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marzo 2019

Enmarcada en las acciones que Cáritas parroquial está llevando a cabo con motivo de la campaña de sensibilización hacia las personas que están pasando por momentos de dificultad, el obispo auxiliar de Santiago D. Jesús Fernández participará en la tarde del miércoles en una cena en los locales parroquiales De la Iglesia nueva de Santa Cruz.

El prelado estará acompañado por el director de Caritas Diocesana D. Anunció Mouriño y por la directora de Caritas interparroquial de La Coruña Dña. Pilar Farjas. Junto a ellos asistirán otros responsables, trabajadores y voluntarios de Caritas de Santa Cruz y de otras Caritas entorno, así como las personas que actualmente requirieren el servicio y las ayudas que ofrece nuestra parroquia. Todos juntos podrán compartir un menú elaborado por usuarios y colaboradores de la entidad.

Los propios usuarios del centro serán los encargados de explicar al obispo los diferentes programas en los que están inmersos para su reinserción social, y también le expusieron su situación personal, en ocasiones dramática. Nuestro Director también le presentará los nuevos proyectos que queremos desarrollar.

27 marzo, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,21-35

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.” El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes.” El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.” Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Meditación
¡Perdonar setenta veces siete!, el camino recorrido y propuesto por Jesús que lleva a conquistar la libertad interior y a vivir la experiencia siempre nueva de la reconciliación. ¿Es esencial la necesidad de perdonar? ¿Hemos escuchado que quien perdona muestra su debilidad y justifica el dolor? ¿Por qué propiciar el perdón sin límites?
Es verdad que perdonar no es fácil; incluso constatamos que hay heridas del pasado que siguen lastimando el corazón, generando enfermedad, rencor, resentimientos, ofensas y sed de venganza. Se dice: “yo perdono pero no olvido”, “esa persona que me hizo daño no merece el perdón, solo mi odio”, “por mis solas fuerzas nunca seré capaz de perdonar”.
El camino que propone el Señor es el de la decisión de hacer algo extraordinario: “setenta veces siempre”. Es la única manera de parar el espiral de violencia que se genera. El corazón herido busca sanarse; al experimentar el dolor causado por otro o incluso por nosotros mismos, se da la tensión de una solución reactiva: inconscientemente se cree que el resentimiento o la venganza curará. Y es en esas realidades cuando se experimenta un dolor prolongado, todo se deshace y la vida se desintegra.
El Señor nos invita a vivir la experiencia de la reconciliación con nuestra historia. Sí, porque el perdón es, primero, un acto de amor personal. Te perdono porque me amo. Te perdono porque no merezco cargar un yugo de dolor. Te perdono de corazón porque elijo ser feliz. Te perdono y sé que lo hago por la fuerza del amor de Dios que me ha perdonado y me llama a la verdadera libertad. Perdono y lo hago con misericordia.
En la vida buscamos referentes que nos motiven a emprender tareas nobles. Para un cristiano el mayor referente es Jesús y sus enseñanzas. En este camino cuaresmal preparamos el corazón para renovar nuestra fe en aquel que nos reconcilió con Dios; como dice el profeta Isaías: “eran nuestras culpas las que él llevaba, por sus heridas hemos sido curados”. Entonces contemplamos la cruz como el Evangelio del perdón y la reconciliación: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.
“preguntémonos, dice el Papa Francisco, ¿es realmente cierto que en diversas situaciones y circunstancias de la vida tenemos en nosotros los mismos sentimientos de Jesús? ¿Es verdad que sentimos como Él lo hace? Por ejemplo, cuando sufrimos algún mal o alguna afrenta, ¿logramos reaccionar sin animosidad y perdonar de corazón a los que piden disculpas? ¡Qué difícil es perdonar! ¡Cómo es difícil! “Me las pagarás”: esta frase viene de dentro. Cuando estamos llamados a compartir alegrías y tristezas, ¿lloramos sinceramente con los que lloran y nos regocijamos con quienes se alegran? Cuando expresamos nuestra fe, ¿lo hacemos con valentía y sencillez, sin avergonzarnos del Evangelio? Y así podemos hacernos muchas preguntas. No estamos bien, siempre tenemos que convertirnos, debemos asumir los sentimientos que Jesús tenía”.
P. John Jaime Ramírez Feria

26 marzo, 2019
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“El amor cuida la vida”

 Queridos diocesanos:

Hoy, día 25 de marzo, celebramos litúrgicamente la solemnidad de la Anunciación del Señor. En este contexto la Iglesia en España celebra la Jornada por la Vida. “El amor cuida la vida” es el lema para orientarnos en nuestra reflexión y compromiso cristiano.

