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febrero 2019

El próximo 28 de Febrero, jueves, queremos dedicar la tarde (de 18:45 hh a 20:00 hh.) al retiro parroquial a preparar la invitacion que el Señor nos hace en el tiempo de Cuaresma que comienza la próxima semana, queremos un poco de luz en nuestras vidas.

Como habíamos anunciado al principio del año, queríamos poner en valor este curso la necesidad de convertirnos en almas eucarísticas y de oración por
lo que en la parroquia intentaríamos cuidar esos momentos de forma especial: la exposición cada jueves, el retiro cada mes, adoración para los jóvenes como una más de las actividades con ellos ( formación y acción social).

El esquema del retiro lo conforma: Lectura espiritual, la Santa Misa predicada, adoración al Santísimo y una meditación.

También en el marco de la inminente cuaresma que comienza la semana que viene con la imposición de la ceniza, habrá sacerdotes para atender a todos aquellos que deseen reconciliarse con el Sacramento de la Penitencia

28 febrero, 2019
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Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9,41-50

«Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. «Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús
Meditación
¿Cómo debe ser nuestro trato con los pequeños y excluidos?¿Qué significa pertenecer a Cristo y evitar el escándalo?¿Por qué el llamado de Jesús a ser sal para el mundo y artesanos de la paz? Tres actitudes nos sugiere la Palabra de Dios hoy: ser limpios de corazón, decidir hacer el bien para no escandalizar y aportar para la construcción de ambientes pacíficos en todos los ámbitos de nuestra vida.
Jesús acoge y se pone del lado de los pequeños, asumiendo su defensa e insistiendo en el “imperativo no negociable” del trato digno con cada persona, al punto de presentar que cada vez que lo hicieron con uno de estos pequeños a él lo hicieron (cf. Mt 28). Él no se identifica con quienes ostentan poder y abusan de la autoridad sino con la vulnerabilidad de la persona humana y nos dice: «ustedes me llaman ‘el Maestro’ y ‘el Señor’, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Porque les he dado ejemplo, para que también ustedes hagan como yo he hecho con ustedes». No es una sugerencia, un “si lo quieren hacer”, es un mandato que corresponde a la esencia del camino cristiano: se hace necesario ser limpios de corazón para poder acercarnos a cada persona con respeto y valoración.
De ahí que escuchemos una de las sentencias más fuertes de Jesús al hablar del escándalo y el daño hecho a los pequeños: “mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar”. Ser escándalo, es decir, ser piedra de tropiezo que corrompe el corazón y el buen camino, no puede tolerarse; y ¿por qué tanta severidad? Como lo hemos señalado ¡Quien hace algo a ellos, lo hace a Jesús!
Entonces, Jesús exige ser radical en la opción por Él y su Evangelio; es el mensaje de las expresiones “cortar la mano y el pie, arrancar el ojo”. Hay que decidir a tiempo, no hay que permitir que en el corazón se consienta la mínima intención de causarle daño a un “pequeño” porque el mal causado a ellos no sólo es escándalo sino que deja a la persona en una situación de muerte, es decir, sin Dios; es lo que significa la expresión «gehenna (infierno) donde su gusano no muere y el fuego no se apaga».
En el reciente encuentro en el Vaticano el Papa Francisco, sin titubeos o salidas, hizo un sentido llamamiento a “la lucha contra el abuso de menores en todos los ámbitos, tanto en el ámbito sexual como en otros, por parte de todas las autoridades y de todas las personas, porque se trata de crímenes abominables que hay que extirpar de la faz de la tierra: esto lo piden las numerosas víctimas escondidas en las familias y en los diversos ámbitos de nuestra sociedad”. Y la inhumanidad de los abusos, continuó el Papa “es todavía más grave y más escandalosa en la Iglesia, porque contrasta con su autoridad moral y su credibilidad ética. El consagrado, elegido por Dios para guiar las almas a la salvación, se deja subyugar por su fragilidad humana, o por su enfermedad, convirtiéndose en instrumento de satanás”.
Ahora bien, queda claro que pertenecerle a Cristo exige “¡Tener sal en nosotros y tener paz unos con otros!”. El evangelio no nos aísla ni nos lanza a la huida de la realidad; al contrario, nos inquieta en el compromiso personal y comunitario, es decir, en la tarea cotidiana que busca vivir la fraternidad, la solidaridad y la construcción de ambientes en los que cada persona viene reconocida y valorada en su dignidad.
P. John Jaime Ramírez Feria

