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18 julio, 2019

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,28-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
Encontrarnos con un texto tan breve y tan bello del Evangelio nos permite ratificar cómo el Señor cumple sus promesas. En pasajes del profeta Isaías y del libro Sirácides se ve el anhelo que estaba presente en la memoria del Pueblo de Dios. La promesa del Mesías que vendría en búsqueda del abatido para darle consuelo, del desalentado para reanimarlo. Así se lanza una invitación: “A ver ustedes que andan con sed ¡vengan a tomar agua! No importa que estén sin plata, vengan no más. Pidan trigo para el consumo, y también vino y leche, sin pagar” (Is 55,1).

Esta manera de hablar de Jesús aviva la memoria y el corazón se alegra. El Señor transformaba la esperanza e invitaba a dar un paso más. Él es manso y humilde de corazón, el sabe acoger y dispensar la ternura.

Hoy también Jesús pide que vayamos a Él; nos hace comprender que el camino de la fe no es la adhesión a una doctrina que haya que aprender, sino el seguimiento a una persona concreta, Jesús de Nazareth que viene a despertar en nosotros la verdadera esperanza; Él ha venido a darnos la vida y a reparar nuestras fuerzas. Podríamos tomar las palabras del salmista como cumplimiento de lo que hace el Señor: «…no olvides sus muchos beneficios, Él, que todas tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y de ternura, satura de bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila» (103,1-3).

No olvidemos esta sentida invitación de Jesús: “Venid a mí”. Esta invitación es para todos porque en el camino de la vida, en la cotidianidad es posible experimentar sufrimientos, cansancios y desilusiones. Es posible que algunas veces las cosas no salgan como las esperábamos y que sintamos un yugo tan difícil de llevar; sentir como que no podemos más. Y el camino no es caer en el desespero y la soledad, en la pérdida del sentido de la vida y el encierro. Él nos dice: “ven a mí” y nos promete alivio. Nos habla de encontrar el descanso, de apaciguar el corazón y recobrar nuestras fuerzas; nos da la certeza de su presencia: “no temas ni te acobardes que yo el Señor estaré contigo donde quiera que vayas”. Es verdad que “si el afligido invoca al Señor El lo escucha y lo libra de todas sus ansias”(Salmo 33).

Jesús nos hace otra invitación: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Quien experimenta el descanso y el consuelo del Señor está llamado, con una actitud de mansedumbre y humildad, a darle alivio a su prójimo. Así lo explica San Pablo: «¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios! Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación» (Corintios1,3-5).

18 julio, 2019
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En medio de tantas solicitudes y responsabilidades, el cristiano necesita también tiempos para fomentar la vida interior y el contacto íntimo con Dios. El silencio y la oración nos ayudan de una forma insustituible a serenar nuestras vidas y a asimilar contemplativamente la Palabra de Dios.
Nuestra parroquia, consciente de esta necesidad propone cada Mena un “retiro” para orar y crecer por dentro.

Se realiza la tarde del último jueves de mes en la Iglesia nueva de Santa Cruz a partir de las 19:00 de la tarde. Los retiros son momentos de oración precedidos por la celebración de la Eucaristía en la que el sacerdote nos ofrece su homilía y al término un rato de exposición del Santísimo en el que nos predicará una meditación.

Los puntos para la oración que se ofrecen enriquecen la formación espiritual, y han de abrir a un mayor deseo de encuentro con Dios. La experiencia de oración en silencio y de oración en común (aunque sea personal) permite una maduración espiritual y un crecimiento comunitario.

Todos los católicos deberíamos hacer retiros con frecuencia pues son imprescindibles para escuchar a Dios. Sea cual sea el modelo de retiro siempre se realizan en un ambiente de total silencio, ya se haga esa oración en la Iglesia o en cualquier otro lugar.

Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Jueves 18 de Julio
Hora: 19:00 hh

18 julio, 2019
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