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La oración contemplativa (oración de quietud y silencio) es la apertura de la mente y el corazón – todo nuestro ser – a Dios, el Gran Misterio, más allá de todo pensamiento, palabra o emoción. Abrimos nuestra percepción a Dios que nos ama como somos y quien sabemos por  fe que está dentro de nosotros, porque  “en Él vivimos, nos movemos y existimos” y   “Dios está más cerca de nosotros que nosotros mismos”.

Es verdad que se puede orar en todo momento y en cualquier lugar, pero un lugar privilegiado para hacerlo es ante el mismo Dios presente en la Eucaristía, con su cuerpo y su sangre, con su alma y su divinidad. Cada semana nos reunimos ante el Santísimo expuesto en la Eucaristía para pedir por la vocaciones lo que refund sobre nosotros mismos al crecer en intimidad con Dios.

La oración contemplativa es un proceso de purificación interior la cual nos guía, si consentimos, a la unión divina. Dejamos a Dios que se acerque a  mí y  nos empapamos de su amor. La oración de contemplación no es especulación, ni deducción, ni moralismo, ni toma  de decisiones. Pretende llegar a Dios por la vía de la oración pura, quietud y silencio. Si quieres aprender a orar, orando,  te invitamos a que vengas  todos  los Jueves  a 19:30 hh.

Lugar:Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Jueves
Hora: 19:30 hh.

14 noviembre, 2019
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Ayer se cumplieron dos años del fallecimiento del que durante 66 años estuvo al frente de nuestra parroquia, D. Manuel Garcia Calviño, un sacerdote humano, sencillo y humilde en sus palabras y obras.

Su sacerdocio es una entrega total a Dios y a los demás en su ministerio. Su actividad pastoral se centró especialmente en la atención a los jóvenes más necesitados y también a toda persona que acudía a él en busca de ayuda, tanto espiritual como material. Fue su vida una vida de trabajo, y en silencio. Y en ese mismo silencio nos dejó.

Hoy en la Iglesia nueva de Santa Cruz le celebraremos una misa en su recuerdo a las 19:00 horas.

DEP

Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: Miércoles 13 de Noviembre
Hora: 19:00

13 noviembre, 2019
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¿Por qué analizamos la realidad? Porque necesitamos conocer lo que sucede a nuestro alrededor; en qué mundo estamos viviendo, qué problemas preocupan, qué proyectos se hacen… Analizar la realidad es recoger información de algo que va cambiando. Para llevarlo a efecto, hay que tener una actitud abierta y crítica, mirando el mundo a través de las gafas De Dios.

En nuestro Grupo de Cerveza Mística del jueves 14 de noviembre, pOdremos experimentar cómo el cristiano no puede vivir su fe al margen de la realidad que le rodea. Lo importante no es responder a todo sino suscitar siempre preguntas nuevas.

“Mirar como Dios mira” es hacer una lectura creyente de la realidad. Es mirar desde las opciones de Jesús y nos urge a transformarla. Las “gafas” expresan la nueva perspectiva que se adquiere con Jesús… Él es la respuesta a muchas preguntas sin respuesta.

Al término e la charla continuaremos con un tiempo diálogo acompañado de unas cervezas y deliciosas viandas como es costumbre.

¡Qué bien lo pasamos! ¡Sois geniales

Lugar. Locales parroquiales de Santa Cruz
Hora: 20:00 hh
Día: Jueves

12 noviembre, 2019
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Queridos feligreses:

Celebramos en este día , en el corazón del otoño, las fiesta en honor a San Martin. Cada corazón de los fieles de nuestra parroquia se viste de gala para vivir con intensidad muy apasionada este día en los que honramos al Santo Patrón . Déjemonos empapar y zambullir por el amor de Dios que se nos manifiesta de muchas maneras. Dejémonos acariciar por esta protección tan especial; permitamos que el Señor nos acoja con los brazos de la calma y el sosiego, acogiéndolo en nuestro corazón, abriéndonos a la gracia de Jesucristo, su hijo, como lo hizo Martín.

Cada año, las fiestas patronales deben ser un tiempo único  para acrecentar la convivencia fraterna, social y familiar. Somos conscientes de que  en el hoy de nuestra historia necesitamos rescatar estos valores universales para devolverle a nuestras familias y comunidades, la unidad y concordia en la que deben crecer las nuevas generaciones, ya que por la carencia de estos valores, hoy vivimos en una sociedad insatisfecha en busca de sentido/

Sabemos que nuestro pueblo  goza de un profundo legado espiritual, de una fuerte piedad y oración, que fue cultivado y conservado en gran medida por nuestros mayores que nos han legado – entre otras muchas cosas- el templo en el que vivimos nuestra Fe y celebramos los sacramentos.
que este año cumple su 150 aniversario.

Aunque para facilitar la mayor afluencia de fieles la misa solemne la celebramos el pasado domingo, no quería dejar pasar esta señalada fecha para dirigirme a todos y cada uno de los feligreses de Dorneda, al tiempo que invitaros – como recordaba en la homilía de ayer- a que os unáis a alguna de las diferentes actividades pastorales, las cuales tienen una misma intención: la reevangelizacion de nuestra sociedad por el crecimiento espiritual de todas las familias, sin olvidarnos de la ayuda social que pudiesen necesitar y que, como Iglesia, intentamos ofrecer.

