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2 octubre, 2018

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,57-62

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas.» Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» A otro le dijo: «Sígueme.»
Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»
Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»
Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
La experiencia del camino que hace Jesús con sus seguidores está marcado por muchos contrastes; muchos lo abandonan porque descubren que no es simplemente una “aventura para sentirse bien”, es un camino que trae exigencias, que pide tomar decisiones, es un camino que toca toda la vida y pide dejarse transformar en los criterios, en las actitudes y en las opciones. Otros desean seguirlo porque el Maestro, les despierta admiración y los Apóstoles están cerca para ir comprendiendo lo fundamental.

Es por esto, que en el Evangelio de hoy surgen condiciones muy radicales para poder ser discípulo del Señor. En primer lugar uno le dice: “Te seguiré adonde vayas”. La respuesta del Señor es radical, enseñando que para seguirlo es necesario despojarse de todo y no buscar en Él falsas seguridades. Qué nocivas son las predicaciones de un “evangelio de prosperidad” de aquellos “apóstoles” que ponen como núcleo del seguimiento del Señor, la convicción de que Dios premia la fidelidad de sus fieles con la vida prospera, es decir, económicamente ricos, físicamente saludables e individualmente felices. En esta predicación, la cruz es un escándalo; en el centro están los intereses del hombre.Y, Dios un poder a su servicio, la religión un mercado de bienestar donde priman las emociones.

En segundo lugar, el Señor llama a un nuevo discípulo y éste le responde: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.” Esta frase para decirle “deja las cosas del pasado. No pierdas tiempo con lo que ha ocurrido, mira adelante”. Quién ha encontrado a Jesús como aquel tesoro precioso del campo y es llamado con predilección a seguirlo, descubre una vida nueva que debe emprender con generosidad reconciliándose con su historia; lo dice san Pablo: “No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía. Pero una cosa hago: olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús” (Filipenses 3, 12-14).

Y, el tercer discípulo le dice: “Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.” Pero Jesús con su respuesta deja claro que lo que en otra ocasión había dicho: “Aquel que ama a su padre y a su madre más que a mí, no puede ser mi discípulo (Lc 14,26); no significa faltar al amor, al don de la familia que el Señor nos ha confiado; al contrario, se trata de amar a la familia en el orden verdadero. El seguimiento del Señor pide hacerlo a Él el centro de nuestra vida, la prioridad fundamental que da el sentido a las demás áreas de nuestra existencia.

Entonces, podemos decir que estas tres exigencias para el seguimiento del Señor están vigentes y son condiciones necesarias para vivir una experiencia de fe auténtica que no cambia el Evangelio ni acomoda la relación con Dios a intereses individuales o a modas espirituales.

2 octubre, 2018
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Este próximo domingo se celebra el Día Mundial por el trabajo decente. Con motivo de esta celebración el arzobispo de Santiago, Mons. Julián Barrio, publica una carta pastoral en la que anima a los creyentes a participar en los actos litúrgicos. En su misiva mons. Barrio recuerda que “todos debemos colaborar en este propósito”, aunque reconoce que es a la clase política a la que le corresponde “garantizar la realización de los derechos de sus ciudadanos”.

El arzobispo compostelano recuerda también que la “Doctrina Social de la Iglesia nos urge a avivar la solidaridad cristiana y la subsidiaridad para ser conscientes de que no debemos tratar de solucionar lo propio olvidando las situaciones precarias de los demás”.

2 octubre, 2018
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El curso ha comenzando y con él, poco a poco, todas las actividades pastorales y de todo tipo que la parroquia nos ofrece. Esta semana le ha tocado el turno a las clases de encaje de bolillos.

Desde hace más de veinte años, cada lunes por la tarde desde las cinco los locales se convierten en un auténtico taller ( y un show cooking, pues siempre terminan con una merienda) donde Mercedes dirige a un nutrido grupo alumnas que a la vez se convierten en maestras unas de otras)

El encaje de bolillos es una técnica textil de gran tradición que en los últimos años está experimentando un fuerte resurgimiento. En nuestro taller de bolillos aprenderás a realizar todo tipo de creaciones artesanales.

Antes de que se inventaran las máquinas de coser, el encaje de bolillos era una de las técnicas preferidas para elaborar los diseños textiles más refinados. En España esta práctica cuenta con una gran tradición, especialmente en Galicia.

El taller de bolillos de nuestra parroquia es una iniciativa destinada a favorecer la difusión de esta técnica artesanal, que hoy se ha convertido en una afición practicada por personas de todas las edades.

