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8 mayo, 2019

Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: – «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: ‘que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
¡Señor, danos siempre de este pan! Este fue el entusiasmo de la gente al escuchar de Jesús el ofrecimiento del Pan del Cielo. Entonces Jesús claramente comienza la presentación del don que está dispuesto a ofrecer: «¡Yo soy el pan de vida! El que venga a mí no tendrá hambre y el que venga a mí no tendrá nunca sed”.

Recordemos que el capítulo sexto del Evangelio según san Juan es el discurso de Jesús sobre el Pan de vida. Jesús ha venido para mostrarnos el rostro de Dios y enseñarnos el camino de la voluntad divina; él no quiere que ninguno se pierda, él ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia, él es el Buen Pastor que da vida eterna. Él con su muerte y su resurrección nos da eternidad.

Así ante el anuncio de Jesús se confirma la necesidad de creer, de conocer la voluntad de Dios y de encontrar en él el verdadero sentido del camino que recorremos; pero como dice el Papa Francisco “cumplir la voluntad de Dios «no es fácil». No fue fácil para Jesús que fue tentado en el desierto y en el huerto de los olivos. Tampoco lo fue para algunos discípulos, que lo dejaron porque no entendieron qué quería decir hacer la voluntad del Padre. Tampoco es fácil para nosotros desde el momento que cada día nos presentan en una bandeja muchas opciones. Y así, ¿cómo hago para hacer la voluntad de Dios? Pidiendo la gracia de querer hacerlo”.

El Señor va mostrando a sus oyentes que es necesario comprometer todo el ser en el acto de la fe. No se trata de buscarlo convirtiéndolo en un “dios a nuestra manera”, que lo cambiamos dependiendo de nuestros intereses, que no ocupa toda nuestra existencia; un “dios desconectado de nuestra realidad que usamos y descartamos. El camino es otro: es el camino de la sintonía con lo que él ha dicho: “Mi alimento es hacer la voluntad de Dios”.

En este día podemos contemplar a María que abraza con generosidad la voluntad de Dios acogiendo la Vida. “La Virgen de Nazaret, María ha sido la primera persona humana que ha creído en Dios acogiendo la carne de Jesús. Aprendamos de Ella, nuestra Madre, la alegría y la gratitud por el don de la fe. Un don que no es “privado”, un don que no es “propiedad privada”, sino que es un don para compartir: es un don “para la vida del mundo”, indica el Papa Francisco.
P. John Jaime Ramírez Feria

8 mayo, 2019
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