Con estos sentimientos, en nombre de los colaboradores de la Parroquia y en el mío propio, quiero expresar mi felicitación –que hago extensivo a todos- en estas festividad en honor de San Martín, a quien nos encomendamos para que siga protegiéndonos.

Invocando la abundancia de la gracia divina, os bendice vuestro Párroco

Oración

Oh Dios, que fuiste glorificado con la vida y la muerte de tu obispo san Martín de Tours, renueva en nuestros corazones las maravillas de tu gracia, para que ni la vida ni la muerte
puedan apartarnos de tu amor.

Por Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

11 noviembre, 2019
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Responsables en el presente. Confiados en el futuro

 Queridos diocesanos:

La celebración del día de la Iglesia diocesana, el día 10 de noviembre, nos recuerda que “la diócesis es una parte del pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la apaciente con la colaboración de su presbiterio. Así, unida a su pastor, que la reúne en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular”.

También en esta ocasión se nos llama a implicarnos con nuestro compromiso pastoral y económico en la realidad diocesana. No debemos estar ausentes si de verdad queremos afirmar el presente de nuestra Iglesia diocesana con responsabilidad y garantizar el futuro de la misma con confianza. Es mucho lo que necesita y no es poco lo que está aportando en los diferentes aspectos de nuestra convivencia. Sigo pensando desde la experiencia concreta que la Diócesis debe verse y sentirse como una gran familia en la que nadie sobra y todos somos necesarios, viviendo como comunidad de fe, esperanza y caridad.

Nadie puede estar ausente ni tener la sensación de sentirse marginado. Nuestra Iglesia diocesana tiene siempre las puertas abiertas para quien quiera formar parte de ella. Escribe el papa Francisco: “si la Iglesia asume este dinamismo, debe llegar a todos, sin excepciones”, sabiendo que “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio”.

Me alegra dirigirme a todos los diocesanos para recordaros que “Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro”, como subraya el lema de esta jornada, conscientes de nuestra presencia y pertenencia a la comunidad diocesana en el día a día de nuestro peregrinar cristiano. Nos urge seguir el ideal de las primeras comunidades cristianas, “donde los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma (Hch 4,32). Damos gracias a Dios y nos alegramos de vivir nuestra fe en esta diócesis de Santiago  de Compostela.

Sin vuestra colaboración pastoral y económica la familia diocesana no es lo mismo. Por eso agradezco a todos los diocesanos y a las personas de buena voluntad la generosidad tantas veces acreditada. No quedemos mirando lo que hemos hecho, fijémonos en lo que podemos seguir haciendo. Con el patrocinio del apóstol Santiago el Mayor la ayuda del Señor no nos va a faltar.

Con mi afectuoso saludo y bendición en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

10 noviembre, 2019
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Responsables en el presente. Confiados en el futuro

 Queridos diocesanos:

La celebración del día de la Iglesia diocesana, el día 10 de noviembre, nos recuerda que “la diócesis es una parte del pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la apaciente con la colaboración de su presbiterio. Así, unida a su pastor, que la reúne en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular”.

También en esta ocasión se nos llama a implicarnos con nuestro compromiso pastoral y económico en la realidad diocesana. No debemos estar ausentes si de verdad queremos afirmar el presente de nuestra Iglesia diocesana con responsabilidad y garantizar el futuro de la misma con confianza. Es mucho lo que necesita y no es poco lo que está aportando en los diferentes aspectos de nuestra convivencia. Sigo pensando desde la experiencia concreta que la Diócesis debe verse y sentirse como una gran familia en la que nadie sobra y todos somos necesarios, viviendo como comunidad de fe, esperanza y caridad.

Nadie puede estar ausente ni tener la sensación de sentirse marginado. Nuestra Iglesia diocesana tiene siempre las puertas abiertas para quien quiera formar parte de ella. Escribe el papa Francisco: “si la Iglesia asume este dinamismo, debe llegar a todos, sin excepciones”, sabiendo que “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio”.

Me alegra dirigirme a todos los diocesanos para recordaros que “Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro”, como subraya el lema de esta jornada, conscientes de nuestra presencia y pertenencia a la comunidad diocesana en el día a día de nuestro peregrinar cristiano. Nos urge seguir el ideal de las primeras comunidades cristianas, “donde los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma (Hch 4,32). Damos gracias a Dios y nos alegramos de vivir nuestra fe en esta diócesis de Santiago  de Compostela.

Sin vuestra colaboración pastoral y económica la familia diocesana no es lo mismo. Por eso agradezco a todos los diocesanos y a las personas de buena voluntad la generosidad tantas veces acreditada. No quedemos mirando lo que hemos hecho, fijémonos en lo que podemos seguir haciendo. Con el patrocinio del apóstol Santiago el Mayor la ayuda del Señor no nos va a faltar.

