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noviembre 2018

La pasada semana daban comienzo las obras para dotar a la Iglesia nueva de Santa Cruz de iluminación exterior de la que tan necesitada estaba.

Esta actuación sobre el templo ha podido realizarse gracias a un acuerdo entre la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Oleiros que han asumido el coste de las instalaciones y está previsto que finalicen la semana que viene.

El convenio para el desarrollo del proyecto fue firmado  a mediados de octubre con el Ayuntamiento de Oleiros y la Parroquia de Liáns que se encargará de su mantenimiento.

Se ha instalado un  moderno sistema de iluminación compuesto por 22 proyectores de tecnología de vanguardia -que han reducido la potencia necesaria a 2 kilovatios-, que iluminan todo el exterior de la iglesia.

Las lámparas utilizadas destacan por su elevada eficiencia, lo que no sólo supondrá un ahorro energético sino que ha garantizado una excelente reproducción cromática de las distintas obras de arte del templo. Esto permitirá poner en valor el esplendor artístico del conjunto – templo, cruz y muro- asi como el murete del atrio.

Confiemos que en breve podamos celebrar su inauguración y para goce y disfrute de todos los vecinos.

22 noviembre, 2018
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,41-44

En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
Jesús al ver la ciudad de Jerusalén empieza a llorar y a pronunciar unas palabras que vislumbran un futuro muy sombrío para la ciudad. Llora porque ama a su pueblo, ama el templo y a la gente que no ha reconocido el camino que lo llevaba a la paz.

La sed de Jesús por las almas lo quebranta ante la dureza del corazón de los suyos que les impide percibir la verdad: “Ellos se rebelan a la verdad y obedecen a la injusticia” (Rom 2,8). No pueden acoger, ni siquiera percibir el paso de Dios que viene en persona a buscar a su pueblo: “¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!.

Jesús lo está dando todo hasta ponerse en camino con sus discípulos hacia la pascua de su muerte y resurrección; sin embargo, como dice el Papa Francisco “el pueblo elegido, aun habiendo recibido muchos beneficios, no le había escuchado. Dios ha dado todo, pero ha recibido de vuelta solamente cosas feas. La fidelidad ha desaparecido, no son un pueblo fiel”.

También hoy, en la historia de Dios con nosotros parece que el Señor vuelve a conmocionarse ante nuestra realidad; el llanto de Dios en el que se contrasta su fidelidad con la dureza del corazón del hombre. El señor nos ha amado hasta el extremo dándolo todo, su paciencia no tiene medida ni su continúa búsqueda porque “no quiere que nadie se pierda”, pero le resistimos, la ceguera crónica impide ver su presencia y entonces hacemos nuestra voluntad. Y un corazón endurecido, petrificado no permite que la Palabra de Vida penetre, transforme, vivifique y nos encerramos, nos alejamos.

El Señor no obliga a seguirlo, la fe no es un yugo que violente la libertad y la voluntad del hombre; la fe cura la ceguera porque permite descubrir la verdad de sí mismo, de Dios y de los otros. Es fuerte sentir cómo el Señor llora y describe el futuro que le va a tocar a Jerusalén: ser sitiado, invadido, destruido. De hecho, en el año 70, Jerusalén fue cercada e invadida por los ejércitos romanos. Todo fue destruido.

Qué desolación se da en la persona cuando resiste al amor de Dios que lo levanta, lo llena de vida y le conduce a la verdadera libertad; qué engañosa es la experiencia del hombre cuando pretende colmar su sed de eternidad y su hambre de absoluto con realidades que lo vacían; qué desgaste no encontrar el camino que nos conduce a la paz.

Por esto, encontremos en este pasaje bíblico un llamado claro del Señor a no resistirnos a su plan de salvación y a dejar que él cure nos cure las durezas del corazón que nos impiden ver su paso por nuestra vida.