La apuesta por la defensa de la vida se fundamenta en la dignidad integral de la persona, preocupación mayor en medio de una cultura post-humanista en la que el valor de la vida humana se va diluyendo. En alguna ocasión nos hemos sentido interpelados cuando alguien se pregunta si la vida de tal o cual persona, ante el sufrimiento que experimenta por una enfermedad o un proceso de envejecimiento, “merece la pena ser vivida”. Pues sí, toda vida merece la pena ser vivida desde la dimensión del amor y del sentir religioso que no desaparecerá jamás porque no se puede eliminar del corazón del hombre la promesa sobre el significado  de la propia vida.

“Nadie tiene amor más grande que el da la vida” (Jn 15,13). Hemos de ser conscientes de que la vida está para darla y de que o la damos o se nos disipa porque no la podemos almacenar. Jesús nos dijo que había venido para que tuviéramos vida y la tuviéramos en abundancia (cf. Jn 10,10). Y él entregó su vida por nosotros. “Unidos en un único amor, creer en el amor que Cristo  nos tiene y al que nos llama implica una «lógica nueva» que necesariamente hemos de asumir y enseñar”[1].

En esta Jornada tomamos conciencia de que hemos de avivar nuestra sensibilidad y responsabilidad en el cuidado y en la defensa de la vida humana, realidad “sagrada” de la que somos responsables, y “valor innegociable”,  en cualquier circunstancia o condición, que no se puede considerar como una mercancía “con la que se comercia y se manipula al propio gusto”. El papa Francisco menciona entre otros “horrores” de la “cultura del descarte” el hecho de que muchos niños no lleguen nunca a ver la luz, víctimas del aborto. El aborto no es un asunto sujeto a supuestas reformas o modernizaciones, porque no es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana[2]. Es más, “no se puede construir una sociedad democrática, libre, justa y pacífica, si no se defienden y respetan los derechos de todos los seres humanos fundamentados en su dignidad inalienable y, especialmente, el derecho a la vida, que es el principal de todos”[3]. “El Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad de la persona humana y el Evangelio de la vida son un único e indisoluble Evangelio”[4]. Por esto, “solo es posible ver en verdad la vida humana desde la luz de ese amor primero de Dios, donde encuentra su verdadero origen. Esto es lo que hace proclamar a la Iglesia con fuerza: la vida es siempre un bien. Ha nacido de ese amor primero y por eso pide ser acogida y reconocida como digna de ser amada. No hay vidas humanas desechables o indignas que puedan ser por eso mismo eliminadas sin más. Dios es el garante de su vida… Reconocer la dignidad de una vida es empeñarse en conducirla a su plenitud que está en vivir una alianza de amor”[5].

Agradecemos la dedicación de tantas personas que, tanto en instituciones eclesiales como civiles, trabajan incansablemente, apoyando y acompañando la realidad de la vida. Proteger y defender la vida humana desde el instante de su concepción hasta la muerte natural es tarea de todos. La vida humana aunque se vea afectada por la vulnerabilidad siempre merece ser vivida. “Las personas discapacitadas nos muestran la grandeza de su corazón y de su existencia. Son los campeones de la vida por su coraje, un ejemplo para todos y un verdadero testimonio de la grandeza de su existencia. Reflejan los valores más genuinos del ser humano, que posee un valor infinito con independencia de cualquier condicionamiento físico, psíquico, social o de cualquier otra índole. Son personas grandes, capaces de darlo todo, capaces de enriquecer a los demás y capaces de acoger a todos”[6]. La experiencia nos dice que cuidar la vida por amor es recibir amor. Bien lo saben sobre todo los padres.

Orar por la vida

Es necesario que cada comunidad cristiana, cada grupo o asociación, cada familia, y cada creyente, rece al Dios Creador, defendiendo la vida en unión con otras personas que sin ser creyentes consideran “el derecho a la vida de todo ser humano como patrimonio común de la razón humana”. Que el Señor por la intercesión maternal de María santísima, nos conceda la gracia de que vaya creciendo el respeto por el carácter sagrado de la vida y aumente cada vez más el número de quienes contribuyen a favorecer en el mundo la cultura de la vida.

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

[1] Mensaje de los Obispos de la Subcomisión de la Familia en la Jornada por la Vida 2019.

[2] Cf. FRANCISCO, Evangelii gaudium, 213-214.

[3] Nota de la CCXXXIII Comisión Permanente de la CEE, 2.