Con mi afectuoso saludo y bendición en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

9 noviembre, 2019
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Estamos acostumbrados a ir por la vida dando por hecho que la gente que está a nuestro lado nos quiere. Cierto, la familia no la escogemos, es la que nos toca, y por ello pensamos que, hagamos lo que hagamos, siempre estará allí para cuidarnos, protegernos o sacarnos de problemas. Los amigos sí los escogemos, a veces son las circunstancias las que provocan el acercamiento con tal o cual persona, otras nosotros nos movemos en busca de personas que compartan nuestros hobbies, inquietudes, modo de vida o pensamiento. También pensamos que estas nos quieren.

Es fácil pensar que si alguien está contigo es porque te quiere. Y es fácil por ello que nos olvidemos que el prójimo no son el Santo Job con su infinita paciencia, ni son perfectos, y sienten, padecen, tienen sus propios problemas y, por atinar un poco más, sus inseguridades. Sí, tú has dado por hecho que ese amigo, ese hermano, ese compañero de fatigas, ese hijo, te quieren, y en general es porque tú también les quieres, pero, ¿se te ha ocurrido decírselo alguna vez?

Hay un estudio (bastante gracioso, no vamos a negarlo) que ponía a un grupo de mujeres en una habitación y les pedían que escribieran a sus maridos al móvil para decirles “Te quiero”. Las respuestas no tardaron en llegar y fueron de este estilo:
• ¿Te ocurre algo?
• ¿Qué has roto esta vez?
• Ummm… ¿qué quieres?

Y la más terrorífica:
• ¿Quién eres?

Detrás de la jocosidad del momento, hay algo muy trágico: estamos tan acostumbrados a dar por hecho que yo quiero a mi pareja y ella me quiere que olvidamos lo importante que es manifestárnoslo. Nunca está de más una caricia, un abrazo, ir de la mano por la calle, y ese “te quiero” que se está perdiendo.

Para el fortalecimiento entre padres e hijos, entre cónyuges, entre nieto y abuelo, entre amigos, es necesario que no olvidemos cuidar unos de otros. Las palabras “gracias”, “perdón” y “te quiero” nunca deberían pasar de moda y en esta sociedad, que se ha vuelto tan materialista y tan pro consumidora del fast-food en las relaciones, aquellos que se aman no deberían olvidar nunca los pequeños gestos de amor diarios. No imagino a San José yéndose a trabajar cada mañana sin despedirse de la Virgen María, no imagino a Jesús siendo borde con sus padres, no concibo a Santa Ana siendo áspera con su Nieto.

Algunos no estarán acostumbrados o quizás han perdido la costumbre de tratar bien a sus semejantes. Somos amables con el cliente que entra en nuestra tienda, o con el desconocido que se nos acerca, pero olvidamos dar los buenos días, las buenas noches y los “te quiero” a familia y amigos. Probadlo, cambiar el “hola” cuando vuestra pareja entra en casa por un “bienvenido”. Veréis qué maravillosa sensación de amor os invade tanto a ti como al otro.

Autor: Susana Rossignoli

8 noviembre, 2019
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Exposición

Un jueves más la parroquia nos invita a participar en la adoración al Santísimo pidiendo por las vocaciones sacerdotales y religiosas

Si bien es verdad que podemos conversar con el Señor Jesús en todo momento y en cualquier lugar, su presencia en la Hostia consagrada es privilegiada y particularmente eficaz para poder «palpar el amor infinito de su corazón». Allí está presente por excelencia, en el modo como Él quiso permanecer entre nosotros

La adoración eucarística es un momento de intimidad, de confianza y de amistad con Dios. En esos ratos de oración ante el Santísimo, ante Jesús Sacramentado, recordamos que su presencia es fruto del amor que nos tiene. Es un momento oportuno para renovar nuestro propósito de ser santos y de responder generosamente al amor de Dios. En la adoración a Cristo Jesús también podemos pedir perdón por nuestras faltas y pecados, reconociendo así, con humildad, que sólo Él tiene el poder para perdonarnos y que lo ejerce por medio de sus sacerdotes en el confesionario, renovando nuestra confianza en su misericordia.

Podemos rezar por los demás, por nuestros familiares, los amigos, por los necesitados, los sufrientes, los enfermos, los agonizantes, los pobres… También por la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes…Por los desvalidos, por los que necesitan de la fe y se creen abandonados de Dios, por la conversión de los infieles y de los seguidores de las falsas religiones, por el arrepentimiento de los herejes…Podemos ofrecer un acto de reparación por los pecados nuestros y ajenos, en especial por las ofensas que se profieren contra el nombre de Dios y los sacrilegios que se realizan contra el Santísimo Sacramento; por los crímenes contra los no nacidos, por los pecados contra la moral y la castidad; por las faltas contra la justicia; por el flagelo del crimen organizado…

En fin, en cada uno de nosotros anidan diversas intenciones y necesidades que podemos presentar con fe y confianza. ¡Ojalá podamos hacer de la oración ante el Santísimo un hábito que tendrá muchos frutos en nuestra vida espiritual!

7 noviembre, 2019
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