P. John Jaime Ramirez Feria

22 noviembre, 2018
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La exposición del Santísimo es la devoción que tiene por objeto la adoración de Cristo Eucarístico. Se fundamenta en la fe en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía. La Eucaristía se expone en una custodia (ostensorio) para adoración. Nosotros lo hacemos cada jueves con una intención que destaca sobre las demás: pedir al
Señor por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Día: Jueves
Lugar:Iglesia nueva de Santa Cruz
Hora: 19:30 hh.

“Invertir” el tiempo adorando al Señor.

La Iglesia, por la fe y la certeza de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, nos invita a darle culto de adoración, llamado latría, al Santísimo Sacramento. Este culto de adoración lo realizamos tanto dentro de la Santa Misa (sobre todo en los momentos en que nos ponemos de rodillas) como fuera de ella (cf. Catecismo de la Iglesia 1378).

Por ello, la Iglesia non pide conservar la Santísima Eucaristía en el Sagrario principalmente para poder dar la Sagrada Comunión a los enfermos que no pueden participar en la Santa Misa, y para que los fieles puedan dar culto de adoración a Dios presente en la Santa Eucaristía.

Son varios los momentos en que nos reunimos como comunidad para dar culto de adoración al Santísimo Sacramento: durante la Exposición del Santísimo Sacramento, cada vez que recibimos la bendición con el Santísimo Sacramento, en las procesiones con el Santísimo Sacramento, especialmente en las solemnidades del Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi) y el Jueves Santo (in Coena Domini).

Cada fiel, personalmente, está invitado a dar culto al Santísimo Sacramento. Esto se realiza cuando el fiel se acerca al Sagrario para visitar al Señor, para estar con Él. San Juan Pablo II decía: “La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este Sacramento del Amor. No ahorremos nuestro tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y pronta a reparar las grandes culpas y delitos del mundo. No cese jamás nuestra adoración” (Juan Pablo II, Carta Dominicae Cenae 3).

La costumbre de conservar la Santísima Eucaristía en el Sagrario era vivida ya desde las primeras comunidades cristianas. Así, lo señala el Concilio de Trento: “la costumbre de guardar en el sagrario la santa eucaristía es tan antigua que era conocida ya en el siglo del Concilio de Nicea (año 325).

Con el fin de despertar en los fieles la adoración al Señor en la Eucaristía fuera de la Misa, la Iglesia nos indica que “el Sagrario debe estar colocado en un lugar particularmente digno de la iglesia; debe estar construido de tal forma que subraye y manifieste la verdad de la presencia real de Cristo en el santísimo sacramento” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1379).

ADORO TE DEVOTE (Himno de Santo Tomás de Aquino).

Te adoro con devoción, Dios escondido,

oculto verdaderamente bajo estas apariencias.

A ti se somete mi corazón por completo,

y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto,

pero basta con el oído para creer con firmeza;

creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios;

nada es más verdadero que esta palabra de verdad.

En la cruz se escondía sólo la divinidad,

pero aquí también se esconde la humanidad;

creo y confieso ambas cosas,

y pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás,

pero confieso que eres mi Dios;

haz que yo crea más y más en ti,

que en ti espere, que te ame.

¡Oh memorial de la muerte del Señor!

Pan vivo que da la vida al hombre;

concédele a mi alma que de ti viva,

y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, bondadoso pelícano

límpiame, a mí, inmundo, con tu sangre,

de la que una sola gota puede liberar

de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo escondido,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro ya no oculto,
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

22 noviembre, 2018
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Durante el mes de noviembre se han llevado cabo reuniones con los padres y madres de los niños/as de prácticamente todas las secciones. La respuesta ha sido estupenda, lo que demuestra el compromiso de las familias en la educación en la fe de los hijos.

