Inicio Archivos mensuales
Archivos mensuales

octubre 2018

Con el cambio horario anunciado para el próximo fin de semana, la noche del sábado al domingo, se producirá el habitual retraso de las misas vespertinas en nuestras parroquias.

Así, desde la semana que viene las celebraciones del sábado en San Martín de Dorneda serán a las 18:00 hh. y a continuación tendremos el Catecismo de los niños de Primera Comunión.

En la Iglesia nueva de Santa Cruz la misa de los sábados y vísperas de festivos pasa a las 19:00 hh.

Por lo demás, durante la semana continuarán sin sufrir cambios, manteniéndose en su horario habitual de las 19:00 hh.

Sábados
– San Martín de Dorneda: 18:00 hh.
– Santa Cruz: 19:00 hh.
Domingos
– San Martín de Dorneda: 10:00 hh
– San Pelayo de Montrove: 10:45 hh.
– Santa Cruz: 11:30 hh.
– San Pedro de Nos: 12:30 hh.
– Santa Eulalia de Lians 12:30 hh.

27 octubre, 2018
3 Facebook Twitter Google + Pinterest

Cáritas de Santa Cruz lanzó el pasado fin de semana una campaña de recogida de alimentos en los supermercados Gadis de la localidad para surtir su despensa. En la recogida participaron voluntarios de Cáritas junto con alumnos del colegio Cristo Rey de O Carballo y lograron reunir dos toneladas de alimentos. Cáritas de Santa Cruz atiende a una media de sesenta familias en los últimos años, cubriendo sus necesidades básicas. Han llegado en las últimas semanas muchos emigrantes.
Una semana se les entregan los alimentos básicos (leche, aceite, legumbres y demás) y otra semana reparten las frutas y verduras frescas (alrededor de una tonelada).

Fuente: La Opinión de A Coruña

26 octubre, 2018
2 Facebook Twitter Google + Pinterest

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,54-59

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación

El llamado del Señor para aprender a leer los signos de los tiempos se hace necesario para percibir mejor la presencia del Dios en la historia y comprender el compromiso cristiano en las realidades temporales.

Durante estos días el evangelio nos ha conducido en la meditación de actitudes importantes en nuestro caminar como cristianos: la vigilancia, la prudencia, la audacia siendo luz para los demás y el esfuerzo por corresponder a lo mucho que el Señor nos confía. Hoy viene puesta a la reflexión una capacidad que todo cristiano debe desarrollar: el discernimiento para poder ir descubriendo el llamado que el Señor nos hace en la vida.

Constatamos que diariamente nos encontramos ante situaciones, circunstancias familiares, laborales, económicas, espirituales que exigen no dejarlas pasar por alto; se hace necesario tomar decisiones, y en éstas cabe el preguntarnos si tomamos en cuenta el plan de Dios en nuestra vida cotidiana. La falta de discernimiento nos puede llevar a tomar las cosas a la ligera, por impulsos y sin la capacidad de conocer la realidad, llevándonos a actuar sin sopesar bien lo que es junto, verdadero, noble y que procura el bien.

Hablando del llamado del evangelio se pregunta el Papa Francisco: “¿Estoy tan apegado a mis cosas, a mis ideas, cerrado? ¿O estoy abierto al Dios de las sorpresas? ¿Soy una persona quieta o una persona que camina? ¿Soy capaz de entender los signos de los tiempos y ser fiel a la voz del Señor que se manifiesta en ellos?”

Mientras vamos de camino, qué importante es aprender a discernir la presencia cotidiana de Dios en nuestra vida, a interpretar lo que Él nos va pidiendo en cada situación y a decidir hacer el bien y rechazar el mal. Estas actitudes nos ayudarán a no desentendernos de las responsabilidades que tenemos, tanto en la correcta relación con Dios buscando comprender asumir y obrar con alegría y generosidad su Voluntad, como las relaciones con los otros descubriendo que como dice el Señor: “cada vez que lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños conmigo lo hicieron”.