Las clases tienen un enfoque muy práctico, de modo que desde el primer día empezarás a trabajar en tus propias obras y podrás seguir ejercitándote en casa hasta que consigas dominar esta técnica tan creativa como decorativa.
Anímate.

Lugar: Locales parroquiales
Día: Lunes
Hora: 17:00

2 octubre, 2018
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Como cada año, el primer domingo de octubre arranca el Catecismo. Ciertamente en un proceso que comienza con el Bautismo y culmina al terminar su proceso de Iniciación Cristiana recibiendo el sacramento de la Confirmación.
En nuestra parroquia el proceso de formación es continuo. Así tenemos catequesis de adultos, confirmación de adultos, encuentros de preparación para el matrimonio, etc…
Pero con frecuencia esa catequesis se limita a la preparación para la Primera Comunión

¿Qué significa recibir la Comunión?

Recibir el sacramento de la Sagrada Comunión, es recibir el mismo Cuerpo de Cristo. El mismo Dios hecho hombre que caminaba por Galilea, que murió y resucitó y que ahora está en cuerpo y alma en el cielo, se recibe en la Eucaristía y alimenta nuestra alma.

Recibiendo a Dios en la Eucaristía, Él nos va transformando nuestro corazón a lo largo de la vida y nos va “convirtiendo” en Él. Es decir, nos va haciendo parecidos a Él, en su modo de amar, en su modo de vivir, en su modo de darnos a los demás, etc.

Como es lógico recibir algo tan grande supone un camino de catequesis. El mayor peligro que corremos es no valorar los maravillosos dones que Dios nos da. Por ello la diócesis de Santiago considera oportuno que los niños reciban dos años de catequesis para que ayudados por sus padres, catequistas y el sacerdote vayan conociendo a Jesucristo, su Salvador y Señor.

¡Qué importante es que la familia crezca unida junto a Dios! No lo dudes Jesucristo es la persona que guiará a la verdadera felicidad a tu hijo.

Durante los dos años de catequesis, los niños van aprendiendo los fundamentos de la Fe de Jesucristo, el Credo,  los sacramentos, como actúa la Gracia de Dios en el hombre, los mandamientos y muchas cosas más.

También aprenden a rezar tanto oraciones vocales como el Padrenuestro, el Ave María, como a orar, es decir, dirigirse a Jesús con sus propias palabras y compartir así con Él sus vidas, inquietudes, miedos, alegrías, peticiones, etc.

El hecho de que en una familia haya un niño o  una niña que empiece la catequesis para recibir la primera Comunión es,a menudo una maravillosa oportunidad para que esa familia se acerque de nuevo a Dios, si se habían alejado. De hecho en Santa Cruz animamos a que los padres aprovechen el tiempo de catequesis de sus hijos para conocer ellos también la fe, hablando con el sacerdote y/o una catequista que hay para padres.

Día: Todos los Domingos
Hora: 11:30
Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz y locales parroquiales

2 octubre, 2018
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5- 10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: -«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»

Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: -«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial.»

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación
Celebramos la fiesta de los Santos Ángeles Custodios. Como lo decía san Basilio “Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida”; esta verdad de fe viene atestiguada por la Palabra de Dios, que nos confirma la existencia de estos espíritus celestiales. En el salmo 91 leemos: “A sus ángeles ha dado órdenes Dios para que te guarden en tus caminos».
En el Evangelio de hoy, escuchamos a Jesús que nos dice: «Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus Ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial».
Siguiendo esta enseñanza del Señor podemos puntualizar que los ángeles (mensajeros de Dios) están en la presencia del Señor para adorarlo y cumplir sus órdenes, entre ellas, acompañar a los seres humanos en el camino de la vida. Esta convicción la señalaba en el siglo II, Orígenes, diciendo que «los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja».
Así, cuando hablamos del ángel de la guarda o ángeles custodios a muchos de nosotros viene a la memoria, las primeras enseñanzas de la fe. Fue la oración “Ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me ponga en paz y alegría con todos los santos, Jesús y María”, de las primeras plegarias que nos daban confianza y seguridad. ¿Será que continuamos realizando esta plegaria o consideramos que era un asunto de niños?

Conservemos la amistad con Nuestro Ángel de la guarda, expresión del cuidado de Dios con nosotros, pidamos su intercesión en nuestro caminar hacia el cielo.

Recordemos el llamado del Papa Francisco de ofrecer el Rosario y nuestras plegarias al Señor, para que con la intercesión de la Virgen María y San Miguel Arcángel, libre a la Iglesia de las asechanzas del Enemigo.

2 octubre, 2018
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