Las reuniones se han celebrado conforme al siguiente calendario:
• Día 11 con los padres de primer año de comunión.
• Día 18 con los padres de segundo año de comunión
• Día 25 celebraremos una reunión conjunta, padres, catequistas y niños y el tradicional Magosto con motivo de la fiesta de Cristo Rey

En cada una de las reuniones, el párroco don José Carlos Alonso, agradeció a los padres su presencia, los animó a hablar y colaborar con los catequistas, a participar en las distintas actividades que se van a llevar a cabo a lo largo del curso y en el grupo de padres que se reunirá una vez al mes mientras sus hijos están en catequesis, para tratar temas por ellos solicitados.

Esta escuela de padres tiene cada año una gran acogida pues se trata de charlas eminentemente prácticas sobre la educación de sus hijos.

En cuanto la Catequesis en si, las actividades que se realizan pretenden ser de lo más atractivas para los niños, desterrando un aprendizaje puramente memorístico y fomentando la participación, la variedad y el movimiento (murales, juegos, recortables, medios audiovisuales…)

21 noviembre, 2018
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La fe es un camino y está llamada a crecer, si no, se pierde o se enfría o desaparece. Por eso en la parroquia hay diversos grupos de formación de adultos adultos: Cerveza Mística (hombres), Rezo en Nueva York ( Mujeres), Escuela de padres, Encuentros pre-matrimoniales, etc… Cada uno de ellos está adaptado a las “necesidades” espirituales de cada etapa de la vida en que se encuentre.

Este miércoles a las 20:30 hh. tenemos la Cerveza Mística en la que el grupo de hombres reflexiona sobre temas de actualidad social y religiosa. Cada mes uno de los asistente expone a los demás un tema para el debate. Esta semana el tema es “Unidad de vida en la profesión”, es decir, como aplicar los valores cristianos ejerciendo como buenos profesionales.

Día: Miércoles 21-11-2018
Hora: 20:30 hh.
Lugar: Locales parroquiales

21 noviembre, 2018
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 11-28

En aquel tiempo, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro. Dijo, pues: -«Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo.” Sus conciudadanos, que lo aborrecían, enviaron tras él una embajada para informar: “No queremos que él sea nuestro rey.” Cuando volvió con el título real, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: “Señor, tu onza ha producido diez.” Él le contestó: “Muy bien, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia, tendrás autoridad sobre diez ciudades.” El segundo llegó y dijo: “Tu onza, señor, ha producido cinco.” A ése le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades.” El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo, porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.” Él le contestó: “Por tu boca te condeno, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.” Entonces dijo a los presentes: “Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.” Le replicaron: “Señor, si ya tiene diez onzas.” “Os digo: ‘Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.’ Y a esos enemigos míos, que no me querían por rey, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.”» Dicho esto, echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación
El texto de hoy nos presenta la parábola de los talentos en la que Jesús presenta que toda persona recibe de Dios dones, cualidades, talentos para ponerlos al servicio de los demás; al ir cerrando el año litúrgico este texto nos orienta en la realización de un balance que permita ver los frutos que hemos producido.

En la parábola, el hombre que ha confiado sus diez onzas de oro vuelve con el título de rey y llama a sus empleados para saber cuánto han ganado; mientras que los dos primeros le presentan el rendimiento de sus acciones, ,recibiendo la felicitación de su señor el último le presenta la onza que había escondido por temor porque sabía que el señor era exigente. Con las palabras de este empleado sale a relucir una imagen equivocada de Dios como un Señor severo ante el cual debe imperar el cumplimiento de la ley. Cuántas personas no han aceptado la Buena Nueva de Jesucristo y todavía tienen formada en su mente una idea de Dios como castigador y justiciero, un Dios con el que se entabla una relación no de hijos sino de siervos que deben observar rigurosamente la ley; en esta concepción no cabe el Dios de Jesucristo que es Padre, cercano a sus hijos; el Padre que no aísla sino que atrae al hombre para encontrar la verdad de sí mismo y lo lanza a encontrarse con los demás poniendo al servicio lo mucho que se le ha confiado. Sí, el Dios que nos revela Jesucristo es Aquel que abre a la vida y al encuentro, que suscita en el corazón del creyente un deseo de crecer venciendo el encierro y el individualismo.

