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11 octubre, 2019

Angelo Giuseppe Roncalli.
Se cree que eligió el nombre de Juan porque era el nombre de su padre y el del Patrón de su pueblo natal.
Nació en Sotto il Monte- Bérgamo ( Italia ), en el año 1881.
Falleció en el Vaticano, en 1963.
Su primera labor fue en 1896, en la Orden Franciscana Seglar.
Durante la Primera Guerra Mundial tuvo el cargo de sargento.
Ordenado sacerdote en 1925.
Ya en la Segunda Guerra, fue capellán.
Visitador Apostólico y delegado en Bulgaria donde ayudó a miles de judíos.
Delegado en Turquía y Grecia.
Nuncio apostólico en Francia desde 1944 hasta 1953.
Patriarca de Venecia.
Doctorado en Teología.
Papa entre 1958 y 1963.
Aunque su Pontificado fue breve, fue muy intenso.
Redujo la vida de lujo, que a veces, llevaban los obispos y los cardenales.
Dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano.
En 1959, en San Pablo Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico, posteriirmente llamado Concilio Vaticano II.
En 1962 lo inauguró en el Vaticano. Fueron invitados miembros de diversos credis: Ortodoxos, anglicanos…
Escribió 7 Encíclicas, entre ellas Mater et Magistra (1961) y Pacem in terris (1963 ).
Hizo un estudio de 5 volúmenes sobre San Carlos Borromeo.(1962).
En 1962 le diagnosticaron cáncer pero no quiso operarse por temor de que el Concilio se desviara de lo estipulado.
Finalizó sus días sun ver concluida su mayor obra que el mismo consideró » la puesta al día de la Iglesia «.
SU FRASE:
No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra »
Canonizado por em papa Francisco,en el año 2014.
En 1963 se le concedió el premio Balzan ( a título póstumo ), por su labor por la paz.
Ese mismo año Johnson ( Presidente de Estados Unidos ) le concedió la medalla Presidencial de la Libertad ( la más alta condecoración del pais ).
La Iglesia de Inglaterra ( anglicanos y protestantes ), lo consideran Santo renovador de la Iglesia.

11 octubre, 2019
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El 11 de octubre la Iglesia celebra la memoria del Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, fundador de la Congregación Hermanas Mercedarias de la Caridad, que fue elevado a los altares por San Juan Pablo II el 9 de noviembre de 2003.

Las hermanas tienen una comunidad en nuestra parroquia desde hace varias décadas con una misión: atender a los niños de la protección de menores en el Lar a Merced

Su carisma es un servicio de caridad redentora en todas sus formas en orden a la plena liberación del ser humano.
Una caridad que realiza en la historia de hoy las palabras proféticas del Fundador:
Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar si posible fuera en todo el mundo un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos. (p. Zegrí).

Queremos felicitar a las hermanas en la fiesta de su Fundador al tiempo que agradecer su inestimable labor en la parroquia y en el pueblo.

Biografía

Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, fundador de la Congregación religiosa de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, nació en Granada, el 11 de octubre de 1831, en el seno de una familia cristiana. Sus padres, don Antonio Zegrí Martín y doña Josefa Moreno Escudero, le dieron una esmerada y cuidada educación. Forjaron su rica personalidad en los valores humano‑evangélicos, haciendo de él un verdadero cristiano, comprometido con la causa de Jesucristo y de los pobres, desde su juventud. Fue un excelente estudiante y una gran persona. Cursó estudios de humanidades y de jurisprudencia, destacando por su inteligencia, pero, sobre todo, por su gran humanidad y por una intensa vida cristiana: dedicado a la oración y a la caridad con los pobres.

Dios Padre, que llama a los que quiere para realizar sus grandes obras, le llamó a participar del sacerdocio de Jesucristo para servir a los seres humanos el Evangelio de la caridad redentora. Cursó sus estudios en el Seminario de San Dionisio de Granada, siendo ordenado sacerdote en la catedral de Granada el día 2 de junio de 1855. Ser sacerdote de Jesucristo fue su gran vocación, de tal manera que estaba dispuesto a los mayores sacrificios, con tal de realizar este sueño, alimentado desde su temprana juventud.

Como sacerdote estuvo en las parroquias de Huétor Santillán y de San Gabriel de Loja (Granada). En ambas parroquias desarrolló su vocación de pastor, a ejemplo del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. Cuando tomó posesión de una de estas parroquias, dijo lo que quería ser para los demás desde la vocación que había recibido: como buen pastor, correr tras las ovejas descarriadas; como médico, curar los corazones enfermos a causa de la culpa y derramar sobre todos la esperanza; como padre, ser la providencia visible para todos aquellos que, gimiendo en la orfandad, beben el cáliz de la amargura y se alimentan con el pan de la tribulación. Su vida sacerdotal estuvo presidida por una profunda experiencia de Dios; un profundo amor a Jesucristo Redentor, con quien se configuró, aprendiendo desde el sufrimiento la obediencia; un gran amor a María, su sin igual Madre y protectora; una vida intensa de oración, fuente de caridad; una pasión grande por el Reino en sus pobres, y un intenso amor a la Iglesia, viviendo la comunión con ella, a pesar de la oscuridad de la fe y de los sufrimientos que le llegaron desde el seno de la misma Iglesia.