28 febrero, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,38-40

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.»
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luegoď hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.»
Palabra del Señor. Gloria a TI, Señor Jesús
Meditación
Del evangelio de hoy podemos aprender la necesidad de estar atentos a las tentaciones de pensar que “nosotros hacemos las cosas mejor que los demás”, creer que los otros no tienen nada que enseñarnos y despertar los celos por el bien que otros hacen. En una palabra, Jesús nos enseña una clave para superar estas nocivas actitudes que corrompen la fraternidad: es necesario valorar las buenas y sinceras acciones que construyen la fraternidad.
Cuando al bien se le ponen etiquetas o banderas ideológicas se corrompe porque se puede reconocer la búsqueda de la autopromoción y la soberbia que imperan en las acciones; los intereses individuales disfrazados de bien siempre corrompen el corazón, así sea que por un momento llenen el estómago o se conviertan en bellas publicidades. El verdadero bien no es exclusivismo o particularismo.
Un valor fundamental que viene presentado en las palabras y acciones de Jesús es la fraternidad como experiencia de comunión que brota de la auténtica relación con Dios. Es por esto que todas las acciones que no promueven la igualdad, la amistad, la reconciliación y la paz no construyen el proyecto de Jesús, así lo señala un autor: “más que buscar lo que nos separa, Jesús nos invita hoy a buscar los lugares comunes que posibilitan la comunión: y hacer el bien, es el lugar común de encuentro para la humanidad, ya que todos, creados a imagen y semejanza del Dios amor, llevamos inscrito en nuestro interior, la capacidad de bien. ¡Alegrémonos entonces con ello!

También hoy, Jesús nos enseña que el verdadero discípulo no se forma únicamente aprendiendo verdades de la fe; es necesario consolidar una experiencia vida de Dios que mueve al encuentro y la valoración del prójimo. Es necesario formar una renovada mentalidad que nos comprometa que nos comprometa cada día a hacer el bien y evitar el mal. Hablando de la unidad de los cristianos el Papa Francisco señala que “Estamos llamado a gastarnos por el anuncio de Jesús, que será creíble si es testimoniado en la vida y vivido en la caridad, en particular hacia tantos Lázaros que hoy llaman a nuestra puerta”.

Recordemos que hoy el Señor nos llama a buscar la unidad, la fraternidad y la cooperación para que el bien que se hace gane terreno en nuestra experiencia de fe; así nos veremos libres de la división que siempre será un escándalo. Jesús nos invita a liberarnos de la levadura de los fariseos que se sentían dueños de Dios y de la salvación.

27 febrero, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,30-37

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaúm, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mi no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
Jesús va de camino instruyendo a sus discípulos y les hace el segundo anuncio de su Pasión, Muerte y Resurrección. Ellos no entienden ni aceptan un Mesías sufriente que se hace siervo de los hermanos, y por eso discuten entre sí quiénes de ellos es el mayor.

Los discípulos no comprenden el anuncio de la cruz; sin embargo, no piden aclaraciones, prefieren seguir, o bien por su ignorancia o porque no quieren salir de sus esperanzas mesiánicas. Van de camino y no agudizan su oído para escuchar las palabras de Jesús porque están embotados sus corazones. También nosotros vamos de camino en nuestra vida, tenemos nuestras ilusiones y anhelos y no siempre comprendemos la voluntad de Dios. Aquí encontramos la primera enseñanza de hoy: agudizar el corazón para comprender la voluntad del Señor y así ante la cruz de cada día, tener la certeza de su auxilio y protección. Cuando vemos a Jesús que no rechaza la cruz y no se deja confundir por propuestas llamativas y pasajeras, encontramos la inspiración para no darle la espalda al plan de Dios.