Confirmemos que para cultivar una actitud correcta de discernimiento, se hace necesario querer lo que Dios quiere; esto indica apertura a Dios armonizando la gracia que Dios da y la libertad para desear buscar el agrado de Dios. Así adquiere sentido la pregunta: ¿Cuál es la voluntad de Dios para mí en esta situación?

Concluyamos nuestra meditación recordando lo que nos dice el libro de los Proverbios 2, 1-9: «Hijo mío, si das acogida a mis palabras, y guardas en tu memoria mis mandatos, prestando tu oído a la sabiduría, inclinando tu corazón a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a voces a la prudencia; si la buscas como la plata y como un tesoro la rebuscas, entonces entenderás el temor de Señor y la ciencia de Dios encontrarás. Porque el Señor es el que da la sabiduría, de su boca nacen la ciencia y la prudencia, vigila las sendas de la equidad y guarda el camino de sus amigos. Entonces entenderás la justicia, la equidad y la rectitud: todos los senderos del bien”.

26 octubre, 2018
0 Facebook Twitter Google + Pinterest

El próximo viernes 26 de octubre‬, ‪a las siete de la tarde‬ Marta Villar, periodista del diario La Opinión de La Coruña, gran conocedora de la realidad social del Concello de Oleiros, nos regalará una estupenda oportunidad de participar en una interesante charla – coloquio que versará sobre la solidaridad en nuestro entorno.

Contaremos en el acto con la asistencia de miembros de la ONG Renacer (que gestiona dos casas de acogida en Sta. Cruz), Banco de Alimentos de la provincia de La Coruña, Voluntariado del Concello de Oleiros, Miembros de Clubes de Leones, Voluntarios de otras Cáritas y, como no, con nuestros voluntarios y feligreses.

Tanto la organización y presentación del acto como su desarrollo correrán a cargo de los propios beneficiarios que quieren participar de la «máxima» de Cáritas como acción organizada de la comunidad cristiana, que promueve el desarrollo humano integral de todas las personas y todos los pueblos (en la nuestra de Santa Cruz convivimos usuarios de ocho nacionalidades distintas ), haciendo posible una participación personal más inclusiva y más visible.

Dos son las premisas de Cáritas que animan a este tipo de actos:
a)  Promover itinerarios personales de inserción social.
b)  Desarrollar programas y proyectos donde los propios interesados sean protagonistas de su promoción social.

Al final de la charla participaremos en un animado «vino español» en donde podremos intercambiar ideas y realidades entre las diversas sensibilidades que participamos en esta ilusionante actividad social.

Aguardamos vuestra asistencia y participación.

26 octubre, 2018
2 Facebook Twitter Google + Pinterest

Como cada jueves, tras la celebración de la Santa Misa, expondremos al Señor en la Custodia para la adoración.

A las intenciones particulares de esos momentos de oración añadimos una comunitaria: Las vocaciones. Solos conscientes de la invitación de Jesús a que pidamos Obreros para su mies y le pedimos que suscite vocaciones sacerdotales y religiosas entre las familias de la parroquia. También -como cada jueves al publicar esta entrada- continuamos con nuestra catequesis sobre la Eucaristía.

El ministro de la celebración.

¿Quién celebra la Eucaristía? ¿Los fieles laicos celebran la Eucaristía?

El código de derecho canónico de la Iglesia afirma que “sólo el sacerdote válidamente ordenado es ministro capaz de confeccionar el sacramento de la Eucaristía, actuando en la persona de Cristo” (CIC No. 900).

Sin embargo, la Constitución Dogmática sobre la Sagrada Liturgia afirma que es toda la comunidad, el Cuerpo de Cristo unido a su Cabeza, quien celebra: “Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es ‘sacramento de unidad’, esto es, pueblo santo, congregado y ordenado bajo la dirección de los obispos (Sacrosanctum Concilium No. 26).

Entonces ¿los fieles laicos celebran la Eucaristía? Sí, todo el pueblo de Dios celebra la Eucaristía. Esto es posible porque todos los fieles laicos, desde el momento de su bautismo, participan del único sacerdocio de Cristo que los capacita para ofrecer sacrificios espirituales (cf. Lumen Gentium No. 10).

