Con profunda gratitud y alegría, celebramos el XIII aniversario de Caritas Psrroquia de Santa Leocadia de Perillo. Trece años en los que esta obra de amor ha sido, en nuestra comunidad parroquial, el “cauce oficial de la Caridad en la Iglesia”, como nos recuerda la propia misión de Caritas Española.
Durante este tiempo, son numerosas las familias que han encontrado aquí un apoyo cercano y concreto en los momentos más difíciles de su vida. A lo largo de estos trece años, se han ofrecido alimentos, ayudas para alquileres, pagos de recibos y otras necesidades básicas. Pero, sobre todo, se ha brindado una atención humana y espiritual, con escucha, acompañamiento y esperanza, porque la verdadera caridad no se limita a lo material: toca el corazón y dignifica a la persona.
Nada de esto habría sido posible sin la entrega generosa de nuestros voluntarios y voluntarias, que cada semana dedican su tiempo, sus talentos y su cariño a servir a quienes más lo necesitan. Su labor silenciosa, constante y comprometida es un testimonio vivo del Evangelio y una expresión concreta del amor de Dios en medio de nuestro barrio. A todos ellos, nuestra más sincera gratitud.
Pero la misión de Cáritas no es solo de unos pocos: es tarea de toda la comunidad cristiana. Como Iglesia, estamos llamados a vivir la fe en tres dimensiones inseparables: anuncio de la Palabra, celebración de la fe y testimonio de la Caridad. Por eso, implicarnos activamente en las distintas iniciativas de la parroquia —ya sean culturales, sociales, formativas o espirituales— es una forma concreta de construir comunidad y de ser Iglesia viva.
Cáritas, en el corazón de la Iglesia Católica, no es una simple ONG ni un servicio asistencial más: es una expresión de la caridad de Cristo hacia los más pobres y vulnerables. Su labor es acompañar, promover y defender la dignidad de cada persona, recordándonos que todos tenemos algo que dar y que compartir.
En este aniversario, damos gracias a Dios por estos trece años de camino, y renovamos nuestro compromiso de seguir sirviendo con alegría, esperanza y fe. Que la Virgen Santa Leocadia interceda por todos los voluntarios, beneficiarios y colaboradores, y que nuestra comunidad siga siendo un signo visible del amor de Dios que transforma el mundo.
“La fe sin obras está muerta” (Santiago 2, 26).
Que este aniversario sea un impulso para seguir construyendo juntos una comunidad más fraterna y solidaria.