La conclusión nos muestra el sentido de la parábola: “Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”. Las onzas de oro del rey son los bienes del Reino de Dios que se nos confían. La presencia del Señor en nuestra vida no nos encierra en nosotros mismos sino que nos abre a la entrega a los otros; solamente en la medida que nos damos a los demás experimentamos un verdadero crecimiento. Debemos correr el riesgo de poner al servicio de los demás nuestros talentos; de hecho constatamos en la vida diaria que solamente las actitudes de servicio, entrega, generosidad, bondad, entre otras, le dan un sentido único a la existencia. Hay que tomar el riesgo de vivir para los demás.

Terminemos la meditación del texto bíblico con el Papa Francisco: “El significado de esto es claro. El hombre de la parábola representa a Jesús, los siervos somos nosotros y los talentos son el patrimonio que el Señor nos confía. ¿Cuál es el patrimonio? Su Palabra, la Eucaristía, la fe en el Padre celeste, su perdón… en definitiva, tantas cosas, sus más preciosos bienes. Este es el patrimonio que Él nos confía. ¡No sólo para custodiar, sino para multiplicar! Mientras en el lenguaje común el término «talento» indica una notable cualidad individual – por ejemplo, talento en la música, en el deporte, etcétera –, en la parábola los talentos representan los bienes del Señor, que Él nos confía para que los hagamos rendir”

21 noviembre, 2018
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Fiesta de la Virgen de Chiquinquirá
Fiesta de la Virgen de Chiquinquirá
Fiesta de la Virgen de Chiquinquirá

Entre marullo y marullo del Lago de Maracaibo llegó hasta las orillas del estuario zuliano una tablita, que recogió una anciana llamada María Cárdenas, quien cumplía su labor de lavado de ropa ajena.

María pensó que esa pequeña tabla le serviría para tapar la tinaja de agua que tenía en su casa, pero al limpiarla notó una imagen que asoció con símbolos religiosos, lo cual le apareció hermoso. Decidió entonces la anciana colgar en una de las paredes de su humilde aposento el cuadrito borroso, pero bello para ella.

Era el viernes 18 de noviembre de 1709 cuando, quizás entretenida en sus quehaceres de la casa, escuchó un golpeteo en la pared al cual no tomó mucho en cuenta, sino hasta en la tercera oportunidad. Extrañada decidió entonces dirigirse hasta donde le guiaba el sonido.
Era la tablita iluminada. En ella se detallaba una Virgen que llevaba un niño en sus brazos y le acompañaban a los lados dos santos. María se inclinó exclamando con fervor «¡Milagro! ¡Milagro!».

Así es la historia de la Chinita de la que este domingo se cumplían 309 años. Nosotros lo hemos celebrado en una Iglesia abarrotada de fieles ante una reproducción de su imagen que hemos expuesto para la veneración.

La comunidad parroquial se unió a aquellos que la celebraban como
patrona: Colombianos, venezolanos maracuchos y peruanos naturales de Caraz, así como todos aquellos devoto se de Nuestra Madre.

Al término de la celebración todos los feligreses fueron obsequiados con un dulce navideño típico de Venezuela-pan de jamón- que una familia venezolana presentó como ofrenda, en palabras suyas: “para devolver a la parroquia un poco del mucho cariño que ha recibido de ella desde su llegada”

También, como es habitual en estas celebraciones, se recogió ayuda para los que llegan a nuestra ciudad a comenzar una nueva vida y que necesitan de nuestra solidaridad.