Sin embargo, cada uno participa y celebra la Eucaristía de modo diverso, pues, la diferencia entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial de los que han recibido el sacramento del Orden no es solo gradual sino esencial. El papel del sacerdocio ministerial en la celebración de la santa Misa es esencial: sólo el sacerdote válidamente ordenado puede consagrar la Santísima Eucaristía, pronunciando en la misma persona de Cristo las palabras de la consagración (cf CIC No. 900). El obispo san Ignacio de Antioquia (año 105 d.C.) decía a los fieles de su diócesis: “consideren como eucaristía válida la que tiene lugar bajo el obispo o bajo uno a quien él la haya encomendado”.

Por tanto, aun cuando en la celebración de la santa Misa todos participan y celebran, sin embargo, “…todos, ministros ordenados y fieles laicos, cumpliendo cada uno con su oficio, hagan todo y sólo aquello que pertenece a cada uno” (Institución General del Misal Romano No. 91), sin que haya confusión entre el sacerdocio ministerial, el sacerdocio común de los fieles y el ministerio del diácono y de los otros posibles ministros (ministros extraordinarios de la comunión, lectores, salmista, monaguillos…).

“¡Oh, amor tierno y generoso de un Dios para con tan viles criaturas como nosotros, que tan indignos somos de su predilección!, ¡cuanto respeto deberíamos tener a ese grande Sacramento, en el que un Dios hecho hombre se muestra presente cada día en nuestros altares!” (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el Jueves Santo).

25 octubre, 2018
1 Facebook Twitter Google + Pinterest

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
En el evangelio de hoy encontramos algunas frases de Jesús que nos sorprenden y pueden llevar a la confusión. ¿Qué pretendió san Lucas al recoger estas sentencias? ¿Se contradicen estas expresiones con aquellas que nos muestran como fruto de la fe en el Señor los dones de la unidad, la paz y la reconciliación?

“He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya hubiera prendido!”
En muchos pasajes de la Escritura, viene presentada la imagen del fuego como signo de purificación, iluminación, protección y transformación; Juan el Bautista anuncia que el Mesías bautizará con agua y fuego, refiriéndose al Espíritu Santo que descendió en Pentecostés bajo la imagen de lenguas de Fuego (Hch 2, 2-4). En la obra de San Lucas, la presentación de la acción del Espíritu Santo en la vida de los creyentes es un tema fundamental, al punto de llamar el Libro de los Hechos de los Apóstoles, el evangelio del Espíritu Santo. El Señor Resucitado, envía su Espíritu Santo que enciende el celo misionero de la Iglesia, un fuego que inquieta porque transforma al hombre desde su interior, recreándolo a la imagen de Jesús; es el fuego que ilumina el camino de la comunidad con la certeza de la presencia constante de su Señor. Es el fuego que saca al creyente de la pasividad, el conformismo, la dureza de corazón y la rutina de la fe sin obras. Es el fuego del Espíritu que inquieta el corazón del creyente y la comunidad lanzándolos a la fe que produce toda clase de buenas obras, convirtiéndose en verdaderos testigos, impregnando todos los ambientes de la gracia de Dios.

A continuación, el evangelio presenta la pregunta que puede confundir: “¿Creéis que estoy aquí para poner paz en la tierra? No, os lo aseguro, sino división…”. Y entonces, ¿dónde queda la continua referencia al Señor que nos trae la paz?: “mi paz les dejo, mi paz les doy”, “Él es nuestra paz”, “el Señor nos dará su paz”, “no te condeno, levántate y vete en paz”, etc. Es un imperativo el creer que Jesús no quiere ni la división, ni la enemistad. Continuamente en el evangelio, Él habla de la necesidad del perdón, la reconciliación, el servicio y la fraternidad. San Lucas nos muestra cómo el anuncio de la Buena noticia de Jesús de Nazaret se hizo motivo de escándalo, persecución y división entre los judíos. Era inaceptable que uno de la familia o la comunidad se convirtiera al Nuevo Camino, haciéndose discípulo del Nazareno; era traicionar la fe judía, la tradición de los padres e irse tras Aquel que se hacía “señal de contradicción” (Lc 2,34) .

