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5 diciembre, 2021

Se cumplen cincuenta años del fallecimiento del cardenal D. Fernando Quiroga Palacios, dejandonos, tras su partida, un digno testimonio de celo sacerdotal, de erudición, de fidelidad al Evangelio.
A pesar de haber pasado medio siglo su imponente figura humana y espiritual sigue siendo recordada en todos los rincones de la archidioces,

Sacerdote del clero orensano fue nombrado arzobispo de Mondoñedo primero y después De Santiago. Tres años después de su llegada

a la sede compostelana fue creado cardenal en 1952 participando en la elección de Juan XXIII y Pablo VI y convirtiéndose también en el primer presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Su huella imborrable ha quedado marcada en su impulso al Concilio gallego o en sus gestiones para que el gallego fuese reconocido como lengua litúrgica tras el Concilio Vaticano II, siendo el primer cardenal en celebrar nuestra lengua vernácula.

«Mi corazón está lleno de Galicia» proclamó en su discurso de toma de posesión como arzobispo de Santiago. La Real Academia Gallega lo nombró académico de honor por su defensa en favor de Galicia; creó el Instituto de Estudios Jacobeos y su revista Compostellanum , convirtiéndose en el gran impulsor de la peregrinaciones jacobeas.

Su impronta se refleja también en numerosas obras para mejorar o enriquecer el patrimonio de la diócesis como el final de la Casa de Ejercicios, la construcción del Seminario Menor de Belvís o la reforma del Seminario Mayor,

5 diciembre, 2021
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Día diocesano de las personas con discapacidad. Diciembre 2021

“Dichoso el que escucha y cumple”

Queridos diocesanos:

El 5 de diciembre conmemoramos en la Diócesis el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Mi cercanía a todas ellas. Cuando todavía estamos luchando contra la pandemia, hemos de ser conscientes que las cosas no van a ser como antes. En este sentido no será bueno posponer o suprimir nuestras responsabilidades en el itinerario de la vida. Hay que avivar nuestra creatividad  para acompañar a las personas y sobre todo a las que se ven afectadas por discapacidades graves. No podemos caer en el riesgo inhumano de la cultura del descarte. Para esta cultura “partes de la humanidad parecen sacrificables en beneficio de una selección que favorece a un sector humano digno de vivir sin límites. En el fondo no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitados”[1]. Todos hemos de contribuir a que estas personas vivan el sentido no sólo de presencia sino también de pertenencia y de participación en los diferentes ámbitos de la existencia. Así el papa Francisco nos dice: “Tengan el valor de dar voz a quienes son discriminados por su discapacidad, porque desgraciadamente en algunas naciones, todavía hoy, se duda en reconocerlos como personas de igual dignidad”[2].

La Virgen María, ejemplo a seguir

La Virgen María mantuvo siempre una actitud de escucha que le   llevó a percibir lo que los demás podían necesitar y salir a su encuentro. Ella acoge siempre bajo su amparo cualesquiera que sean las circunstancias y, como madre amorosa, vela por todos sin distinción ni condiciones. La vemos que va de prisa a visitar a su prima Isabel. Está pendiente en las bodas de Caná para ayudar a aquellos esposos que en el banquete de boda se habían quedado sin vino, evitándoles la humillación de tener que mandar a los invitados a sus casas. Teniendo en cuenta la petición de su madre, Jesús realizó el milagro. Ella sale al encuentro de su Hijo en la vía dolorosa y está con Él junto a la cruz. Escuchar nos lleva a acoger a los demás y ofrecerles nuestra ayuda, no sólo a dar sino sobre todo a compartir. A veces escuchamos la Palabra de Dios pero fácilmente olvidamos que son dichosos los que la escuchan y la cumplen reconociendo en los demás la presencia de Cristo, sobre todo en los más débiles y descartados de nuestra sociedad.

Redescubrir a Cristo en la Navidad

Navidad es Jesucristo que se ha hecho semejante a nosotros excepto en el pecado. Es necesario volver a las raíces cuando el sentimiento de lo desconocido está generando incertidumbre ante el futuro y afectando a certezas que parecían consolidadas. Necesitamos acompañar y dejarnos acompañar, y conformarnos con la historia y persona de Cristo, en la búsqueda paciente de la verdad. “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado… Cristo el nuevo Adán manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación” (GS 22). ¡Comprometámonos a edificar el presente y proyectar el futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y desde la justicia para todos! “Vivir en la caridad es pues un gozoso anuncio para todos, haciendo creíble el amor de Dios que no abandona a nadie”. Nuestro mañana reflejará la esperanza del hoy.

Os animo a todos a vivir esta Jornada en nuestra Diócesis, ofreciendo un mensaje de esperanza a las personas con discapacidad. Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

[1] FRANCISCO, Fratelli tutti, 18.

[2] Ibid., 98.

5 diciembre, 2021
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