20 noviembre, 2018
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 19,1-10

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.» Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.» Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»
Palabra del Señor. Gloria a TI, Señor Jesús.
Meditación
En la última etapa de la larga caminata de Jesús, antes de comenzar el ascenso a Jerusalén, acontece un encuentro excepcional con un hombre adinerado, jefe de los publicanos, que quería ver a Jesús. Zaqueo era su nombre; odiado por los judíos por servir al sistema de dominación de los romanos, excluído y considerado pecador e impuro, sin ningún derecho a la salvación.
San Lucas nos presenta este encuentro de tal manera que podemos recrearlo y ver en este pasaje un llamado claro a tener la experiencia del encuentro personal con Jesucristo, que transforma la vida. Zaqueo solo quiere ver a Jesús que pasa y como es de baja estatura, corre hacia delante, sube a un árbol y espera para ver a Jesús. Es sorprendente ver cómo vibra el evangelio mostrando el enorme deseo de aquel hombre que va venciendo su “propia limitación”. Zaqueo conoce la noticia de la presencia de Jesús y se inquieta; es rico pero quiere algo más y sin importarle las opiniones de los demás que lo señalan, sube al árbol. Algo sobrenatural lo llama a no perderse el paso de Jesús para cruzar al menos una mirada, porque como dice una canción: “una mirada de amor puede salvar al pecador”.
Y sucede lo inesperado. Él quiere ver pasar a Jesús y Jesús se detiene ante él; lo ve allí trepado en el árbol, y sin juicios ni señalamientos, lo mira con amor; es la mirada de la misericordia, la mirada compasiva del Buen Pastor que busca, cura y devuelve la vida. Y tras la mirada viene el llamado: “Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”. ¿Qué? solo quería verlo y ahora viene esa Palabra que lo colma de alegría. Por esto bajo enseguida y lo recibió muy contento, sin dejarse desanimar por las murmuraciones de todos. Porque Jesús siempre sorprende, trae lo que anhela el corazón que no lo da ni la riqueza, ni la fama, ni el poder. Jesús sorprende superando las expectativas humanas; Jesús siempre tiene una mirada de amor y una Palabra de acogida e invitación a caminar en plenitud.
Lo sorprendente es la reacción de Zaqueo al acoger al Señor: “Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más”. El encuentro con el Señor no es una cuestión de sensiblerías y emotividades. Jesús en la vida de una persona produce verdaderas transformaciones. La conversión de Zaqueo lo mueve a compartir por amor liberándose de toda codicia y encierro en sí mismo; ya la seguridad no viene dada por el poseer sino por el amor de Aquel que lo ha mirado dándole un nuevo sentido a la vida. Y es consciente de su fragilidad y pecado lanzándose a querer restituir el mal causado.
Entonces vemos cómo se inicia una transformación desde dentro; de ahí la Palabra de Jesús: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”. Veámonos reflejados en este pasaje del evangelio sintiéndonos invitados a mantener viva la experiencia del encuentro personal con el Señor y para no excluir a nadie de la salvación que gratuitamente él nos brinda.

P. John Jaime Ramírez

20 noviembre, 2018
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Aunque la locución Latina “Ora et labora” expresa la vocación y la vida monástica benedictina de alabanza a Dios junto con el trabajo manual diario, es una realidad en todas las comunidades de vida contemplativa.

La oración es el núcleo de su vida consagrada, su vida contemplativa, y es el modo de cultivar la experiencia de amor que sostiene nuestra fe les ha recordado recientemente el Papa Francisco a las Carmelitas. A ellas les pedimos que encomienden las intenciones de la parroquia: Las vocaciones, los Enfermos, los planes pastorales que desarrollamos cada curso.

Otro pilar importante en la vida del Carmelo es el trabajo. No es todas juntas, se trabaja sola, cada una en su celda. El trabajo es sencillo, cosas manuales, repostería, bordados . Se trabaja con las manos, se hacen rosarios, objetos religiosos, cuadros… También elaboran las obleas que consagramos en las misas de nuestra parroquia.

Esta semana hemos realizado en la entrada del templo una pequeña exposición/venta de estos trabajos que con tanto cariño realizan: Niños Jesus, bendiciones, pastas, vestidos para recién nacidos recién y muchas más labores.