Ésta ha sido la experiencia de muchos que en la historia han abrazado con radicalidad la fe. Recuerdo que cuando inicié el Seminario conocí la historia de un compañero que cuando le comunicó a su familia el deseo de ser sacerdote, todos le atacaron y no recibió el apoyo de ninguno de ellos; sin embargo, esa llama vocacional no se extinguía y lo animaba a seguir adelante. Sus padres que no eran católicos consideraban que su hijo había caído en el error, pero él avanzó hasta su ordenación sacerdotal.

Por lo tanto, comprendamos, al meditar este pasaje del evangelio, que la experiencia de una fe auténtica nos lleva a dejarnos mover por el fuego del Espíritu que enciende nuestro ser, convirtiéndonos en testigos de su paz y de su caridad aun en medio de persecuciones y contrariedades.

25 octubre, 2018
0 Facebook Twitter Google + Pinterest

Cada vez con más frecuencia aparecen por nuestras parroquias y comunidades personas adultas que desean bautizarse o completar su formación cristiana recibiendo la primera comunión y la confirmación. Estos hermanos y hermanas son bienvenidos a la realidad de la Iglesia que intenta ayudarles y acompañarles

Nuestra parroquia no es ajena a ello, antes bien, es un claro ejemplo. Cada año entre veinte y veinticinco personas de entre los asistentes a la misa dominical, los padres de niños del Catecismo o
parejas que quieren contraer matrimonio piden finalizar su propio itinerario de iniciación cristiana.

Este domingo, 28 de octubre a las 12:30 hh comenzará la Catequesis para los adultos que deseen recibir el sacramento de la Confirmación el próximo mes abril.

Nos reuniremos todos los domingos en los salones parroquiales. La Catequesis de confirmación para adultos, está abierta a los que también quieran formarse y profundizar en el conocimiento de la fe católica, en base al Catecismo de la Iglesia Católica.

Dia: Domingos
Lugar: Locales parroquiales
Hora: 12:15 hh

24 octubre, 2018
1 Facebook Twitter Google + Pinterest

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,39-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.» Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»

El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
Con dos parábolas el Señor de nuevo exhorta a sus discípulos a la vigilancia, recordándo la necesidad de estar siempre preparados, administrando con fidelidad y empeño lo mucho que Él nos ha confiado porque al que “mucho se le confió, más se le exigirá”.

La parábola del dueño de casa y del ladrón, no es un llamado a vivir en la angustia o la preocupación por el fin del mundo; en ocasiones, la lectura que se hace de los hechos que estamos viviendo: enemistades entre los pueblos, hambrunas, enfermedades, cambios de valores culturales, desprecio por la vida y la familia, etc., lleva al surgimiento de “predicadores y doctrinas” que pregonan el inminente término de la historia y la llegada del juicio final.

Ante estas realidades, leyendo el evangelio, encontramos un fuerte llamado del Señor a estar atentos, vigilantes, preparados para reconocer su presencia en medio de nosotros; sí, aquella presencia en los acontecimientos de cada día. Estar atentos para no dejar entrar el ladrón que corrompe el corazón del hombre y le hace capaz de toda clase de obras malas; estar atentos para vivir con compromiso las responsabilidades que se nos han encomendado, poniendo en ellas un sentido profundo de trascendencia, sabiendo vivir con un sano equilibrio las realidades más comunes de la vida. No se trata de estar tan ocupados de las realidades espirituales, que lleguemos a descuidar los compromisos de cada día, ni estar tan preocupados por las realidades terrenas que lleguemos a vivir como si Dios no importase o dándole las migajas de nuestros esfuerzos. Mejor es vivir con la claridad de ir respondiendo al Señor, a través del trabajo dedicado, de la entrega generosa, del propósito sincero de trabajar en lo que él nos ha confiado.

Es por esto que la segunda parábola del dueño y el administrador evoca la responsabilidad que tenemos en el cumplimiento de la misión que se nos ha confiado; ¿quién es el administrador fiel y solícito? El que cumple generosamente el encargo confiado, el que actúa con prudencia y vigilancia, el que no usa los dones recibidos para su propio beneficio porque “al que mucho se le dio, mucho se le exigirá”. Es la invitación a no relajarnos, a no correr el riesgo de vivir de cualquier manera, a no vivir al margen de Dios haciendo nuestras cosas como nos parezca.