Fue un evangelizador infatigable. Le gustaba orar, reflexionar y escribir sus sermones. No decía lo que no oraba, y proclamaba lo que estaba en el centro de su corazón, inflamado por el amor de Dios. Anunciaba lo que creía. Su palabra invitaba a todos a vivir la vida cristiana con radicalidad y los sagrados vínculos de la religión cristiana. Toda su vida fue Eucaristía, pan partido para ser comido; celebración del amor de Dios en la entrega de su propia existencia. Y fue, también, reconciliación. Celebró el sacramento del perdón haciéndose perdón, misericordia y compasión para todos, especialmente para sus enemigos y para aquellos que le calumniaron.

Ostentó cargos importantes, pero él vivió la maravillosa humildad de Dios, revelada en el himno de la carta a los Filipenses 2,5. Fue examinador sinodal en las diócesis de Granada, Jaén y Orihuela; juez sinodal y secretario en oposiciones a curatos en la diócesis de Málaga; Canónigo de la catedral de Málaga y visitador de religiosas. También fue formador de seminaristas, predicador de su Majestad la Reina, Isabel II, y capellán real.

Impactado por los problemas sociales y por las necesidades de los más desfavorecidos, se sintió llamado a fundar una Congregación religiosa para liberar a los seres humanos de sus esclavitudes. La funda bajo la protección e inspiración de María de la Merced, la peregrina humilde de la gratuidad de Dios, en Málaga, el 16 de marzo de 1878. El fin: Practicar todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la persona de los pobres, pidiendo a las religiosas que todo cuanto hicieran fuera en bien de la humanidad, en Dios, por Dios y para Dios. La Congregación, en pocos años, se extiende por muchas diócesis españolas bajo la exigencia de la dinamicidad de su inspiración carismática: Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos. El P. Zegrí, inflamado en el amor de Dios, llegó a decir que la caridad es la única respuesta a todos los problemas sociales y que no concluirá mientras haya un solo dolor que curar, una sola desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones ulcerados; mientras haya regiones lejanas que evangelizar, sudores que verter y sangre que derramar para fecundar las almas y engendrar la verdad en la tierra.

Probado como oro en el crisol, y enterrado en el surco de la tierra, como el grano de trigo, pues fue calumniado y apartado de la obra por él fundada, primero por la Iglesia, y después, por las mismas religiosas, muere un 17 de marzo de 1905 en la ciudad de Málaga, solo y abandonado, como él había decidido morir; a ejemplo del Crucificado, fijos los ojos en el autor y consumador de nuestra fe. Muere como fiel hijo de la Iglesia, y bajo el signo de la obediencia de la fe, como los grandes testigos y los grandes creyentes.

Elaboró una rica espiritualidad en la que hoy bebemos las religiosas, los mercedarios de la caridad y tantos laicos que, impactados por su vida, por la caridad que derramó en los pobres y por la forma en que decidió morir, quieren hacer camino de vida cristiana desde su inspiración carismática. Los ejes fundamentales de la misma son:

— la caridad redentora, para hacer beneficios a la humanidad y servir a los pobres el Evangelio del amor y de la ternura de Dios, pues la caridad, que es Dios, se manifiesta enjugando lágrimas, socorriendo infortunios, haciendo bien a todos y dejando a su paso torrentes de luz

— el amor y la configuración con Jesucristo Redentor, en su misterio pascual, pues el rasgo de amor místico que casi identifica con Jesucristo el corazón del hombre, desprendido de toda recompensa, es el sublime ideal de la caridad

— el amor a María de la Merced, pues Ntra. Sra. de las Mercedes es de todos y para todos, ya que no hay título más dulce, invocación más suave, nomenclatura más amplia que la merced y misericordia de María.

Vivió e hizo suyas todas las virtudes cristianas de manera heroica, sobre todo la fe, la esperanza y la caridad, y todas aquellas virtudes humanas que dan elegancia a la caridad y la hacen entrañable en las relaciones: humildad, afabilidad, dulzura, ternura, misericordia, bondad, mansedumbre, paciencia, generosidad, gratuidad y benevolencia. También se distinguió por su prudencia, por su fortaleza en el sufrimiento, por su transparencia en la búsqueda de la verdad y por el sentido de la justicia que tuvieron todos sus actos y decisiones. La Iglesia reconoció sus virtudes heroicas proclamándolo Venerable el día 21 de diciembre del año 2001.

Dios Padre, por su intercesión, realizó un milagro, en la persona de Juan de la Cruz Arce, en la ciudad de Mendoza, Argentina, que la Iglesia ha considerado de segundo grado, restituyéndole el páncreas, que se le había extirpado totalmente en una intervención quirúrgica.