Todas ellas se han vendido a módico precio para recaudar algunos fondos para ellas y las diferentes labores que atienden. Dado el éxito alcanzado han prometido volver el próximo mes de diciembre con nuevos trabajos que sin duda pueden ser un buen regalo de Navidad,

19 noviembre, 2018
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,35-43

En aquel tiempo, cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús Nazareno.» Entonces gritó: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!»

Los que iban delante le regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» Él dijo: «Señor, que vea otra vez.» Jesús le contestó: «Recobra la vista, tu fe te ha curado.» En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
Antes de la subida a Jerusalén, Jesús acercándose a Jericó escucha el clamor de un ciego que con insistencia pide compasión “Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”; ante la reacción de la gente que lo manda a callar, él se encuentra con una pregunta que lo salva: ¿Qué quieres que haga por ti?

El ciego está sentado junto al camino pidiendo limosna; es la posición no solo de la resignación en su enfermedad sino también de un estilo de vida marcado por la exclusión. Estaba allí donde siempre se hacía, a las afueras de Jericó y al escuchar el paso de la gente pregunta qué es lo que está pasando. Entonces viene la primera palabra que enciende en él una fe inicial y con ella la esperanza: “Pasa Jesús nazareno”. Como el evangelio nos cuenta que la fama de Jesús se iba extendiendo por todas los campos y ciudades, podemos suponer que a nuestro personaje le llegaban los rumores de lo que Jesús hacía. Así, aunque no puede participar de la procesión que acompaña al Señor, él inicia una procesión más profunda que lo lleva a encontrar una curación que no solo restauró sus ojos sino toda su vida.

El grito existencial del ciego: «Jesús, hijo de David, ¡ten compasión de mí!» contrasta con la actitud de la multitud que lo manda a callar. Sin embargo, el camino interior que ha comenzado no puede detenerse, no hay espacio para el desánimo, no tiene nada que perder por esto “se las juega todas”, es decir, grita con más insistencia. Es como el grito que incomoda porque se va muy seguro en la procesión de las masas; también hoy nos encontramos con gritos que incomodan; el grito del pobre, del migrante, del enfermo, del habitante de la calle, del niño en el vientre y del anciano abandonado; sí, hay gritos que incomodan y que se busca mandar a callar. El joven que pide oportunidades, la mujer que busca sus derechos, el desempleado que pide un trabajo digno para sustentar su familia. Hay gritos que reclaman la justicia, la verdad, la equidad. Hay gritos que no encuentran voz en los medios de comunicación y otros que vienen distorsionados; hay gritos que taladran la conciencia y reclaman una acción como cristianos. Tantos clamores que piden que detengamos el camino, venciendo la indiferencia y la falta de compromiso.

Asi lo aprendemos de Jesús que se detiene y manda que le acerquen al ciego. La actitud debe cambiar; los que querían callar el grito del ciego, ahora se les pide ayudarlo para que llegue a Jesús. Entonces el peregrinar de la fe que ha iniciado llega a un momento importante; está alli delante de Jesús. No lo ve pero escucha su Palabra que lo lleva a la profundidad de la Voluntad divina: “¿Qué quieres que haga por ti?” La pregunta que se convierte en un nuevo y definitivo inicio.

“Señor, que vea otra vez”. El clamor del ciego se confirma, no con una actitud se exigencia ni como una imposicíon; sabe entregar a Jesús su realidad completa, se abandona a su voluntad. La curación se hace fruto de su fe nueva en Jesús: “Recobra la vista, tu fe te ha curado”. Y así su peregrinar se confirma porque se convierte en discípulo, sigue a Jesús en su caminar hacia Jerusalén. Se compromete con Jesús en el caminar por esto enseña que la fe es una fuerza que transforma, que da una nueva visión de la vida, de la religión y de los otros.

Por lo tanto, siguiendo la procesión del ciego de Jericó podemos preguntarnos ¿cómo es nuestra experiencia de fe? Porque él partió del solo escuchar hablar del Señor a la decisión de seguirlo como discípulo con una nueva mirada.

19 noviembre, 2018
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