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Como marca el calendario, el jueves siguiente a Pentecostés, la Iglesia celebra la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, una forma especial de celebrar la santidad y la belleza del Sacerdocio de Cristo, ejemplo para todos los sacerdotes de la Iglesia.

Y también, como cada jueves, nosotros expondremos a Jesús Eucaristía en la Custodia para pedir muchos y santos sacerdotes.

Esta semana han vuelto a la parroquia los niños que este curso recibirán la Comunión por primera vez. Están viviendo una semana intensiva de preparación: confesiones, ensayos, últimas catequesis… y desde las seis ocupan el templo para poder mantener así la distancia social requerida durante el estado de alarma.

Por ello la exposición cambia de hora y se celebrará al término de la Santa Misa y se prolongará hasta las ocho de la tarde.

Invitamos a todos a participar en este encuentro de oración y celebrar de forma especial la santidad y belleza del Sacerdocio de Cristo en esta fiesta. No solo se anima a los sacerdotes a vivir su sacerdocio ministerial y a pedir nuevas vocaciones sino que también se alienta a los fieles a intensificar la vivencia espiritual de su sacerdocio bautismal.

Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Jueves
Hora: 19:30 hh.

4 junio, 2020
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Tras dos años de preparación casi ochenta niños recibirán este verano la Primera Comunión. Han sido dos años intensos de clases, oraciones, celebraciones, misa los domingos… Sabemos bien el esfuerzo
y la colaboración que eso requiere, pero siempre habéis estado a la altura de lo que os hemos pedido para la formación de vuestros hijos y os damos las gracias por ello. Confiamos en que el retraso en recibir a Jesús en la primera comunión no les entristezca, sino que, por el contrario, les. anime a aprovechar este tiempo para prepararse más y mejor para ese gran día de encuentro con Jesús

Sin duda éste ha sido un año excepcional en todos los sentidos. El último trimestre -como es sabido- Hemos tenido que suspender la catequesis presencial aunque ésta se ha mantenido a través de Internet. Pero nada puede sustituir la participación presencial en una celebración y ahora que están terminando las diferentes fases de la desescalada, debemos -con las debidas precauciones- comenzar a volver al templo.

Vosotros, los padres, habéis retomado vuestra misión de ser de los primeros catequistas de vuestros hijos y ahora estamos en la recta final celebrando la semana intensiva de preparación: reuniones, secciones, confesiones, ensayos y demás preparativos.

Esta semana – con mascarillas, distancia social, aforo reducido, geles hidroalcohólicos y todas las medidas necesarias – hemos mantenido cada día reuniones con grupos de padres; los niños recibieron las últimas catequesis ( eucaristía, penitencia, oracion…) hoy ensayos con las familias y mañana las confesiones.

Entre los sacerdotes y catequistas existe una preocupación general por conseguir que la celebración de la primera comunión se viva como un momento importante de un proceso de fe y no como un montaje, un acto de com- promiso de carácter social, en el que se da más importancia a cuestiones secundarias como las fotos, los obsequios, los banquetes…

La primera Comunión, no debe ser la última. No es un punto y final, sino un punto y seguido para completar la llamada iniciación Cristiana que continúa hasta el sacramento de
la Confirmación y se desarrolla a lo largo de toda la vida. La catequesis de vuestros hijos continúa y podéis contar con la parroquia en esta nueva etapa.

Por supuesto los padres tenéis que seguir trabajando  y acompañando a nuestros hijos en el camino emprendido, con una actitud ejemplar.

4 junio, 2020
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Hoy es Pentecostés. La gran fiesta de la Iglesia, se podría decir que su cumpleaños. Nos dice Jesús: “Cuándo venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena”. Cristo, que es la Verdad, nos manda al Espíritu Santo para que la encontremos.

31 mayo, 2020
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“Hacia un renovado Pentecostés”

Queridos diocesanos:

Siguen vivos los ecos de nuestro Sínodo diocesano y los más recientes del Congreso Nacional de Laicos celebrado en el mes de febrero pasado. También entonces se percibió que se abrían las puertas y las ventanas de los cenáculos en que a veces se encontraba el apostolado laical, sintiéndose la necesidad de salir a las plazas y a las calles con un nuevo vigor y entusiasmo para cumplir el mandato de Jesús: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado” (Mc 16, 15-17).  La Ascensión del Señor fundamenta la esperanza y el estímulo para trabajar en la transformación del mundo según el plan de Dios e introduce en nosotros un dinamismo de laboriosidad apostólica en nuestro entorno, impulsados con la fuerza del Espíritu Santo: «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confín de la tierra» (Hech 1,8).

La Iglesia sigue realizando la misión encomendada, proclamando el Evangelio, tarea hasta que Cristo vuelva de nuevo en su gloria. No nos quedemos ensimismados en nosotros mismos, mirando al cielo, de espalda a nuestro mundo y a nuestra sociedad. Hemos de edificar la ciudad de Dios en medio de la ciudad de los hombres, siendo humildes, amables y comprensivos, entregando la vida por los demás como hemos comprobado en estos meses de la pandemia que padecemos.

