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10 junio, 2019

Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente
Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente
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Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente
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Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente
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Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente
Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente
Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente
Mons. Julián Barrio preside la clausura del Curso Interdiocesano de Vida Ascendente

En la mañana de hoy el arzobispo de Santiago D. Julián Barrio Barrio celebraba la clausura del curso de movimiento Vida Ascendente de las diócesis gallegas.

Acompañado por los Consiliarios nacional y diocesano, D. Juan Ignacio Figueroa y D. Fernando Isorna, con la asistencia de veinticinco sacerdotes presidio en la Iglesia nueva de Santa Cruz la Eucaristía a la que acudieron más de cuatrocientas personas, entre miembros del movimientos y feligreses.

A su llegada, el párroco D. José Carlos Alonso dio la bienvenida a los asistentes agradeciendo que hubiesen elegido el templo de Santa Cruz para el encuentro. Tras el saludo inicial, como es costumbre, explicó la historia del templo que les acogía obra del reconocido arquitecto D. Miguel Fisac.

Al término de sus palabras se proyectó un breve documental que explicaba la trayectoria de Vida Ascendente en las diferentes diócesis gallegas con dos ideas centrales: la amistad y la centralidad de Cristo.

A continuación D. Julián presidió la santa misa concelebrada por los sacerdotes presentes en la que el arzobispo destacaba:

“El movimiento apostólico Vida Ascendente refleja la riqueza humana y espiritual que agradecemos como don de Dios. Vuestra experiencia de vida humaniza a nuestra sociedad y cultura. Es un signo de los tiempos que bien entendido puede ayudar al hombre de hoy a encontrar el sentido de la vida más allá de los valores pasajeros de la economía, de la cultura y de la política. Esto exige, como nos recuerda el Papa, “atesorar vuestro mensaje de experiencia y sabiduría que nos transmitís en esta etapa particular de vuestra vida. La tercera edad permite reorganizar la propia vida, haciendo fructificar la experiencia y las capacidades adquiridas”. Es un tiempo de gracia, que invita a unirse con amor más intenso al misterio de Cristo y a participar más profundamente en su proyecto de salvación. “La Iglesia os mira con amor y confianza, comprometiéndose a favorecer la realización de un ambiente humano, social y espiritual en cuyo seno todas las personas puedan vivir de forma plena y digna esta importante etapa de su vida”

Tras la Misa, la mesa. Una comida fraterna puso el punto final al encuentro en un ambiente festivo en el que no faltó la música y la alegría de la que en todo momento hicieron gala.

10 junio, 2019
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Bautismo de niños en edad escolar
Bautismo de niños en edad escolar
Bautismo de niños en edad escolar
Bautismo de niños en edad escolar

En España cada vez es más frecuente que niños no bautizados al nacer, pidan el bautismo a la edad en que sus compañeros empiezan la catequesis , y nuestra parroquia no es una excepción.

Estos niños son acogidos con los brazos abiertos por la Madre Iglesia, cuyos responsables procuran darles todas las facilidades para que este deseo madure en un verdadero encuentro con el Señor y comiencen cuanto antes el camino que les conducirá a ser plenamente discípulos de Jesús: la Iniciación Cristiana.

Ayer, Solemnidad de Pentecostés, tres de ellos han recibido el Bautismo en la misma ceremonia en la que, junto al resto de sus compañeros, recibirían también la Primera Comunión. Acompañados de sus padres y padres ponían el broche de oro a un proceso catequético que comenzaron en el hogar y que tuvo su continuación en la parroquia en la que -durante dos años- se estuvieron preparando junto con el resto de los niños que este año recibirán a Jesus por primera vez en la Eucaristía.

El niño (o el joven) que ha realizado el proceso de Iniciación cristiana, desde el conocimiento de Jesucristo hasta el Bautismo (Confirmación – Eucaristía) se convierte en un fiel cristiano.

Fiel, porque ha recibido el sacramento de la fe, que es el Bautismo; cristiano porque su fe conlleva la adhesión profunda a Jesucristo, con un carácter definitivo. Como hombre nuevo, afronta de manera diversa su propia vida y todo queda transformado: infancia, adolescencia, juventud, madurez.

Confiamos en que esto niños después del Bautismo sigan una profundización progresiva, asimilando los dones recibidos y siendo conscientes de ser hijos en el Hijo, dentro del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

Es un tiempo que no puede pasar desapercibido y que debe prolongarse semanas o meses. De ahí la importancia de que los niños sigan asistiendo cada domingo a la Misa para seguir creciendo en su amistad con Jesús y seguir celebrando su Fe con la nueva familia de la Iglesia a la que se acaban de incorporar

Tras esta etapa de asimilación y profundización, deberán seguir el desarrollo de la vida cristiana o, dicho con expresión más clásica, el avance en la vida espiritual (que debe ser toda la vida en cuanto es guiada por el Espíritu Santo, verdadera actitud del cristiano).

No podemos olvidar que el fundamento de toda espiritualidad cristiana es la misma Iniciación Cristiana y ésta se realiza en el seno de la comunidad, de una porción de la Iglesia.

10 junio, 2019
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Lectura del santo Evangelio según san Juan 19, 25-34

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: «Tengo sed». Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: «Está cumplido». E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación

“Nuestro camino de fe está unido de manera indisoluble a María desde el momento en que Jesús, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre diciendo: “He ahí a tu madre”. Estas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre. Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido también en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los discípulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jesús les confió a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaería jamás”.

Con estas palabras el Papa Francisco nos recuerda el infinito e insondable amor de Jesucristo que ha querido confiarnos como verdadera madre de la Iglesia a su Santísima Madre; Ella acompaña a los discípulos de su Hijo, renacidos en el bautismo a la vida de la gracia, estimulando el sí continúo a la voluntad de Dios; Ella, la llena del Espíritu Santo, sale al encuentro de sus hijos anunciándoles la presencia del Fruto Bendito de su vientre que hace exultar de gozo y alabanza; como verdadera Madre es solícita a la necesidad de aquellos que se les acaba en vino de la gracia, de la alegría y de la paz e intercede ante Jesús para que sea dado el nuevo vino de la Alianza de la salvación, su consejo resuena en nosotros: “hagan lo que él les diga”.

María sostenida por la fuerza del Espíritu Santo permanece de pie junto a la cruz participando del dolor de su Hijo Jesucristo y manteniendo encendida la llama de la fe en la resurrección; así con su maternal ternura congrega a los discípulos y Apóstoles para que confesando el triunfo de su Hijo y profesando la victoria se conviertan en testigos que anuncien la Buena Nueva a todos los hombres. Ella acompaña la Iglesia que nace del costado abierto de su Hijo Jesucristo y que es ungida por el Espíritu Santo en Pentecostés. También ella continúa cercana a los discípulos de Cristo de todos los tiempos y de todos los pueblos, alcanzándonos con su gloriosa intercesión los dones de la salvación eterna.

Podemos decir con el Papa que “La Madre del Redentor nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en la vocación y en la misión. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del Evangelio alegre y sin fronteras. De este modo nuestra misión será fecunda, porque está modelada sobre la maternidad de María. A ella confiamos nuestro itinerario de fe, los deseos de nuestro corazón, nuestras necesidades, las del mundo entero, especialmente el hambre y la sed de justicia y de paz; y la invocamos todos juntos: ¡Santa Madre de Dios!”

P. John Jaime Ramírez Feria

10 junio, 2019
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