Su vida es un desafío para todos los que seguimos su espiritualidad, no tanto por lo que hizo, sino porque supo amar a la manera de Dios, sirviendo el Evangelio de la caridad a los más necesitados. Él nos reveló que la ternura y la misericordia de Dios se hacen realidad en el corazón de los seres humanos por el misterio de la redención del Hijo y haciendo camino con Él. El P. Zegrí hizo camino de discipulado entregándose total y exclusivamente a Jesucristo crucificado, como podemos leer en su testamento espiritual, viviendo sus mismas actitudes y sentimientos, ofreciéndose totalmente a Él para bien de la humanidad; perdonando a quienes le calumniaron, no teniendo en cuenta el mal y creando lazos de comunión, de encuentro y de relación; construyendo humanidad nueva en aras de la caridad más exquisita y amando a María, la mujer nueva, que sostuvo su existencia en la fe y su fe anclada en el misterio de Dios.

Su beatificación nos introduce a todos en la merced de Dios, en ese espacio de gratuidad en la que el Señor es jaris permanente, gracia liberada y redención de todo lo que oprime a los hombres y mujeres de hoy. A este testigo de la caridad de Dios nos encomendamos para que el Espíritu Santo transforme nuestra vida en fuego de amor, de tal manera que en nuestro camino de discipulado, y cargando sobre nuestros hombros los dolores de la humanidad, nos asemejemos a un astro que ilumina sin quemar, a una ráfaga que purifica sin destruir, a un arroyo que fecunda sin inundar.

11 octubre, 2019
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Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: «Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: »Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes».

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
Jesús libera a un hombre que estaba poseído de un demonio mudo y esto suscita diversas reacciones entre la gente. Ante el hecho del bien, tres reacciones se hacen sentir: la admiración por los signos obrados, el pedir una señal del cielo pues no estaban convencidos de lo que habían visto y la acusación de que expulsaba los demonios con el poder del príncipe de los demonios.

Pero Jesús que conoce lo más íntimo del corazón del hombre no se deja confundir ni por los elogios, ni las pruebas, menos por las acusaciones sin fundamento; Él conserva la paz interior, no enceguece su corazón con la ira, sino que aprovecha la ocasión para poner de manifiesto la incoherencia de sus adversarios que lo atacan, enceguecidos por sus temores y seguridades que les impiden ver el bien obrado a favor de este hombre atormentado.

La liberación de los oprimidos es un signo de la llegada del Reino; la situación se hace ocasión para dejar sentado una verdad importante: Él es el enviado por el Padre que con el poder del Espíritu Santo, vence al Maligno: “yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios”.

Jesús que ha confiado a la Iglesia la misión de anunciar la Buena Nueva continúa actuando la liberación del hombre. El evangelio de hoy nos conduce a la certeza del poder del Señor que vence el mal; el enemigo ha sido vencido por Jesús y por esto los discípulos del Cristo no tienen miedo; el Señor nos asiste en nuestras luchas, nos concede la liberación de toda opresión, nos da firmeza y nos sostiene en el camino de victoria sobre el poder del mal.

Meditando este evangelio el Papa Francisco nos recuerda que no podemos negociar con el demonio; la vigilancia es necesaria “porque la estrategia de él es aquella: ‘Te has convertido en un cristiano, ve adelante en tu fe, te dejo, te dejo tranquilo. Pero luego, cuando te acostumbras y no vigilas tanto y te sientes seguro, voy a estar de vuelta’. ¡El evangelio de hoy comienza con el demonio expulsado y termina con el demonio que vuelve! San Pedro lo dijo: “Es como un león feroz, que gira a nuestro alrededor. Le pedimos al Señor la gracia de tomar en serio estas cosas. Él vino a luchar por nuestra salvación. ¡Él ha vencido al demonio! Por favor, ¡no hagamos tratos con el diablo! Él trata de volver a casa, a tomar posesión de nosotros… ¡No relativizar, sino vigilar! ¡Y siempre con Jesús!”

11 octubre, 2019
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Un año más los alumnos del colegio Peñarredonda han disfrutado de un día de convivencia en nuestra parroquia.

El objetivo de esta convivencia, con los consejos de curso, es que los chicos dediquen un tiempo a pensar en sus compañeros de clase, mejorar el ambiente de amistad y compañerismo de su clase y como su clase puede ayudar a los demás con las distintas actividades de solidaridad que organiza el colegio.

Un tiempo de reflexión sobre cómo ejercer el liderazgo, obre cómo lograr ser mejores, mediante el esfuerzo y sin dejar nunca de lado la alegría, con el objetivo de ayudar a los demás compañeros, a nivel académico y humano.

Al final de la mañana asistieron la Eucaristía que celebró uno de los capellanes del Colegio en la Iglesia nueva de Santa Cruz pues no podemos olvidar que la atención espiritual de los alumnos es un pilar importante en su formación.

También esta jornada ha contado con un tiempo para deporte y una rica comida a base de pizzas. Deseamos que lo aquí vivido les haya servido para ofrecer a sus compañeros
propuestas concretas, aplicables tanto a la propia clase como al colegio, para mejorar el día a día de todos.

11 octubre, 2019
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