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12 septiembre, 2019

Lectura de Santo Evangelio según Lucas 6, 39-42
Les añadió una parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Será como el maestro cuando esté perfectamente instruido. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, si no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación

El evangelista san Lucas continúa presentando el “Sermón de la planicie”, en el que recoge una serie de sentencias del Señor necesarias para la vida de comunidad. Hoy mediante la parábola del ciego que guía a otro ciego nos pone frente a la necesidad de superar la actitud equivocada de vivir juzgando, señalando o acusando a los demás. Frente a la posición incorrecta el Papa Francisco enseña que “quien juzga se equivoca, simplemente porque toma un lugar que no es suyo. Pero no solo se equivoca, también se confunde. Está tan obsesionado con lo que quiere juzgar, de esa persona -¡tan tan obsesionado!- que esa idea no le deja dormir… Y no se da cuenta de la viga que él tiene. Es un fantasioso. Y quien juzga se convierte en un derrotado, termina mal, porque la misma medida será usada para juzgarle a él. El juez que se equivoca de sitio porque toma el lugar de Dios termina en una derrota. ¿Y cuál es la derrota? La de ser juzgado con la medida con la que él juzga”.

Ahora bien, ¿a que nos exhorta el Señor? Ayer leíamos que debemos ser compasivos como nuestro Padre Dios es compasivo, que demos una medida generosa de perdón, de misericordia, que evitemos los juicios y los señalamientos, que nos liberemos de la esclavitud de vivir viendo los errores de los demás. Nos invita a quitar de entre nosotros toda 3hipocresía; sí, esa hipocresía que nos hace ver la brizna en el ojo ajeno y no vemos la viga del propio. El Señor nos invita a luchar con perseverancia para ser personas de caridad, capaces de vivir la libertad de ver a los demás con una mirada limpia.

En cierta ocasión, se acercó una persona a la confesión diciendo que le costaba demasiado silenciar los labios y la mente; perdía tiempo y paz, “empeliculándose” con lo que creía que pasaba con sus vecinos, en su familia y en su trabajo; vivía cansada, en una nociva vigilancia de los otros; no se daba cuenta el daño que se hacía y cuando soltaba la lengua no sabía el veneno que dejaba verter de su corazón. Con humildad reconocía que ese defecto la apartaba de Dios, le dañaba la comunión y la hacía vivir sin libertad. Ya era hora de dejar que el Señor le curara para tener una mirada limpia, una mirada de compasión.

Recibamos el consejo de san Pablo a la comunidad: “Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz… Toda aspereza, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros. Sed más bien buenos entre vosotros, entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo” (Efesios 4, 1-3.31-32).

Terminemos esta meditación acogiendo las palabras del Papa Francisco: “Si tú no eres capaz de corregir con amor, con caridad, en la verdad y con humildad, tú harás una ofensa, una destrucción al corazón de esa persona, tú harás una habladuría más, que hiere, y tú te transformarás en un ciego hipócrita, como dice Jesús: Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo….”

12 septiembre, 2019
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Desde la mañana del martes 10 se septiembre hasta este viernes 13 de septiembre de 2019 han tenido lugar las XXVIII Jornadas de Teología de Poio bajo el título: “Xuventude: Comuñón e comunicación”, organizadas por las Delegaciones del Clero de todas las diócesis de Galicia.

Acompañados por sus Pastores un centenar de sacerdotes asistieron a unas interesantísimas sesiones que tuvieron como
ponentes Mons. Luis Argüello García obispo auxiliar de Valladolid y Secretario General de la Conferencia Episcopal Española para Asuntos Generales, D. Carlos López Segovia, Vicesecretario de la Conferencia Episcopal Española para Asuntos Generales y D. José Gabriel Vera Beorlegui director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, en la Conferencia Episcopal Española.

Tras las sesiones los asistentes se dividían en talleres de trabajo, según sus inquietudes, que abordaron diversas formas de integrar a los jóvenes en la Iglesia, como Caritas, Pastoral Vocacional o las Nuevas Tecnologías y la Misión Evangelizadora.

Fue precisamente este último el que corrió a cargo de D. Manuel Blanco que nos acompaña. Cada semana con el grupo vocacional de nuestra parroquia y D. Jose Carlos Alonso, nuestro párroco.

Los talleres suponen – en el marco de unas jornadas de formación- un medio y un programa, cuyas actividades se realizan simultáneamente junto con las ponencias de por sí mas teóricas y como un intento de cumplir su función integradora de los contenidos desarrollados en las sesiones.

Estos talleres consisten en contactos directos con la realidad y reuniones de discusión en donde las situaciones prácticas se entienden a partir de conceptos teóricos y, al mismo tiempo, se sistematiza el conocimiento de las situaciones prácticas.

El encuentro transcurrió en un ambiente sobre todo fraterno. La formación se combinó con el espacio para la convivencia pues aprovecharon para conocer la comarca, así como la posibilidad de visitar la Escuela Naval de Marín.

Con estas Jornadas, la Iglesia en Galicia se muestra sensible a las necesidades de la época actual y ofrece a sus sacerdotes la oportunidad de formarse adecuadamente al servicio del Evangelio y del Pueblo de Dios.

12 septiembre, 2019
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Cada jueves en la parroquia ofrecemos nuestra misa y oración por las vocaciones a la vida de consagración en la Iglesia. Nuestras comunidades necesitan jóvenes valientes que respondan con generosidad a la llamada de Dios. Así serán ante los hombres icono fiel de la esperanza de salvación cumplida en Jesucristo.

Esa respuesta generosa a la voluntad del Padre es el camino seguro para entrar en el Reino de los cielos, cómo escuchamos en el Evangelio. Pero las vocaciones no nacen de la nada. Son fruto de la oración. El Señor nos ha mandado que pidamos. Jesús nos dijo: “La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos” Lc 10,2

Es una responsabilidad la de irse a tiempo y a destiempo, pues la necesidad es grande. los cristianos que se acercan a la Iglesia son los de misa dominical, los que acuden por motivo de alguna celebración especial (bautismos, funerales, bodas..) y los que se acercan una vez en la vida, destacando que un sacerdote debe tener un corazón que se asemeje al de Cristo y así tratar a todos con cariño y misericordia. Ahí está el semillero del que deben nacer las nuevas vocaciones.

Cada semana, ante el Santísimo expuesto en la Custodia, pedimos para que entre esos que cada domingo se acercan a la parroquia o por alguna celebración especial, enraíce la llamada, porque – no lo olvidemos – Dios sigue llamando hoy como el primer día y su semilla sigue cayendo en el camino, en terrenos pedregosos, entre zarzas y también en tierra buena.

Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Hora: 19:30
Día: Jueves

12 septiembre, 2019
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