En el día del Apostolado seglar y de la Acción católica se nos pide valorar la vocación laical y lo que ésta aporta a la Iglesia, redescubriendo la condición de bautizados. “Mirar al Pueblo de Dios, es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el bautismo. Por él y con la unción del Espíritu Santo, los fieles quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo. Nuestra primera y fundamental consagración hunde sus raíces en nuestro bautismo… Nos han bautizado laicos y es el signo indeleble que nunca nadie podrá eliminar.  Nos hace bien recordar que la Iglesia no es una elite de sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el santo Pueblo fiel de Dios[1].

Cristo nos hace partícipes de la salvación que nos ha alcanzado. “El apostolado de los laicos es la participación en la misma misión salvífica de la Iglesia… Así, pues, todo laico, por los mismos dones que le han sido conferidos, se convierte en testigo e instrumento vivo a la vez, de la misión de la misma Iglesia en la medida del don de Cristo (Ef 4,7)” (LG 33). Él nos asegura su asistencia en el cumplimiento de la misión encomendada con estas señales: “A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos” (Mc 16, 17-18). El papa Francisco nos llama a la conversión misionera que conlleva “entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma” (EG 30).

¿Qué nos dice el Señor ante esta situación?

En mi carta sobre “la pastoral del día después”, os decía que en estos momentos está condicionando el futuro la idea de suspender y trasladar: muchos acontecimientos de carácter pastoral, cultural, social, y deportivo, algunos se suspenden y otros se trasladan a nuevas fechas. Nuestra preocupación pastoral debe ser transformar con creatividad la nueva realidad que va a tocar vivir, conforme al espíritu del libro del Apocalipsis. Nos preguntamos ¿qué nos dice el Señor del tiempo y de la historia, el Alfa y el Omega, a la Iglesia que peregrina en Santiago de Compostela en esta tribulación?[2] También como al evangelista San Juan se nos responde hoy: “No temas; yo soy el Primero y el Último, el Viviente; estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos y tengo las llaves de la muerte y del abismo” (Ap 1,17-18). “Mira, hago nuevas todas las cosas… Estas palabras son fieles y verdaderas” (Ap 21,5). A la luz de la Palabra de Dios hemos de interpretar lo que está aconteciendo como Jesús les hizo caer en la cuenta a los discípulos de Emaús. La Iglesia sigue dejándonos el mensaje de que el contenido de vida cristiana se fundamenta en conocer a Cristo, en vivir la eucaristía, en compartir la propia existencia con los demás y en asumir la acción misionera (cf. Hech 2,42-47). Es la Iglesia humilde y cercana a la condición humana y espiritual del hombre, y portadora de salvación y de esperanza. Es necesario volver al hecho cristiano fundamental, identificándonos con la persona y la historia de Jesús, y dando testimonio de que el cristianismo es un modo fascinante de dar sentido a la existencia. La enseñanza de los apóstoles, garantes del testimonio de toda la Iglesia, es vivir en espíritu de comunión que se explicita en la unión interna de los corazones, en un mismo ánimo, en compartir los bienes y en la oración ya sea comunitaria o privada, de súplica, de alabanza, o de acción de gracias. En este Pentecostés renovado revisemos la vitalidad de nuestro laicado y la tarea evangelizadora.

Os saluda y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] Carta del Papa Francisco al Cardenal Marc Ouellet. 19 de marzo de 2016.

[2] Cf. Capítulos 2 y 3, 21 y 22 del Libro del Apocalipsis.

29 mayo, 2020
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Emprendedores de Santa Cruz han presentado un precioso y dinámico vídeo invitándonos a apoyarles mediante el consumo local.

Ellos siempre han estado ahí y ahora como sociedad nos toca remontar juntos. Desde la parroquia no podemos menos que apoyar a nuestros vecinos pues juntos formamos una gran familia

29 mayo, 2020
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La crisis sanitaria que atravesamos está teniendo consecuencias económicas para muchas familias que se encuentran en una situación complicada estos días. En este sentido, en nuestra parroquia, no han parado de surgir iniciativas solidarias que aportan una pizca de esperanza en medio de la crisis a la que nos enfrentamos.

Una de las últimas de las que nos han hecho partícipes ha sido la donación de 1000 litros de leche para hacerlos llegar a las familias que atendemos en Cáritas que nos ha hecho llegar Central Lechera Asturiana.

Se trata de una gestión de nuestro buen amigo Paco Jemez que desde que se ha desatado esta nueva crisis no ha dejado de hacer muestra de su generosidad y conciencia social. Hace menos de un mes ya se había puesto en contacto con nosotros para ofrecer su colaboración y trasladarla en forma de lotes de alimentos a todas y cada una de las familias que atendemos.

Desde Cáritas mantenemos un contacto constante con numerosas instituciones y particulares y, de manera habitual,  nos hacen llegar su colaboración, dándole nosotros traslado a los destinatarios ultimos. Ahora, con esta situación ofrecemos nuestra ayuda a las familias más vulnerables que cada vez son más pues estamos viviendo unos momentos muy difíciles

Agradecemos a Central Lechera Asturiana que – a pesar de la crisis que azota al sector y que se ha visto agravada por la pandemia- no hay dudado en anteponer a las personas a cualquier otra cosa y nos ha querido incluir en una de lás numerosos Acciones de su Responsabilidad Social Corporatica.

¡Muchísimas gracias!

28 mayo, 2020
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