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25 julio, 2019

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?» Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.»

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
De camino a Jerusalén, Jesús debe afrontar una realidad con sus discípulos; Él les ha ido dando a conocer que debe subir a Jerusalén para padecer, ser entregado y dar la vida pero al tercer día resucitará; y ellos no entienden este padecimiento para donar la vida. No pueden concebir la posibilidad del sufrimiento y de la cruz con la idea de Mesías que ellos se han formado.

Esto lo evidenciamos en la petición que la madre de Santiago y Juan hace a Jesús. En realidad, ella se hace portavoz de sus hijos: «Manda que estos dos hijos míos, se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu Reino»; tampoco ellos han entendido la propuesta de Jesús y esto despierta en la comunidad de los discípulos tensiones y recelos.

Por lo tanto, Jesús les hace caer en cuenta que ellos están centrados en sus propios intereses , y les indica con claridad que si están decididos a ser sus discípulos deben estar dispuestos a donar su vida, cambiando honores por el sacrificio. Y Santiago da una respuesta sincera y decidida: “Estamos dispuestos a aceptar el cáliz de la entrega, del sacrificio, de la donación total”.

El estar dispuestos a asumir el camino de Jesús nos lleva a evitar aquello que enfrenta y divide la comunidad; se hace necesario cambiar los intereses y búsquedas individuales para entrar en el camino del servicio al otro, de la donación de la vida cada día. La propuesta del Señor, siguiendo sus pasos, nos libera de los egoísmos y encierros en nosotros mismos para salir al encuentro del prójimo. Esto nos lleva a clarificar la misión como lo hizo Jesús: “El Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir, y para dar la vida en rescate de muchos”.

Este itinerario lo asumió con decisión el Apóstol Santiago, cuya fiesta celebramos hoy; se le representa vestido de peregrino o como soldado montado en su caballo en actitud de lucha. Santiago, llamado por Jesús el hijo del trueno, fue un apóstol, como dirá San Juan Crisóstomo, un apóstol atrevido y valiente.

Según la tradición, después de la Ascensión del Señor, Santiago se destacó dentro del grupo de los Apóstoles; fue el primer apóstol martirizado por el rey Herodes Agripa. Antes, Santiago, con el deseo de cumplir el mandato del Señor, alcanzó a ir hasta España anunciando la Buena Noticia. En la Catedral de Santiago de Compostela (Norte de España) se veneran los restos del Apóstol que fueron llevados desde Palestina; son numerosos los peregrinos que hacen el famoso “Camino de Santiago” para llegar a su tumba y para darle el abrazo a la imagen del Apóstol Santiago. Una verdadera manifestación de fervor religioso que lleva a mirar el camino de la vida desde la entrega de Santiago.

25 julio, 2019
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El próximo jueves, 25 de Julio, celebramos la solemnidad del Apóstol Santiago, patrón de España.
Es fiesta de precepto, y los horarios de las misas serán los de día festivo:
⁃ 10:00 hh. San Martín de Dorneda
⁃ 10:45 hh. San Pelayo de Montrove
⁃ 11:30 hh. Santa Cruz
⁃ 12:30 hh. San Pedro de Nos
⁃ 12:30 hh. Santa Eulalia de Liáns

Hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio (s. I).

Breve hagiografía

El apóstol Santiago, primer apóstol martir, viajó desde Jerusalén hasta Cádiz (España). Sus predicaciones no fueron bien recibidas, por lo que se trasladó posteriormente a Zaragoza. Aquí se convirtieron muchos habitantes de la zona. Estuvo predicando también en Granada, ciudad en la que fue hecho prisionero junto con todos sus discípulos y convertidos. Santiago llamó en su ayuda a la Virgen María, que entonces vivía aún en Jerusalén, rogándole lo ayudase. La Virgen le concedió el favor de liberarlo y le pidió que se trasladara a Galicia a predicar la fe, y que luego volviese a Zaragoza.
Santiago cumplió su misión en Galicia y regresó a Zaragoza, donde corrió muchos peligros. Una noche, el apóstol estuvo rezando intensamente con algunos discípulos junto al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.
Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.
Santiago partió de España, para trasladarse a Jerusalén, como María le había ordenado. En este viaje visitó a María en Éfeso. María le predijo la proximidad de su muerte en Jerusalén, y lo consoló y lo confortó en gran manera. Santiago se despidió de María y de su hermano Juan, y se dirigió a Jerusalén, donde al poco tiempo fue hecho prisionero.
Fue llevado al monte Calvario, fuera de la ciudad. Durante el recorrido, estuvo predicando y aún fue capaz de convertir a algunas personas. Cuando le ataron las manos, dijo: “Vosotros podéis atar mis manos, pero no mi bendición y mi lengua”. Un tullido que se encontraba a la vera del camino, clamó al apóstol que le diera la mano y lo sanase. El apóstol le contestó: “Ven tú hacia mí y dame tu mano”. El tullido fue hacia Santiago, tocó las manos atadas del apóstol e inmediatamente sanó.
Josías, la persona que había entregado a Santiago, fue corriendo hacia él para implorar su perdón. Este hombre se convirtió a Cristo. Santiago le preguntó si deseaba ser bautizado. Él dijo que sí, por lo que el apóstol lo abrazó y le dijo: “Tú serás bautizado en tu propia sangre”. Y así se cumplió más adelante, siendo Josías asesinado posteriormente por su fe.
En otro tramo del recorrido, una mujer se acercó a Santiago con su hijo ciego para alcanzar de él la curación para su hijo, obteniéndola de inmediato. Una vez llegado al Monte Calvario, el mismo lugar donde años antes fue crucificado nuestro Señor, Santiago fue atado a unas piedras. Le vendaron los ojos y le decapitaron.
El cuerpo de Santiago estuvo un tiempo en las cercanías de Jerusalén. Cuando se desencadenó una nueva persecución, lo llevaron a Galicia (España) algunos discípulos.
En siglos posteriores y hasta el momento actual, numerosos fieles, principalmente de Europa, recorren parcialmente el “Camino de Santiago” que les conduce a la tumba del Santo, con el fin de pedir perdón por sus pecados.

25 julio, 2019
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