Y mientras Jesús les desvela los secretos de su corazón, los discípulos están discutiendo quién es el más importante. No es el camino de la cruz; ellos, desde la mentalidad de competición, van tras el prestigio; no comprenden que es el camino del servicio el que hay que recorrer. Detengámonos en esta segunda enseñanza de hoy: la plenitud de la vida de un discípulo del Señor es el servicio. El Señor no quiere que sus discípulos se queden en los signos y milagros que han presenciado, tampoco que se sostengan en una idea errada de salvación. Él los va conduciendo por el camino, no como artistas para ser aclamados o como taumaturgos que vengan alabados; el camino es ir dando la vida, sin reservas, asumiendo la cruz, encontrando en ella la verdadera libertad. Es el camino que hacen tantos cristianos que convierten su fe en verdaderas obras de servicio, tantas veces discreto y sin publicidades. Dan la vida cada día los padres que se esfuerzan por edificar sus hijos en el valor de la vida, dan la vida los esposos que en lo ordinario de la existencia se entregan sin reserva buscando la plenitud de la familia; dan la vida los cristianos que en sus trabajos dejan la huella de Dios porque administran rectamente los asuntos que se les confían; sí, tenemos tantos testigos “de a pie” que nos estimulan para que también nosotros recorramos el camino de la vida plena que pasa por la Cruz.

Leyendo esta parte del relato de Marcos, comenta el Papa Benedicto XVI, «está claro que entre Jesús y los discípulos hay una profunda distancia interior; están, por así decirlo, en dos longitudes de onda diferentes, por lo que los discursos del Maestro no son comprendidos, o lo son solo de modo superficial. Después del segundo anuncio de la pasión, los discípulos discutían sobre quién era el más grande entre ellos, que solo los que son como ellos pueden entrar en el Reino de Dios”.

Ahora nos corresponde hacer este camino de discípulos, buscando comprender y asumir la voluntad de Dios en nuestras vidas y comprendiendo que la plenitud de nuestra vida está en convertirla en una experiencia continua de servicio.

P. John Jaime Ramírez Feria

26 febrero, 2019
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Con frecuencia la Iglesia nos recuerda la necesidad de vivir en Gracia De Dios. Pero ¿que significa esto?

La gracia es una participación gratuita de la vida sobrenatural de Dios que inicia con el Bautismo y se pierde cada vez que se comete un pecado grave.

Para vivir en gracia y aumentarla debemos orar a diario, recibir los sacramentos de la Eucaristía y Confesión, escuchar la Palabra de Dios, leer libros religiosos, evitar malas amistades y las ocasiones de pecar. Es por esto que con tanta frecuencia se nos invita a recibir el perdón mediante la Penitencia.

Esta semana los niños que recibirán la Primera Comunión año celebraban el sacramento del perdón por primera vez. Nosotros tenemos la suerte de que en la parroquia hay la posibilidad de hacerlo pues a diario antes y después de la Eucaristía los sacerdotes estamos a disposición de todos los que lo deseen.

También cada domingo desde las 11:00 hasta las 13:00 dos sacerdotes están en la Capilla de la Confesión para atender a todos aquellos que deseen reconciliarse con el sacramento del Perdón.

Para que veamos la importancia y necesidad de recibirlo aquí ofrecemos algunos textos de la doctrina de la Iglesia al respecto:

El sacramento de la Reconciliación es uno de los aspectos o ingredientes más singulares y bellos de la Iglesia Católica. Jesucristo, en su abundante amor y misericordia, estableció este sacramento, para que nosotros como pecadores tuviéramos la posibilidad de obtener el perdón de nuestros pecados y reconciliarnos con Dios, con los demás y con nosotros mismos. Este sacramento “nos recupera y limpia”, nos renueva en Cristo.
“Jesús dijo nuevamente a sus discípulos: ‘La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.’ Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos’” (Juan 20,21-23).
La celebración comunitaria de la reconciliación expresa más claramente el carácter eclesial de la penitencia (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1482).
“El sacramento de la penitencia, como todos los sacramentos, es esencialmente una acción de Cristo y de la Iglesia, y no un simple momento privado de la vida espiritual del cristiano. Sin embargo, este aspecto eclesial de la penitencia no siempre ha sido suficientemente explicitado, desde hace muchos siglos, y por eso hay que esforzarse en recuperarlo” (Ritual de la Penitencia).

