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8 diciembre, 2017

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, presidió este día 6 de diciembre, en Caldas de Reis, la Vigilia de la Inmaculada a la que estaban convocados jóvenes de toda la Archidiócesis, organizada como es habitual por la Delegación Diocesana de Infancia y Juventud, ya que también era la Jornada Diocesana de Jóvenes. Encuentros, talleres, ratos de oración, Tienda del Encuentro, fueron algunos de los momentos vividos por los jóvenes en la jornada. En la homilía de la Eucaristía que presidió monseñor Julián Barrio, a quien también acompañaba su obispo auxiliar, monseñor Jesús Fernández González, el arzobispo les dijo a los jóvenes que “la Diócesis espera mucho de vosotros porque es mucho lo que valéis para Dios y para nosotros. La actitud de servicio y de  acogida destierra todo odio, mentira y violencia; defiende los derechos de la persona sofocados por el placer, la comodidad y el egoísmo; y manifiesta la autenticidad y la identidad de los hijos de Dios en medio del relativismo que todo lo banaliza. La Iglesia nos presenta a la Santísima Virgen María: una mujer bendecida por Dios como no lo fuera criatura alguna y signo de la creación renovada, viviendo la comunión con Dios y con los hermanos. Siempre al lado de su Hijo, maestra y discípula, la más humilde y la más enaltecida”.

8 diciembre, 2017
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El viernes celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen Maria. Se trata de un día de precepto y el horario de misas será como el de cualquier domingo o festivo, pero ¿Por qué se celebra la Inmaculada Concepción de María? ¿Qué quiere decir? ¿Qué día se festeja?

Ella, desde el momento en que fue concebida por sus padres, por gracia y privilegios únicos que Dios le concedió, fue preservada de toda mancha del pecado original.

En nuestra sociedad, la pureza tiene dos valores opuestos. Mientras la droga más pura es la más cara y todos buscan el detergente que deje la ropa más blanca, muy pocos se preocupan de mantener su alma y su vida pura, de cara a la vida eterna. Incluso, quienes se confiesan seguido son a veces criticados, y se les califica despectivamente de «mochos». La Virgen María nos invita a vivir este ideal de pureza, aunque para ello tengamos que ir «contra corriente.»

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX, promulgó un documento llamado «Ineffabilis Deus» en el que estableció que el alma de María, en el momento en que fue creada e infundida, estaba adornada con la gracia santificante.

La Virgen María fue «dotada por Dios con dones a la medida de su misión tan importante» (Lumen Gentium). El ángel Gabriel pudo saludar a María como «llena de gracia» porque ella estaba totalmente llena de la Gracia de Dios.

Dios la bendijo con toda clase de bendiciones espirituales, más que a ninguna otra persona creada. Ella es «redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo». (LG, n. 53)

La devoción a la Inmaculada Concepción es uno de los aspectos más difundidos de la devoción mariana. Tanto en Europa como en América se adoptó a la Inmaculada Concepción como patrona de muchos lugares.

María tiene un lugar muy especial dentro de la Iglesia por ser la Madre de Jesús. Sólo a Ella Dios le concedió el privilegio de haber sido preservada del pecado original, como un regalo especial para la mujer que sería la Madre de Jesús y madre Nuestra.

Con esto, hay que entender que Dios nos regala también a cada uno de nosotros las gracias necesarias y suficientes para cumplir con la misión que nos ha encomendado y así seguir el camino al Cielo, fieles a su Iglesia Católica.

Podemos aprender que es muy importante para nosotros recibir el Bautismo, que sí nacimos con la mancha del pecado original. Al bautizarnos, recibimos la gracia santificante que borra de nuestra alma el pecado original. Además, nos hacemos hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Al recibir este sacramento, podemos recibir los demás.

Para conservar limpia de pecado nuestra alma podemos acudir al Sacramento de la Confesión y de la Eucaristía, donde encontramos a Dios vivo.

Hay quienes dicen que María fue una mujer como cualquier otra y niegan su Inmaculada Concepción. Dicen que esto no pudo haber sido posible, que todos nacimos con pecado original. En el Catecismo de la Iglesia Católica podemos leer acerca de la Inmaculada Concepción de María en los números 490 al 493.

El alma de María fue preservada de toda mancha del pecado original, desde el momento de su concepción.

María siempre estuvo llena de Dios para poder cumplir con la misión que Dios tenía para Ella.

Con el Sacramento del Bautismo se nos borra el pecado original.

Dios regala a cada uno de nosotros las gracias necesarias y suficientes, para que podamos cumplir con la misión que nos ha encomendado.

Desde entonces, esta es de las verdades que los católicos creemos, aunque a veces, no entendamos. Es lo que se llama Dogma o artículo de fe. Pero, ¿qué significa el dogma de la Inmaculada?

Pero, ¿qué significa el dogma de la Inmaculada?

Un dogma significa un asunto incuestionable dentro de cualquier fe y que está demostrado que se produjo. Por su parte, la Inmaculada Concepción no hace referencia a la virginidad de María sino a que fue concebida sin pecado original, aquel que según la doctrina eclesiástica tienen todos los cristianos desde Adán y Eva.

Su origen es antiguo aunque cobró más importancia a partir del siglo IX. Durante estos siglos, la Iglesia Católica estuvo dividida entre maculistas e inmaculistas; es decir, entre detractores y defensores del asunto. Tras años de tenso debate -que comenzó con la defensa del concilio de Toledo en el año 646-, en 1854 el papa Pío IX proclamó el dogma de fe católica la Inmaculada Concepción de María en la bula Ineffabilis Deus.

¿Por qué es fiesta en España?

El Estado español se ha caracterizado durante siglos por su férrea defensa del dogma inmaculista. Monarcas y arzobispos han sostenido que María fue concebida sin pecado original. La leyenda cuenta que en 1585, durante la Guerra de los Ochenta Años, los Tercios españoles consiguieron sobreponerse de una complicada situación en la batalla después de rezarle a una imagen de la Inmaculada que apareció en uno de los barcos.

Ya en el siglo XVI, el Estado instauró el «voto de sangre» que instaba a defender la Inmaculada Concepción derramando sangre si era preciso. En 1615, la ciudad de Sevilla, con gran tradición mariana e inmaculista, fue la primera en jurar la defensa de la Inmaculada. Como consecuencia de esto, las hermandades y cofradías sevillanas pidieron por primera vez la proclamación del dogma.

Desde el 1640, España celebra la Inmaculada Concepción como día festivo; la Iglesia Católica lo hace desde 1708. No obstante, resulta curioso que, tras la publicación de la bula papal que proclamaba el dogma, el Estado no celebró el acontecimiento que tanto había defendido ya que lo prohibió el entonces Gobierno liberal del bienio progresista.

La Inmaculada Concepción es además Patrona de la Infantería Española y de la Guardia Civil.

¿Por qué se celebra el 8 de diciembre?

La Iglesia Católica considera que la concepción de María tuvo lugar el 8 de diciembre, nueve meses antes de la festividad del nacimiento de la Virgen, el 8 de septiembre.

Tradicionalmente se celebró este día la fiesta. Posteriormente tomó sentido la celebración el 8 de diciembre al ser este día de 1854 la proclamación del dogma por parte del Papa.

8 diciembre, 2017
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