pidió averiguar el lugar exacto del nacimiento.
Jesús es presentado en el Templo (Lámina 8)
Cuarenta días después, José y María llevaron a Jesús al Templo de Jerusalén para cumplir la tradición judía. Allí se encontraron con el anciano Simeón, que reconoció en Él al Mesías y anunció que Jesús sería luz para todos los pueblos. También advirtió a María que un gran dolor atravesaría su corazón. La profetisa Ana, presente en ese momento, dio gracias a Dios y habló del Niño a quienes esperaban la liberación de Jerusalén.
Guiados nuevamente por la estrella, llegaron a la casa donde estaban Jesús, María y José. Se postraron ante el Niño y le ofrecieron oro, incienso y mirra, símbolos de su realeza, divinidad y futura pasión. Luego regresaron a su tierra por otro camino para evitar a Herodes.
Matanza de los inocentes (Lámina 9)
El relato trata sobre la orden dada por Herodes I el Grande de ejecutar a los niños nacidos en Belén menores de dos años. Según el pasaje de Mateo, Herodes dio esta orden al verse engañado por los sabios del oriente que habían prometido proporcionarle el lugar exacto del nacimiento de Jesús. Mateo dice que este acontecimiento cumple con la profecía de Jeremías de (Jer 31, 15).
Un ángel anuncia a José en sueños que corren peligro . ( Lámina 10)
Un ángel les advirtió en sueños sobre la amenaza de Herodes pues quería matar al Niño y les indicó que huyeran, por lo que permanecieron en Egipto
Huida a Egipto (Lámina 11)
La Huida a Egipto es el episodio bíblico en el que José, María y el niño Jesús viajan a Egipto para escapar del rey Herodes, quien quería matar al niño. hasta que Herodes murió y un ángel les dijo que era seguro regresar a Israel. Este evento es un tema muy popular en el arte, representado a menudo con María y el niño sobre un burro mientras José los acompaña a pie, guiados a veces por un ángel.
La infancia oculta en Nazaret
Tras cumplir con las prescripciones de la Ley, la Sagrada Familia volvió a Nazaret, donde Jesús creció “en sabiduría, en edad y gracia”. Su vida diaria fue sencilla y silenciosa, marcada por el trabajo, la oración y el cariño de sus padres.
Jesús entre los doctores (Lámina 12)
A los doce años, Jesús acompañó por primera vez a sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua. Al finalizar la fiesta, se quedó en la ciudad sin que José y María lo advirtieran. Tras un día de camino, al no encontrarlo, regresaron angustiados. Lo hallaron tres días después en el Templo, dialogando con los maestros de la Ley, que se sorprendían de su sabiduría.
Cuando María le expresó su preocupación, Jesús respondió: “¿No sabíais que debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?”. Aunque no comprendieron del todo sus palabras, regresaron juntos a Nazaret, donde Jesús continuó creciendo bajo su cuidado