“De la misma manera que el pecado no se reduce a una cuestión individual, sino que tiene a la vez una dimensión eclesial, así también la reconciliación no es solo una relación entre Dios y el pecador, sino que implica una relación visible con la Iglesia” (Ritual de la Penitencia).

25 febrero, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: «¿De qué discutís?» Uno le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces.» Él les contestó: «¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta
cuándo os tendré que soportar? Traédmelo.» Se lo llevaron.

El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?» Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos.» Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.» Entonces el padre del muchacho gritó: «Tengo fe, pero dudo; ayúdame.» Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él.» Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?» Él les respondió: «Esta especie sólo puede salir con oración y ayuno.»

Palabra del Señor. Gloria a TI, Señor Jesús

Meditación
El Señor desciende del monte, luego de la transfiguración y se encuentra con el asombro de la gente que corre hacia él para saludarlo; los discípulos no han podido echar fuera a un espíritu maligno que atormentaba a un muchacho y Jesús se encuentra con la súplica del padre: “Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos”.

Es verdad que los discípulos estaban avergonzados por no haber podido liberar a aquel muchacho de las garras del enemigo; una experiencia frustrante en su ministerio. Pero allí estaba Jesús que escucha la angustia y la ansiedad del padre que se desahoga contando el drama de su hijo que se convertía en el drama de toda la familia y allegados; en ese estado era imposible que se diera cualquier tipo de relación; era una escena continua de autodestrucción y desesperanza.

El padre se movía entre la fe y la desesperación. Y cuando el joven estuvo delante del Señor empezó una conversación con el padre ¿Por qué? Si bien, Jesús obraría liberando al joven, era necesario restaurar también la fe del padre que debía ser restablecida: “Tengo fe, pero dudo; ayúdame”. Reconoció la flaqueza de su fe y clamó la ayuda. Y Jesús liberó al joven y restableció la vida del padre.
Aprendamos de este modo de obrar del Señor. Primero para dejarnos liberar por Él. Busquémoslo porque se deja encontrar; clamemos en nuestras aflicciones y agobios; pongámonos delante de Él con nuestras flaquezas y dudas para decirle también “Tengo fe, pero dudo; ayúdame”, y encontrar en el tiempo oportuno su respuesta.

No dejemos que la incredulidad y las realidades que se nos salen de nuestro control nos lleven al desespero y a la renuncia de la vida porque «para el que cree todo lo es posible». Sí, es posible ser levantados, es posible recuperar la vida, es posible si estamos en comunión constante con Jesús. Recordemos sus palabras y guardémoslas en nuestros corazones: «sin mí nada podéis hacer».

P. John Jaime Ramírez Feria

25 febrero, 2019
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Conocer para amar.

Todos conocemos la famosa frase “nadie ama lo que no conoce”, acuñada y explicad por san Agustín, en su obra de Trinitate. Valiéndonos de estas palabras haremos la última reflexión sobre la definición de fe que venimos reflexionando: conocer la doctrina cristiana para amar a Dios.

Reflexionemos brevemente esta expresión refiriéndonos a dos causas o razones para conocer la doctrina cristiana. El primero, se refiere a la justicia. Creo que todo cristiano, por el hecho de ser cristiano, debería conocer el contenido de su fe, es decir, aquello en lo que cree. Mas o menos, como un hijo conoce a su familia; quizá no totalmente, pero normalmente es el que mejor la conoce: conoce los gustos, los pensamientos, las aspiraciones, etc., de cada uno de los miembros de su familia. Así mismo, un cristiano debe conocer el contenido de su fe, de la doctrina cristiana que la Iglesia enseña, puesto que es su familia.

