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17 julio, 2019

Tal como está previsto un pequeño grupo de peregrinos se puso en marcha el dieciséis de julio hacia la tumba del apóstol por el Camino Inglés. Habían llegado el día anterior a la parroquia donde participaron en la eucaristía y luego en un animado encuentro con los sacerdotes de la parroquia con un tema de fondo: Un camino de Fe, de animacion, superación.

Para os participantes esta suponiendo una vivencia maravillosa tanto a nivel personal ya que les está ayudando a conocerse más sobre todo en las dificultades, como a nivel de grupo ya que este camino ha reforzado la confianza los unos con los otros, compartiendo risas, conversaciones muy enriquecedoras, momentos de flaqueza y alegrías.

Confiamos en que también suponga un acercamiento más a Dios reforzando nuestra fe en cada uno de los pasos dados, ayudándoles mucho en este acercamiento las muchas ermitas que hay a lo largo del camino…en los que encontrarán su momento para rezar y pedirle fuerzas para conseguir llegar a Santiago, no como meta, sino como principio de una vida transformada en Cristo.

17 julio, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,25-27

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
A Jesús le son formuladas preguntas sobre la llegada del Reino de los cielos; Juan Bautista, le dirige una pregunta concreta: “¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?”, las ciudades donde él está ejerciendo su ministerio público se cierran a sus palabras y a los signos obrados en su presencia; no se convierten a la novedad del Reino.

Entonces Jesús en la oración que dirige al Padre, comunica el camino eficaz por el que se reconoce, se acepta y se hace vida el Reino: «el camino de la pequeñez». En esta oración de júbilo Jesús comienza bendiciendo: “ Te doy gracias Padre”; y ¿por qué da gracias? Por la revelación de Dios que viene acogida por los humildes y sencillos de corazón. “Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos (Hebreos 1, 1-3). Jesús muestra el rostro de Dios que es amor; sus palabras y acciones atestiguan la cercanía de Dios que viene al encuentro del hombre.

Para acoger la novedad del Evangelio se hace necesario hacernos pequeños; una actitud que choca con la lógica del mundo que pone el acento en el ser los más grandes, los de más fama y poder; un mundo en donde la debilidad y la pequeñez no tienen cabida, una sociedad en la que la vulnerabilidad de la vida debe ser escondida. ¿Cuáles son las categorías usadas para medir la felicidad?

Nuevamente Jesús nos enseña que la verdadera vida tiene otra clave; sí, aquella comprendida por María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la pequeñez de su sierva”. María la pequeña elegida por Dios, a quien se le reveló el designio de salvación y con humildad acoge en su seno al Hijo del Padre Eterno; «pues Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes (1Pedro 5,5).

Enseña el Papa Francisco que “la vida cristiana es, pues, una escuela de humildad que se abre a la gracia, en la que se aprende a ver a nuestros hermanos a la luz del amor y de la misericordia del Padre. La Soberbia y orgullo no permiten a las personas reconocer que necesitan de la salvación. Todo lo contrario, impiden reconocer el rostro misericordioso de Dios y actuar con misericordia. La soberbia y el orgullo son un muro que impide la relación con Dios”.

Acojamos el camino propuesto por Jesús; aquel camino vivido por María y por tantos santos haciéndose pequeños se encontraron con la grandeza de Dios. Pidamos a Dios nos ayude a tener un corazón vigilante que no se deje corromper con la soberbia, el orgullo y la suficiencia.

17 julio, 2019
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