[4] JUAN PABLO II, Evangelium vitae, 2

[5] Mensaje de los Obispos de la Subcomisión de la Familia en la Jornada por la Vida 2019.

[6] Nota de los Obispos de la Subcomisión de la Familia en la Jornada por la Vida 2015. 4.

25 marzo, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: -«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. » Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: -«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel: -«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: -«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: -«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra. » Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación
En este camino cuaresmal nos encontramos con una gran fiesta; la Anunciación del Señor a la Santísima Virgen María, a través del ángel Gabriel. Este encuentro es uno de los momentos más grandes de la historia de la humanidad; Dios ha elegido a María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”; le ha encomendado la misión más sublime: ser la Madre de Jesús, el Salvador. Y ella ha dado una respuesta generosa, ha dado el sí más importante de la historia: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra”.

En el día que recordamos la concepción de Jesús recibimos un llamado a amar, proteger y defender la vida desde su concepción, hasta la muerte natural; contemplar a Jesús presente en el seno virginal de María, porque para Dios nada es imposible, nos compromete a reconocer el don de cada persona y a dar nuestro sí en la defensa de la vida. Como cristianos confesamos que la vida es un don de Dios; Él nos ha creado a su imagen y semejanza, somos fruto del amor, su amor.

Somos testigos de una propaganda creciente anti-vida que promueve una mentalidad que corrompe el sentido de la vida, la desvalorización de la familia, la deshumanización de la sexualidad; las leyes y las propuestas que quieren imponer el aborto como un derecho o la eutanasia como una falsa compasión. Ante esta realidad como creyentes estamos llamados a no negociar con las pretensiones que niegan el esplender de la vida del ser humano. La vida nueva e indefensa que se refugia en el vientre materno reclama ser protegido porque como decía San Juan Pablo II: “Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente”. En alguna ocasión escuchaba dos preguntas muy dicientes: ¿Cómo una persona que ya nació le puede negar la posibilidad a otra persona que está por nacer? ¿Cómo, el don que ya hemos recibido, se lo queremos negar a otros?

“Cuánto más indefensos son los seres humanos, -señala el Papa Francisco- tanto más deben ser preferidos. Motivo por el cual los concebidos pero aún no nacidos, deben ser especialmente preferidos: Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo”.

Así, al celebrar el Sí de María que cambió la historia de la humanidad, concibiendo desde aquel momento a Jesús, el Salvador, estamos llamados a dar nuestro sí personal y comunitario que nos comprometa con el proyecto de Dios.

P. John Jaime Ramírez Feria

25 marzo, 2019
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Los venezolanos sufren los rigores de una escasez de medicamentos que ronda 85 por ciento. Además, hay miles de enfermos con afecciones crónicas que tienen dificultades para acceder a sus tratamientos, según organizaciones no gubernamentales. La crisis económica y la escasez han hecho que más de 2,3 millones de venezolanos hayan abandonado su país desde el 2015, según la ONU.

Faltan ocho de cada 10 medicamentos y el año pasado la hiperinflación produjo un aumento de entre 1000 y 3000% en los precios de fármacos para tratar el cáncer, el VIH y la hemofilia. Ni qué decir del destruido sistema de salud pública, incapaz de atender las más elementales emergencias y las enfermedades de alto riesgo

La parroquia no es ajena a ello de lo que hemos dado cuenta en numerosas ocasiones con distintas campañas de oración, recogida de ayuda solidaria, tanto económica como material o de denuncia.

HEVEGA, Hermandad de Venezolanos de Galicia, que trata de ayudas a los venezolanos de nuestra comunidad a resolver sus dificultades cuando llegan a España realiza también numerosas campañas. Hemos querido unirnos una vez mas a sus labores de recogida de ayuda humanitaria y esta semana realizarán un nuevo envío al que hemos querido sumarnos.

Como parroquia estamos hermanados con Caritas de Valencia, en Venezuela y encauzamos a través de ellos nuestra solidaridad con el país hermano. Si a principios de este mes les hacíamos llegar las aportaciones económicas resultado de las colectas realizadas en san Pedro de Nos y Santa Eulalia de Liáns, esta semana ofrecemos nuestro grano de arena en forma de medicamentos y productos para bebés.

Pero no solo de pan vive el hombre por eso también han organizado una Vigilia de Oración por la Paz que se realizará la del 29 al 30 durante las 24 Horas para el Señor que como cada año celebramos en la Parroquia.

Animamos a todos a unirse a la oración y a responder a la llamada a la conversión personal que el Señor nos hace a cada uno durante la Cuaresma.

