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25 agosto, 2020

La semana pasada recibíamos con inmensa alegría en la parroquia la donación de una imagen del Sagrado Corazón de Jesus.

Queremos dar las más expresivas gracias a todos los que han colaborado con su entusiasmo, su fe y devoción viva al sagrado Corazón de Jesús y también con su y a la persona que nos la ha donado..

Ya tenemos la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que veneramos con devoción para que mueva nuestra fe y nuestros corazones y atraiga sobre todas las familias y enfermos de esta Parroquia la salud y todas las bendiciones. Esta tarde, durante la misa de la 19:00 hh. la bendeciremos y será expuesta para la veneración de los fieles.

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón de Dios. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en Paray-le-Monial, Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, que se estableciera definitiva y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.

El 16 de junio de 1675 se le apareció Nuestro Señor y le mostró su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: «He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor.» Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido, representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción: amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio, por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.

Las 12 Promesas del Corazón de Jesús

En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para aquellas almas devotas a su Corazón las siguientes promesas:

⁃ Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

⁃ Les daré paz a sus familias.

⁃ Las consolaré en todas sus penas.

⁃ Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

⁃ Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.

⁃ Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.

⁃ Las almas tibias se volverán fervorosas.

⁃ op Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.

⁃ Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.

⁃ Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.

⁃ Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.

⁃ Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.

Devoción de los Primeros Viernes de Mes

Una de las prácticas principales vinculadas a la devoción del Sagrado Corazón es la devoción a los nueve Primeros Viernes de mes, la cual se deriva de una de las doce promesas que el Corazón de Jesús hizo a Santa Margarita María. La Iglesia siempre ha consagrado los viernes a nuestro Señor Jesucristo, en conmemoración de su dolorosa Pasión. Hoy se le consagra aún de un modo más especial, desde que Jesús mismo se apareció a Santa Margarita María , haciéndole la gran promesa de la comunión en los Primeros Viernes de mes. Debido a esta maravillosa promesa, esta devoción es hoy en día una de las más populares en la Iglesia.

Fuente: barnanitas.org
Detente

¡Detente! El Corazón de Jesús está conmigo.
La piadosa práctica de llevar la imagen del Sagrado Corazón bajo la forma de escapulario, fue recomendada por la gran confidente de esta devoción, Santa Margarita María de Alacoque.
Quién dio al detente la forma que hoy conserva fue Sor Ana Magdalena Rémuzat, religiosa de la Visitación, cuando en la peste asoladora de 1720 en Marsella (Francia), lo extendió por toda la ciudad y sus aterrados moradores le dieron el nombre de «salvaguardia» porque efectivamente, lo fue para muchos.
En 1870 una señora presentó a Pío IX un detente, recibiendo del Papa estas palabras: Doy mi bendición a este Corazón y quiero que todos (los detentes) que se hagan conforme a este modelo, reciban esta misma bendición sin que tengan necesidad de ninguna otra. Además quiero que el demonio, no tenga poder alguno sobre los  que lleven este Corazón; y recen un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
El Detente significa: ¡Detente Satanás, tentación, pasión, peligro, enemistad, tristeza, penas, infierno… que el Corazón de Jesús, mi Dios, mi redentor, mi amor, mi esperanza, mi TODO está conmigo!
Por tanto, llevar el detente del Sagrado Corazón y llevarlo con fe, es lo mismo que si llevásemos un escudo contra toda clase de peligros. Procurad que los enfermos, niños, ancianos y todo el mundo, lleven de alguna forma un detente del Sagrado Corazón de Jesús.

Fuente: sagradoscorazones.org

 

25 agosto, 2020
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