Es verdad que el Señor nos ha confiado mucho. Esto es lo primero de lo que debemos ser conscientes. La lista es amplia. ¿Qué tenemos o somos, que no lo hayamos recibido? La vida, la familia, el trabajo, las capacidades y talentos, la fe, la vocación, etc. Todo lo hemos recibido con el encargo de saberlo administrar. Entonces, ¿qué balance podemos hacer de nuestra administración? No podemos presentar un balance en rojo, con pendientes, incompleto.

Encontramos la bienaventuranza, que brota del vivir preparados y administrando rectamente los asuntos encomendados: Dichoso el servidor a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose bien. Dichosos cuando, sin soberbias ni vanaglorias, podemos ver que, con la ayuda de Dios, nos estamos esforzando por ser administradores prudentes y fieles.

Un testimonio muy cercano de la vivencia del Evangelio lo encontramos en el Beato Pedro María Ramírez, el “Mártir de Armero”, a quien celebramos hoy. Fue un sacerdote del presbiterio de Ibagué que, luego de prestar su servicio en tres comunidades parroquiales, fue nombrado para la parroquia de Armero en el año 1946. Armero se convertiría el 10 de abril de 1948 en el escenario de su martirio. Sirvió a las comunidades parroquiales con un notable celo pastoral; fomentó en los fieles la comunión con Dios y con el prójimo. En su testamento leemos: “Voluntad del Pbro. Pedro Ma. Ramírez Ramos, a la Curia de Ibagué y a mis familiares de La Plata. De mi parte, deseo morir por Cristo y su fe. Al excelentísimo señor obispo mi inmensa gratitud porque sin merecerlo me hizo ministro del Altísimo, sacerdote de Dios y párroco hoy del pueblo de Armero, por quien quiero derramar mi sangre”. Recordemos que la debida veneración del “mártir de Armero” atraerá gracias incesantes para la iglesia particular de Ibagué por la que ofreció su vida. Su sangre derramada por la fe y por el amor a la Iglesia hará que siga floreciendo la vida cristiana en las comunidades.

24 octubre, 2018
0 Facebook Twitter Google + Pinterest

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,35-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.»

Palabra del Señor. Gloria a TI, Señor Jesús

Meditación
Jesús nos exhorta a la vigilancia: “tened ceñida la cintura y encendidas la lámparas”. Pero ¿qué significa vigilar? ¿qué relación hay entre vigilar, servir y ser dichoso? Las palabras de Jesús en su subida a Jerusalén nos ayudan a comprender estos interrogantes.

Para no dificultar los movimientos del cuerpo, era necesario ceñirse la cintura, es decir, amarrar una tela alrededor del traje. Así con esta imagen, el Señor exhorta a estar siempre preparados para la acción, vigilando que no hayan impedimentos que obstaculicen una fe viva que se traduce en servicio y caridad. Tener ceñida la cintura para movernos al encuentro del otro, en quien encontramos al Señor; esto indica la necesidad de cultivar una actitud fundamental: la vigilancia para conquistar la libertad interior.

Cabe preguntarnos: ¿qué impide, interna y externamente, nuestra tarea de movernos en libertad hacia Dios y a los hermanos? Vigilar significa vivir responsablemente la vida, el tiempo, los talentos; la vigilancia no es vivir en el miedo o en la angustia; al contrario, se alimenta de la esperanza y la confianza en la fuerza de Dios que capacita para que podamos obrar el bien. Vigilamos porque conocemos que hay peligros que amenazan y, que como somos frágiles, podemos poner en riesgo los valores más preciosos que se nos han confiado. La vigilancia nos pide la prudencia, la responsabilidad, la lealtad a Dios que nos ha confiado tanto y el cuidado hacia lo confiado.

