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Cada jueves, tras la celebración de la Santa Misa, nos reunimos porque queremos contemplar a Jesús Sacramentado y preparar nuestro corazón, con Él, para ser los discípulos misioneros que nuestra Iglesia necesita. Hemos conocido al Señor, porque Él ha salido a nuestro encuentro, llamándonos por nuestro nombre. Nos reunimos para celebrarlo en la liturgia, vivirlo en la comunidad y salir al encuentro de los hermanos más necesitados.

Como un joyero que recibe el más hermoso de los tesoros (la presencia de Dios entre nosotros), la Adoración Eucarística es realmente el alma y la vida de este lugar. En un contacto personal con el Dios viviente, adultos, jóvenes, niños, se dejan embargar por el amor y la misericordia infinita que les espera y se unen a la ofrenda de Cristo para la Salvación del mundo.

En la adoración, nos arrodillamos ante Dios porque Dios es Dios. No sería necesario pedir nada; aunque con El todo lo podemos con la adoración no queremos alcanzar nada; ni bellos sentimientos, ni tranquilidad, ni sosiego.

En la adoración no hablamos de  nuestros problemas, no nos alabamos a nosotros mismos ni nos hacemos reproches; simplemente, nos arrodillamos ante Dios porque es nuestro Señor y Creador. Mi Señor y Creador.

Cuando logramos entender verdaderamente qué significa ser creados por Dios, y que él nos conserve la vida en todo momento, no podemos hacer otra cosa que arrodillarnos ante él, que es nuestro Creador, y adorarlo. En la adoración, reconocemos depender completamente de Dios, y que todas las fibras de nuestro ser lo necesitan: dentro nuestro no hay nada que no hayamos recibido de él, y confesamos que es nuestro Señor, la meta de nuestro anhelo. No podemos hacer otra cosa que arrodillarnos ante él en admiración y oración.

Adoremos a Jesús el Señor, en su presencia Eucaristíca

1 agosto, 2019
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Como cada año por estas fechas en los países del hemisferio norte se convoca la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que celebramos del 18 al 25 de enero.

El lema elegido el pasado año era: “Dame de beber”, tomado del texto del encuentro entre Jesús y la mujer samaritana junto al pozo de Jacob que narra el evangelista Juan en su escrito (Jn 4, 1-42) y se nos invitaba a probar agua de un pozo diferente y a dar un poco de la nuestra, es decir, a saber reconocer y valorar el don de Dios y las riquezas y valores que están presentes en los demás, a compartir, a darnos cuenta que la diversidad no es una amenaza, sino que puede convertirse en una riqueza.

Este año los textos para trabajar a lo largo de la Semana de Oración han sido elaborados por un equipo internacional del Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y de la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias, junto con un equipo ecuménico formado por los responsables de la Conferencia de Iglesias del Caribe y la Conferencia Episcopal de las Antillas. Monseñor Barrio recuerda que ha sido la “experiencia histórica y cristiana de esta Región del Caribe, marcada por los forzados desplazamientos de sus habitantes, la esclavitud de sus pueblos y los procesos de liberación animados por la acogida de la Buena Nueva del Señor”, la que motivó a los organizadores a “elegir para este octavario de Oración por la Unidad este lema: “Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder” (Éxodo 15, 1-21)”.

El acto central diocesano para nuestra vicaria de se celebrará en la parroquia de San Jorge de La Coruña con una Misa a las 20:00 ha en el que se orará por la unidad de los cristianos.

En nuestra parroquia se celebrará un Encuentro de oración el viernes 19 a las 20:00 ha que contará con la asistencia de católicos y evangélicos y consistirá en la proclamación de la Palabra, oracion, adoración y alabanza poniendo en valor lo que nos une y no lo que nos separa.

18 enero, 2018
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La primera vez que fui a visitar el Santísimo tenía 8 años. Fue con motivo de mi preparación para la Primera Comunión. La hermana que nos preparaba contaba con mucha reverencia y ardor que dentro del sagrario se encontraba una puerta hacia el cielo. A los 8 años, tomé esta explicación literalmente y pensé que cuando abriera aquella puertecita podría cruzar hacia un mundo maravilloso: El cielo. Cuál sería mi desconcierto a ver la custodia con una hostia consagrada dentro. No entendí nada.

No solo pasa a los 8 años, tratar de entender que un pedazo (casi insignificante) de pan es el mismo cuerpo de Cristo, no es algo fácil de entender y a la vez es algo que a uno lo deja maravillado. Ir a adorar al Santísimo Sacramento, sobre todo las primeras veces, puede ser que no sea sencillo. No entendemos, nos aburrimos, no sabemos qué decir, entramos brevemente, hacemos una señal de la Cruz rápida y volvemos a salir.

Si supiéramos la gracia tan enorme de la Adoración Eucarística nos pasaríamos días enteros de rodillas frente al altar. Adorar al Santísimo es acompañar al mismo Jesús en el momento de su sacrificio por la humanidad. El mismo Jesús nos enseña esto, a través de santa Margarita de Alacoque (con quién inició esta práctica): «En adelante, todas las semanas, la noche del jueves al viernes, practicarás una Hora Santa, para hacerme compañía y participar en mi oración del Huerto».

Así pues, hoy hemos querido traerles una breve guía para ir a adorar al Santísimo. Te recomendamos que lleves contigo la Biblia o consigas un devocionario o algún libro espiritual de un santo.