La segunda razón o causa es el de conocer el contenido de la fe, conocer la doctrina de la Iglesia, para amar a Dios; porque, en definitiva, el contenido de la fe es el mismo Dios. Por ello, esta debería ser la razón que mueva al cristiano a conocer su fe. Para quién ha iniciado a amar a Dios, sabe que esta razón, no solo es una consecuencia natural o lógica, sino algo querido, buscado con todas sus fuerzas. Quién ama de verdad, busca conocer más y mejor a quién ama sin importar los sacrificios o esfuerzos que deba hacer, más aún, el amor le lleva a sacrificare por quien ama.

Son tantos los medios que se tienen para conocer a Dios: la lectura de la Sagrada Escritura, la lectura del catecismo, de la vida de los santos, las homilías o predicaciones, las catequesis, los retiros espirituales, los cursos de formación, etc.

¡Quién conoce a Dios, conoce el amor, porque Dios es Amor!

23 febrero, 2019
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Los sábados por la noche son para salir. Los garitos y bares de todas las ciudades de nuestro entorno y probablemente de todas las ciudades se llenan de gente para salir a disfrutar y tomarse algo o unas cuantas. Pero en las puertas de la Nuestra parroquia, un sábado al mes, se reúne un grupo de jóvenes. Y salen a rezar, no a tomar copas -que una cosa no quita la otra-.

Es una iniciativa fenomenal e inesperada de parte, no de un sacerdote sino de los mismos jóvenes, que quieren compartir una oración y un tiempo con Jesús . Es un gesto de acogida, de apertura muy fuerte y muy bonito.

Podrían estar haciendo cualquier otra cosa. Ser igual de católicos. se respira alegría, juventud…. buen rollo. Y dentro, serenidad, respeto, oración… Y un montón de jóvenes pasando un rato con Dios. Al término siempre toman algo juntos y salen a divertirse pues no está reñida una cosa con la otra.

¡Animaos!

Día: Sábado 23 de febrero
Hora: 19.30 hh.
Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz

23 febrero, 2019
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Solemnidad de la Cátedra de san Pedro

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16,13-19

Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra del Señor. Gloria a TI, Señor Jesús

Meditación

El diálogo entre el Señor y sus discípulos, que leemos en el evangelio de hoy, nos presenta una pregunta fundamental: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» La respuesta de Pedro se ha convertido en la confesión de fe que cada día hace la Iglesia: «Tú eres el Cristo, el Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre». Así, para nuestra confesión de fe es vital nuestra comunión con el Sucesor de Pedro que guía la barca de la Iglesia.

“La festividad litúrgica de la Cátedra de San Pedro subraya el singular ministerio que el Señor confió al jefe de los apóstoles, de confirmar y guiar a la Iglesia en la unidad de la fe. En esto consiste el ‘ministerio petrino’, ese servicio peculiar que el obispo de Roma (el Papa) está llamado a rendir a todo el pueblo cristiano. Misión indispensable, que no se basa en prerrogativas humanas, sino en Cristo mismo como piedra angular de la comunidad eclesial. Recemos -dijo San Juan Pablo II- para que la Iglesia, en la variedad de culturas, lenguas y tradiciones, sea unánime en creer y profesar las verdades de fe y de moral transmitidas por los apóstoles”.

«Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». En el “hoy” de la Iglesia, en medio del mar de doctrinas, filosofías, espiritualidades, Jesús confirma el compromiso de Pedro de confirmar a sus hermanos en la fe para vivir en la unidad, como el gran sueño de Jesús para sus discípulos: “Padre que ellos sean uno, como Tú y yo somos uno, para que el mundo crea” (Jn 17). Pedro debe ser piedra, es decir, fundamento firme para que la Iglesia de Cristo pueda resistir a las fuerzas del infierno. Sí, la Iglesia de Cristo, convocada, elegida, a la que se le ha confiado las llaves del Reino, el poder de la reconciliación y la construcción de la fraternidad.

