Inicio Archivos diarios
Archivos diarios

14 septiembre, 2019

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: “No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llaman ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, les voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina”.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
Construir la vida sobre la roca de la Palabra, crecer en la vida de intimidad con el Señor y producir frutos de salvación son las tres invitaciones que se presenta en el evangelio de hoy.
El texto concluye con la necesidad de escuchar y poner en práctica la Palabra del Señor. No se centra en escuchar y hablar sino de escuchar y hacer vida, es decir, edificar la vida sobre la solidez de la voluntad de Dios. Así lo enseña el salmo 1 cuando dice: “¡Dichoso el hombre se complace en la ley de Yahveh, y la susurra día y noche! Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien”.

Leyendo este texto el Papa Francisco enseña que “Uno que solamente habla y no hace no es un verdadero profeta, no es un verdadero cristiano, y al final se derrumbará todo, porque no está sobre la roca del amor de Dios, no está cimentado en roca. En cambio, uno que sabe escuchar y tras escuchar hace, con la fuerza de la palabra de otro, no de la suya, este permanece firme como la roca: aunque sea una persona humilde, que no parece importante, es grande. Y cuántos de estos grandes hay en la Iglesia”.

Así podemos confirmar que el cristianismo no es un llamado a la apariencia sino a tener una vida con fundamento; es decir, personas que día a día crecen en la intimidad con el Señor que se refleja en el testimonio. En efecto, dice el Papa Francisco, “el cristiano es fuerte cuando no sólo dice que lo es, sino cuando vive su vida como cristiano, cuando pone en práctica la doctrina cristiana, las palabras de Dios, los mandamientos, las bienaventuranzas. El punto central es, de hecho, poner en práctica”.

Entonces el cristiano forma su carácter desde la experiencia personal con Jesús que lo lleva a conformar su modo de hablar, pensar y actuar con su Palabra. así “el que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca”.

14 septiembre, 2019
0 Facebook Twitter Google + Pinterest

Siempre es un gozo para mí como párroco anunciar que alguien decide entregarle su vida a Dios. Y cuando ese alguien, además, es una persona conocida y querida aún más.

Esa persona es María. Aunque no es de nuestra vecina parroquia y para muchos feligreses este nombre puede que no
les diga mucho tiene mucho que ver con nosotros. Es hija del que durante muchos años trabajó con absoluta dedicación al servicio de nuestras comunidades en la secretaria del despacho y en Cáritas hasta sus últimos días.

Este es el caso de Maria, joven de treinta años, alegre, estudió publicidad que, como diría San Pablo, todo “lo considera como basura a fin de ganar a Cristo” y ha decidido dejarlo todo para consagrarse a Dios como monja de Clausura ingresando hoy en el Monasterio Hermanas Clarisas Cantalapiedra, en Salamanca.

San Josemaría solía decir cuando hablaba de la respuesta generosa a la llamada de Dios que los que se decidían a seguirle debían el noventa por ciento de su vocación a sus padres: porque les habían sabido educar y les habían enseñado a ser generosos.

En casa – hogar cristiano- con el ejemplo de sus padres, ha conocido a Dios y a Dios es imposible conocerle y no amarle, amarle y no seguirle.

La vocación es un don divino completamente inmerecido para cualquier persona; y para los padres, que Dios llame a sus hijos supone una caricia muy especial de Dios. Cuando Dios llama a un hijo para que se entregue plenamente a su servicio (en cualquiera de sus formas: en el sacerdocio, en la vida religiosa, en la entrega plena en medio del mundo, etc.), inmediatamente brota en el alma un acto de acción de gracias, pues supone un verdadero privilegio.

Los contemplativos y contemplativas son hombres y mujeres como nosotros, pero son hombres y mujeres:
– Con un corazón grande, sin fronteras.
– Con un cuerpo traspasado por la fuerza de la resurrección.
– Con unos ojos abiertos a la luz de Dios.
– Con una confianza en el Padre, que nos sorprende.
– Con una radicalidad total en su compromiso bautismal.
– Con unas ganas de vivir el Evangelio de Jesús.
– Son personas del silencio, del desierto, del trabajo, de la oración y del amor

Muchos se preguntarán ¿Para que sirven los contemplativos? La respuesta nos la da el
concilio Vaticano II y san Juan Pablo II

Lo que hace Cristo a la derecha del Padre, los Contemplativos comienzan a hacerlo en la tierra intercediendo por “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y los que sufren” (GS 1).

“La Iglesia –dice el Concilio Vaticano II- sabe bien que la vida silenciosa i apartada, en la soledad exterior del claustro es fermento de renovación i de presencia del Espíritu de Cristo en el mundo”. Por esto, “la vida contemplativa ha ocupado i continuará ocupando un lugar privilegiado en la Iglesia” ( San Juan Pablo II).

No hay explicación humana. Los que busquen explicaciones humanas a lo que su esto supone aquí no las encontrará. La única explicación es el Amor de una joven por su Amado que concluirá con “el matrimonio entre un ser humano y Dios”, cuando tras finalizar sus proceso de formación pronuncie sus votos perpetuos.

¡Enhorabuena Maria! Cuenta con nuestra oración. Felicidades A sus padres y hermanos

14 septiembre, 2019
2 Facebook Twitter Google + Pinterest

Nuestra comunidad de Santa Eulalia de Liáns alberga tres templos en los que los fieles se reúnen para celebrar su Fe: el templo parroquial de Santa Eulalia, la Capilla de San Pelayo de Montrove y la que conocemos como Iglesia nueva de Santa Cruz.

El origen de esta denominación no proviene solo de que el edificio esté situado en el puerto de Santa Cruz, si no porque el mismo templo está consagrado a la Cruz.

Pues bien, la Iglesia celebra hoy la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, también conocida como Triunfo de la Santa Cruz, para celebrar la memoria de la recuperación del sagrado madero sobre el cual Cristo consumó la gran obra de la redención, restituida por el emperador Heraclio a Jerusalén, de donde había sido sacada por los persas unos años antes. Con tal motivo, invitamos a todos los fieles a participar en la Santa Misa de la Exaltación de la Santa Cruz este sábado a las 20:00 hh.

“La comunión y el testimonio cristiano, ¿acaso no se fundan en el Misterio pascual, en la crucifixión, en la muerte y resurrección de Cristo? ¿No alcanzan en él su pleno cumplimiento? Hay un vínculo inseparable entre la cruz y la resurrección, que un cristiano no puede olvidar. Sin este vínculo, exaltar la cruz significaría justificar el sufrimiento y la muerte, no viendo en ello más que un fin inevitable.

Para un cristiano, exaltar la cruz quiere decir entrar en comunión con la totalidad del amor incondicional de Dios por el hombre. Es hacer un acto de fe. Exaltar la cruz, en la perspectiva de la resurrección, es desear vivir y manifestar la totalidad de este amor. Es hacer un acto de amor.

Exaltar la cruz lleva a comprometerse a ser heraldos de la comunión fraterna y eclesial, fuente del verdadero testimonio cristiano. Es hacer un acto de esperanza.”
Santo Padre emérito Benedicto XVI

Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Sábado 14 de septiembre
Hora: 20:00 hh.

14 septiembre, 2019
2 Facebook Twitter Google + Pinterest