25 marzo, 2019
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En la tarde de ayer recibimos en la parroquia la visita de D. Fernando Isorna, consiliario de Vida ascendente de la diócesis de Santiago de Compostela, acompañado de la presidenta diocesana del movimiento y de varias representantes de diferentes parroquias de La Coruña para preparar la clausura interdiocesana del curso.

Este año nuestra diócesis será la encargada de organizar la asamblea de la clausura y han elegido nuestro templo de Santa Cruz como sede para la celebración el próximo 10 de junio de una Eucaristía que presidirá el Sr. Arzobispo D. Julián Barrio, que contará con la presencia del consiliario nacional de Vida Ascendente y casi cuatrocientos miembros de las cinco diócesis gallegas.

Se trata de un Movimiento de Apostolado seglar de personas jubiladas y mayores, reconocido y aprobado por la Conferencia Episcopal española. se trata de un Movimiento de seglares, dirigido por seglares.

Su objetivo es llevar el mensaje evangélico a los Mayores y Jubilados, para que aporten a a Sociedad y a la Iglesia su Fe, su experiencia y su tiempo disponible.

Vida Ascendente reúne a sus miembros (de cualquier medio social o cultural) en pequeños grupos de trabajo y oración.
creando un ámbito de amistad, para compartir sus preocupaciones y vivencias.

El movimiento ofrece a sus miembros los medios para profundizar en su fe y acreditar su esperanza, logrando que todos sus miembros vivan esta etapa de su vida en plenitud humana y cristiana. Les estimula y orienta para que, como ciudadanos responsables participen en la animación cristiana de la sociedad, adoptando un nuevo estilo de solidaridad con los demás.

Vida Ascendente enseña:
• El Arte de envejecer
• El Arte de seguir siendo útiles
• El Arte de servir
• El estar jubilado del trabajo… no es estar jubilado de la vida.
• Si “el tiempo es oro”, eres millonario en horas libres y disponibles.

24 marzo, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 15,1-3.11-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”

Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.” Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.” Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”»

Palabra del Señor, Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
El Pintor holandés Rembrandt hacia el año 1662 pintó en óleo sobre lienzo un cuadro que se inspira en la parábola del Padre misericordioso que acabamos de leer. El hijo menor que, luego de malgastar la fortuna viviendo libertinamente, vuelve andrajoso, maltratado y desfigurado; el padre que lo esperaba cada día, sale a su encuentro acogiéndolo con un gesto de amor y protección. En la pintura se ve que un brazo del padre es de hombre y el otro de mujer, es decir, Dios Padre que ama y perdona entrañablemente con la fuerza de una madre que prueba compasión. Así la pintura resalta con una luz especial el abrazo del padre que devuelve la vida y la dignidad al hijo que estaba perdido; la luz evoca el júbilo que se experimenta cuando el pecador se encuentra con la entrañable misericordia de Dios.

Nos podemos ver reflejados en esta parábola tan conmovedora. En primer lugar porque nos pone de frente al rostro paternal de Dios que se conmueve tomando la iniciativa de buscarnos, de querer recuperarnos; Dios Padre que se inquieta y cuando, por fin, ve venir a su hijo sale al encuentro con sus brazos abiertos y lo cubre de besos. No juzga ni recrimina, restablece su dignidad de hijo del rey. ¡Qué gran fiesta organiza cuando el hijo llega de nuevo a casa! Así es el amor de Dios, sin límite, sin cálculos, un amor que desborda las barreras, un amor que sorprende.

Y ante este revelación del ser de Dios, como escribe Georges Chevrot, “Yo me preguntaría a cuál de los dos hijos nos gustaría parecernos. El uno no había sabido guardar su alma; el otro no había sabido entregar su corazón. Ambos han contristado a su padre; ambos se han mostrado duros con él; ambos han ignorado su bondad. El uno por su desobediencia, el otro a pesar de su obediencia. ¿A cuál nos gustaría parecernos? ¿Al disipador? ¿Al calculador? No hay en la parábola un tercer hijo al que pudiéramos referirnos y, por lo tanto, nos vemos obligados a convenir en que somos el uno o el otro… O tal vez el uno y el otro”.

Dice el Papa Francisco “Esta parábola de Jesús no alienta a desanimarnos jamás… En cualquier situación de la vida, no debo olvidar que no dejaré jamás de ser hijo de Dios, ser hijo de un Padre que me ama y espera mi regreso. Incluso en las situaciones más feas de la vida, Dios me espera, Dios quiere abrazarme, Dios me espera. Este Evangelio nos enseña que todos tenemos necesidad de entrar a la casa del Padre y participar de su alegría, en la fiesta de la misericordia y de la fraternidad. Hermanos y hermanas, ¡abramos nuestro corazón, para ser “misericordiosos como el Padre!”