Recordemos las palabras del Apóstol san Pablo: «Así pues, ya no sois extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Señor, en quien también vosotros estáis siendo juntamente edificados, hasta ser morada de Dios en el Espíritu” (Efesios,2, 19-22).

Cuando profesamos nuestra fe recordamos lo que nos enseña el Catecismo de la Iglesia: “La Iglesia es una: tiene un solo Señor; confiesa una sola fe, nace de un solo Bautismo, no forma más que un solo Cuerpo, vivificado por un solo Espíritu, orientado a una única esperanza a cuyo término se superarán todas las divisiones. La Iglesia es santa: Dios santísimo es su autor; Cristo, su Esposo, se entregó por ella para santificarla; el Espíritu de santidad la vivifica. En los santos brilla su santidad; en María es ya la enteramente santa. La Iglesia es católica: Anuncia la totalidad de la fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación; es enviada a todos los pueblos; se dirige a todos los hombres; abarca todos los tiempos; «es, por su propia naturaleza, misionera. La Iglesia es apostólica: Está edificada sobre sólidos cimientos: los doce Apóstoles del Cordero (Ap 21, 14); es indestructible (cf. Mt 16, 18); se mantiene infaliblemente en la verdad: Cristo la gobierna por medio de Pedro y los demás Apóstoles, presentes en sus sucesores, el Papa y el colegio de los obispos” (866-869).

P. John Jaime Ramírez Feria

22 febrero, 2019
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Hemos visto conveniente este curso separar la celebración de la Primera Comunión y la celebración del Sacramento del Perdón, pues veíamos que se los niños – y también sus familias- asociaban casi en exclusividad el uno al otro y después los niños no se acercan con frecuencia a la confesión.

Por este motivo este curso hemos adelantado la celebración de la primera confesión con la intención de que en los chavales se habitúen a buscar el amor de Dios también a través del perdón. El próximo viernes 22 los niños de Segundo año de preparación están invitados a la Fiesta de Perdón que se celebrará en la iglesia de Santa Cruz a 18:00 hh. acompañados de sus familias que juegan, sin duda, un papel fundamental en la educación Cristiana de sus hijos al ser ellos sus primeros catequistas.

La primera confesión debe ayudar al niño a entender el proceso de admitir que no todo lo hace bien y la necesidad de poner orden en las cosas, de reparar los errores, de pedir perdón, de volver a establecer la amistad con Dios y con los demás.

Ayuda hablarle al niño de la primera confesión de manera positiva y alegre haciéndole ver que este sacramento no sólo ayuda a borrar los pecados, no sólo sirve para experimentar la misericordia de Dios, sino que también infunde en el alma la gracia divina.

Hay que hacer ver al niño que no debe temer que el sacerdote escuche sus pecados, pues no se los dirá a nadie ni le reñirá y que allí, en el sacramento de la confesión, los pecados desaparecen, se olvidan o mejor quedan destruidos por el amor de Dios.
El niño, poco a poco, también se dará cuenta de que Dios le regala consejos como buen padre a través del sacerdote para que le vaya bien y sea feliz.
Este sacramento sirve, incluso, para que el niño se desahogue con confianza y tranquilidad. Desahogarse es una necesidad psicológica de toda persona. El niño muchas veces está psicológicamente agobiado y siente la necesidad de desahogarse, de decir lo que siente.

Conviene al niño enseñarle a manifestar sus pecados al confesor de la manera más natural, confesándose oralmente, de memoria y con sinceridad.

Sin embargo, lo esencial no está ahí, no está en una lista exhaustiva de pecados o de errores, sino más bien en insistir más sobre la contrición, el arrepentimiento más profundo del corazón por amor a Dios y sentir haberlo ofendido en los demás, así como en el propósito de no volver a pecar.

Cfr Henry Valgas Holguín

Día: Viernes 22 de Febrero
Hora:18:00 hh
Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz

22 febrero, 2019
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