Vigilar para servir manteniendo las lámparas encendidas; no nos podemos descuidar ni relajar en el camino emprendido. Tener las lámparas encendidas y en lo alto, se hace el llamado del Señor a vivir con generosidad el compromiso de caminar junto a otros, en la familia, en el trabajo, en la comunidad, etc., siendo luz con nuestras palabras, actitudes y propósitos, movidos por la fe que alimenta nuestra esperanza: “Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos”.

Con esto confirmamos que estamos llamados a “buscar y aspirar a los bienes de allá arriba”; y esto para nada es algo pasivo, quieto, estéril; al contrario, exige una actitud dinámica, comprometida y prudente.

23 octubre, 2018
0 Facebook Twitter Google + Pinterest

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.» Él le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?» Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»

Y les propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: «¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.» Y se dijo: «Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.» Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para si y no es rico ante Dios.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación

De camino a Jerusalén una persona pide a Jesús que medie en el reparto de una herencia; una cuestión delicada y, tantas veces, fuente de enemistades y tensiones. ¿Cómo responde el Señor? La ocasión se hace oportunidad para orientar a sus discípulos sobre la necesidad de conservar el corazón de toda codicia descubriendo el verdadero sentido de la vida.

“Mirad: guardaos de toda clase de codicia”. La invitación a vigilar el corazón ante la tentación del amor idolátrico al dinero, que es raíz de toda clase de males (Cfr., 1Tim 6,10), se hace recuerdo de lo que dice el autor sagrado: “Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente. También esto es vanidad” (Eclesiastés 5, 10).

El problema no está en tener algún tipo de bien para administrar sino en volvernos esclavos de los bienes materiales que enceguecen en corazón; cuando el dinero y los bienes ocupan en centro del corazón y de los intereses de la persona se pierde todo sentido de equidad, justicia y honestidad. La enseñanza sobre la correcta relación con los bienes materiales es clara en las palabras del Señor: “atesora bienes en el cielo”, “allí donde está tu tesoro está tu corazón”, nadie puede servir a Dios y al dinero”.

Es completamente engañoso pensar que los bienes aseguran la vida. Puede pasar que cuando una persona alcanza seguridades humanas, bienes, placeres y condiciones de bienestar y pone en esto su felicidad, no experimenta la necesidad de Dios, se puede ver encerrado en una esclavitud que le impide salir de sí para poder encontrarse con los otros, se le olvida que la vida es un periodo muy corto para trabajar por la eternidad. también constatamos personas que gozan de salud, bienestar y bienes que le permiten vivir holgadamente; sin embargo, no olvidan que se puede atesorar bienes para el cielo y son capaces de hacer buenas obras, trabajar honestamente y vivir la libertad frente a lo material.

Desde este perspectiva comprendemos la bienaventuranza “Dichosos los pobres de espíritu porque heredarán la vida eterna”; al respecto nos dice el Papa Francisco: “El Evangelio nos invita a reconocer la verdad de nuestro corazón, para ver dónde colocamos la seguridad de nuestra vida. Normalmente el rico se siente seguro con sus riquezas, y cree que cuando están en riesgo, todo el sentido de su vida en la tierra se desmorona. Las riquezas no te aseguran nada. Es más: cuando el corazón se siente rico, está tan satisfecho de sí mismo que no tiene espacio para la Palabra de Dios, para amar a los hermanos ni para gozar de las cosas más grandes de la vida. Así se priva de los mayores bienes”.

La parábola propuesta por el Señor confirma la necesidad de pensar en el sentido de la vida. El hombre rico de la parábola está encerrado en la preocupación de sus bienes que aumentarán de repente por causa de una cosecha abundante; para él la ecuación correcta es acumular para garantizarse la vida. Sin embargo, Jesús presenta dos conclusiones: la muerte es una clave para descubrir el verdadero sentido de la existencia y es posible volverse rico para Dios o según Él.

¿Cuáles son las motivaciones que mueven nuestros pensamientos y acciones?, ¿cuáles son los anhelos que descubrimos en nuestro corazón?, ¿qué es lo que definimos como seguridad y verdadero bienestar? Volvamos sobre el Evangelio y aprendamos con Jesús la verdadera libertad en nuestro existencia.

22 octubre, 2018
0 Facebook Twitter Google + Pinterest