Que resuene en esta cuaresma el llamado que se nos hace a la conversión, como camino para redescubrir que nadie puede ser excluido de la misericordia de Dios; ¡con cuánto amor nos mira y nos espera Jesús!, por ejemplo, en el sacramento de la Confesión. No nos privemos de la gracia del perdón, del abrazo misericordioso de Dios que nos dice: “tú eres mi hijo amado”. Esta es la gran Buena Nueva que Jesús nos trae. No nos perdamos vivir la experiencia de la gratuita y sorprendente donación del amor de Dios que restaura la vida y comunica la alegría de la salvación de Dios.

P. John Jaime Ramírez Feria

23 marzo, 2019
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11. ¿Dios ha hecho toda la creación buena?

“Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno” (Gn 1,31).

Estas palabras del Génesis nos recuerdan que la creación ha sido creada “muy bueno”. También nos recuerdan que Dios no solo la ha creado y la ha dejado abandonada; Dios la sostiene y la guía con su divina providencia, con su divino amor.

La pregunta que forzosamente viene a nuestra mente es: si esto es así, ¿por qué existe el mal? Una respuesta valida es: existe el mal por la desobediencia de nuestros primeros padres. Esto es cierto, pero cave dar otra respuesta, igualmente acertada: el mal existe por la desobediencia del diablo, de satanás, (o e nombre que conozcamos). Pero a estas respuestas podemos planteas otra interrogante: si Dios, que es amor, existe ¿por qué permite el mal?

A esta interrogante, trataremos de dar respuesta en la siguiente idea breve de nuestra fe.

Por ahora, diremos que verdaderamente Dios ha hechos todas las cosas buenas y por Él existen todas las cosas, pues “Él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia” (Col 1, 17).

23 marzo, 2019
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Lectura del santo Evangelio según san Mateo 21,33-43

“En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: Tendrán respeto a mi hijo. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia. Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?
Le contestaron: Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos. Y Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta”.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación

“La historia de amor entre Dios y su pueblo parece ser una historia de fracasos, como sucede en la parábola de los labradores asesinos, que aparece como el fracaso del sueño de Dios. Hay un hombre que construye una viña y están los labradores que matan a todos los que envía el señor. Los profetas, los hombres de Dios que han hablado al pueblo, que no fueron escuchados, que fueron descartados, serán su gloria. El Hijo, el último enviado, que fue precisamente descartado por eso, juzgado, no escuchado y asesinado, se convirtió en piedra angular”.

Con estas palabras el Papa Francisco muestra cómo la cruz, no es fracaso sino camino de redención en el que vence el amor. Al leer este pasaje evangélico hacemos una mirada sincera de lo que ha sido nuestra historia personal con Dios; de muchas maneras Él nos ha hablado, principalmente lo ha hecho por medio de su Hijo Jesucristo, la piedra angular que le da consistencia al edificio de nuestra salvación. Sin embargo, es posible que habiendo recibido la “viña” de la salvación queramos sentirnos dueños de ella e ir convirtiendo el corazón en tierra estéril.

Es necesario pedirle al Señor la gracia para responder con generosidad al llamado que hemos recibido, siendo conscientes de todo lo que Él ha hecho por nuestra salvación; se ha fiado de nosotros, ha puesto en nuestras manos talentos, gracias y bendiciones; no somos propietarios de la salvación pero sí se nos pide que en Jesús, demos frutos de salvación.

Entonces podemos acoger estas invitaciones del Señor: en primer lugar, ser conscientes de la iniciativa del Señor que quiere nuestra salvación. Esto nos compromete a tener presente que continuamente Él está obrando. En segundo lugar, es necesario estar abiertos para dar razón de nuestra cooperación con la gracia de Dios, cooperación manifestada en los frutos que producimos; por esto no podemos cerrar el oído a su Palabra. Y en tercer lugar, hagamos del Señor, la piedra angular, que le dé consistencia a nuestra vida para ir haciendo méritos que afiance el camino de salvación.

En este viernes penitencial hagamos el examen de conciencia que nos permita ver cuál es la respuesta que le estamos dando al Señor; él nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones; nos ha elegido para él, nos ha hecho sus hijos, nos ha redimido con la sangre de Cristo, nos ha hecho herederos de la eternidad y continuamente nos confía sus dones.

P. John Jaime Ramírez Feria

22 marzo, 2019
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