1. Saludo inicial (entrar en silencio)

Ingresa en silencio y con reverencia a la iglesia o a la capilla del Santísimo. Arrodíllate con las dos rodillas frente a Él y realiza la señal de la Cruz. Recuerda que es Dios quien se encuentra en ese pedazo de pan.

2. Oración de preparación

Luego de acomodarte en una de las bancas o reclinatorios, de rodillas, realiza una oración para preparar tu corazón. Puede ser una que tú mismo hagas espontáneamente o una que saques de algún devocionario. Te recomendamos esta oración del S.S. Pio XII:

«Oh Dulcísimo Jesús, que escondido bajo los velos eucarísticos, escuchas piadoso nuestras súplicas humildes, para presentarlas al trono del Altísimo, acoge ahora los anhelos ardientes de nuestros corazones. Ilumina nuestras inteligencias, reafirma nuestras voluntades, revitaliza nuestra constancia y enciende en nuestros corazones la llama de un santo entusiasmo, para que, superando nuestra pequeñez y venciendo toda dificultad, sepamos ofrecerte un homenaje no indigno de tu grandeza y majestad y adecuado a nuestras ansias y santos deseos. Amen».

3. Lectura espiritual y meditación

La puedes escoger en ese mismo momento, pero también es conveniente que leas el Evangelio del día, o escojas una lectura de tu devocionario. Luego de esta lectura haz silencio y medita lo que acabas de leer. Es importante que en este momento trates de silenciar tu mente y tu corazón para escuchar lo que Dios te dice. El silencio es aquella puerta que predispone al alma para escuchar. Si lees una escena del Evangelio puedes imaginarte la escena y meditar sobre lo que te dice, sobre cómo participas tú y sobre los sentimientos y pensamientos que esta lectura suscita en tu corazón.

4. Escribe

Esta es una práctica personal que sirve mucho. Puedes llevar un diario del Santísimo donde escribas algunas meditaciones de lo que acabas de pensar y sentir. Esto es como una ayuda memoria para tu vida espiritual y te recuerda los momentos que, al lado del mismo Dios, acabas de vivir. Volver a nuestros encuentros con el Señor nos fortalece en los momentos difíciles.

5. Ora 

Luego de tu meditación puedes rezar un rosario, el vía crucis, alguna oración sobre la Eucaristía o la Liturgia de las horas (esto último de acuerdo a la hora en que te encuentres).

6. Realiza una comunión eucarística o la estación eucarística

Frente al Santísimo expuesto puedes recibirlo en tu corazón realizando una comunión espiritual. Esta comunión es también válida si por algún impedimento no puedes recibir el sacramento de la Eucaristía. Te dejamos esta oración, que no es la única (existen otras más que puedes consultar). Luego de la comunión espiritual puedes realizar la llamada Estación ante el santísimo que consiste en rezar cinco veces el padrenuestro, el avemaría y el Gloria en memoria de las cinco llagas de Jesús crucificado y un padrenuestro más por las intenciones del Santo Padre.

«Creo, Jesús mío, que estás real  y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas  y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente, venid al menos  espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido,  os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén».

7. Oración Final (alabanzas de desagravio)

Al terminar tu adoración realiza una oración de despedida, puede ser propia o también del devocionario. Agradece por el momento vivido, ofrece la adoración por alguien necesitado y pide lo que necesites. Así también puedes decir las alabanzas de desagravio que son oraciones que tiene la finalidad de luchar contra el mal del mundo:

«Bendito sea Dios.

Bendito sea su santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.

Bendito sea el nombre de Jesús.

Bendito sea su Sacratísimo Corazón.

Bendita sea su Preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.

Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción.

Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.

Bendito sea San José, su castísimo Esposo.

Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos. Amén».

 

Fuente: catholic-link.com

2 diciembre, 2017
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Exposición

Al haber coincidido el primer jueves de este mes de noviembre con el día de la conmemoración de todos los fieles difuntos hemos trasladado la Exposición del Santísimo a esta semana.

Después de la celebración de la santa misa quedará expuesto el Señor en su custodia para que aquellos qué quieren entregar un poco de su tiempo a la contemplación puedan encomendar tantas y tantas necesidades personales, familiares, parroquiales, eclesiales, etc…

Decía un santo sacerdote elevados los altares este mismo siglo que “las crisis de ahora son crisis de santos”. Debemos ser conscientes de que “los que rezamos somos pocos y rezamos poco”. la oración es una necesidad imperiosa de las almas para su crecimiento interior. Actitud de diálogo y Escucha frecuente a un Dios que nos habla en nuestro corazón exige detenernos y para car afanes y tareas para el
Eñencuentro con El. Para ello nada mejor que hacerlo ante el mismo Dios que con su cuerpo y su sangre, su alma y su divinidad nos preside en la eucaristía.

Nunca está demás aparcar la vorágine de la actividad diaria para serenarnos y presentarnos con un corazón contrito y humillado ante aquel que nos ama y se entregó a la muerte por nosotros. Invitamos a todos a participar en esta actividad que se repite cada primer jueves de mes con un corazón abierto incluyendo en nuestras oraciones no solo nuestros intereses sino pidiendo por aquellos que necesitan de nuestra nación

13 noviembre, 2017
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Invitamos a todos este Domingo 24 de Septiembre a las 11:30 de la mañana a celebrar en la Iglesia de Santa Cruz Oleiros a la misa de Nuestra Patrona de Venezuela, la Virgen de Coromoto, a orar por nuestro país y a solidarizarse con los más necesitados en nuestra Tierra, los esperamos.

 

23 septiembre, 2017
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