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2 mayo, 2019

Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
“¡Ya estamos resucitados! De hecho, mediante el Bautismo, estamos insertos en la muerte y resurrección de Cristo y participamos de una vida nueva, es decir la vida del Resucitado. Por tanto, en la espera de este último día, tenemos en nosotros una semilla de resurrección, como anticipo de la resurrección plena que recibiremos en herencia. Estamos en camino hacia la resurrección. Esta es nuestra alegría: un día encontrar a Jesús, encontrar a Jesús todos juntos”.

Con estas palabras el Papa Francisco manifestaba que pensar en la vida eterna no es una ilusión ni una “fuga del mundo”; al contrario compromete al cristiano a perseverar en la fe y en el amor. El acto libre y voluntario de la fe compromete todo el ser de la persona; por ello creer conduce a la aceptación de la vida eterna Dice san Juan: “Padre, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo”.

¿De dónde brota la fe? De la gracia del Espíritu Santo que nos conduce a la Verdad. Sí, es el Espíritu el que abre nuestro entendimiento y corazón al testimonio que Jesús y su Palabra nos da. Testimonio del amor incondicional de Dios Padre que envió a su Hijo y aceptó su sacrificio por nuestra redención. Entonces el creyente acepta la Palabra de Dios que atestigua la obra de la salvación y comienza a vivir en clave de eternidad.

En una ocasión compartía con una persona que por mucho tiempo aseguró que le bastaba creer que existía Dios, que la fe era una cuestión de corazón y ya; “mi alma vivía sostenida de una que otra oración de prisa en las necesidades o de la asistencia a misas de funerales y ya. Para mí eso bastaba y me consideraba religioso. Pero una cosa es creer que existe un Dios y otra es creerle, creer en sus promesas y vivir para el cielo”.

El evangelio nos habla de ser creyentes, de vivir en clave de eternidad. Y para esto debemos abrirnos a una experiencia viva, no acostumbrada, de su presencia. La fe no es autosalvación; es también reconocimiento de la misericordia que Dios ha tenido para con nosotros que siendo pecadores nos ha ofrecido la salvación en plenitud desde el sacrificio de la cruz y la resurrección. Confiamos en la grandeza del amor de Dios y caminando en Jesucristo deseamos ir al cielo. Esto nos anima a vivir conforme a él, a esforzarnos, a dejarnos levantar por su compasión.

Y entonces preguntarán: ¿para dónde vas? Y podremos responder no solo con nuestras palabras: “voy para el cielo”. ¿Por qué perseveras en la fe y en el bien? Porque desde aquí vamos construyendo eternidad y no me quiero perder el cielo. Y ¿lo logras por tus propias fuerzas? No, en nuestra fragilidad se manifiesta la fuerza y la ayuda de mi Señor.

Nuestra fe nos enseña a llamar a María, Auxilio de los cristianos. Pidámosle su intercesión de Madre para que también nosotros podamos participar de la gloria de su Hijo.

P. John Jaime Ramírez Feria.

2 mayo, 2019
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VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II
VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II
VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II
VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II
VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II
VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II
VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II
VII Encuentro de niños, taller de Santidad: San Juan Pablo II

El día 1 de mayo ha sido la fecha elegida para celebrar un encuentro con todos los niños de la diócesis. La Delegación Diocesana de Infancia y juventud nos había convocado para participar en el VII Encuentro Diocesano de Niños bajo el lema de este año «Atrévete a ser Santo» y acompañados de nuestro Arzobispo D. Julián Barrio.

La jornada vivida en el Seminario Menor de la Asuncion de Santiago de Compostela ha estado centrada en la realización de actividades para profundizar en la llamada a la santidad poniendo por ejemplo la vida de los santos Francisco y Jacinta, Santa Eulalia, San Juan Bosco, San Manuel Gonzalez, San Juan a Pablo II entre otros; niños santos o hombres y mujeres que han dedicado su vida a la infancia y juventud.

El día comenzó con la acogida y bienvenida, y la oración. A continuación, tras los diversos talleres que ocuparon toda la mañana, almuerzo de “traje”, o lo que es lo mismo, yo traje bocata y yo traje tortilla. Los niños han participado en juegos que les han permitido profundizar en la vida de estos amigos de Jesús e invitados a implicarse en las actividades de su parroquia para conocer más al Señor y crecer ellos mismos en santidad.

Los jóvenes de nuestra parroquia de Santa Eulalia de Liáns han sido invitados por la DEPAS a impartir uno de los talleres: San Juan Pablo II a niños de san Rosendo y san Antonio de La Coruña, de las parroquias de Ortoño y Los Ángeles de Brión. Tras la experiencia de la Vigilia de jóvenes del pasado diciembre celebrada en la parroquia, los chico y chicas del Grupo Juvenil han estado elaborando durante las últimas semanas una presentación y algunas actividades para acercar la figura del gran Papa de la esperanza a los más pequeños. Como centro del mensaje queríamos transmitirles lo que el recordado Papa dijo a los jóvenes del mundo durante la misa celebrada en Labacolla, aeropuerto de Santiago en su primera visita a España: NO TENGÁIS MIEDO A SER SANTOS

“¡Tu sólo eres santo!” decimos en el Gloria. La santidad es un atributo divino, ninguno de nosotros puede acortar la distancia entre el Dios creador y su criatura, pero Dios se hizo hombre, para llevarnos a Dios. Nos invita a vivir y a compartir su vida desde ahora y para siempre. En su inmenso amor, El realiza en nosotros la santidad haciéndonos hijos.

Ser santos es un don de Dios. Nos llama a ser semejante a El, a compartir su felicidad, llamándonos dichosos.
“Dichosos… porque verán a Dios”.  “Dichosos… porque el Reino de los cielos les pertenece”. “Dichosos.. porque no llorarán”  (Cf. Mt 5).

Ser santos consiste en ser plenamente hijos, en dejarnos amar por Dios y darle nuestra respuesta de amor.
Benedicto XVI nos dice que»El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo».

 

2 mayo, 2019
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Mayo es el mes de las flores. Mayo es el mes en el que todos recuerdan a su madre y nosotros los católicos lo dedicamos a María.

Y por ello en la parroquia solemos unir las dos cosas: Ofrecemos flores a la Virgen y acudimos a Ella de manera especial cada día de este mes en nuestras oraciones.

Regalar flores es una manera que tenemos las personas para decirle a alguien que la queremos mucho. Pero no solo flores naturales que Dios nos regala en la naturaleza si no también espirituales, es decir, un “ramillete” de buenas obras y sacrificios ofrecidos a la Virgen por amor.

En este mes de María es bueno que reflexionemos sobre los principales misterios de la vida de Madre de Jesús.
Esto implica hacer un esfuerzo con la mente, la imaginación y, también, con el corazón para profundizar en las virtudes que la Virgen vivió a lo largo de su vida especialmente en los momentos más importantes:

– La Anunciación
– La Visita a su prima Isabel
–  El Nacimiento de Cristo
– La Presentación del Niño Jesús en el templo
– El Niño Jesús perdido y hallado en el templo
– Las Bodas de Caná
– María al pie de la cruz.

Vivir una devoción real y verdadera a María supone que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:

– Mirar a María como a una madre: Contarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.
– Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.
– Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo     por nuestras dificultades.
–  Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.

Una de las oraciones mas recomendadas por la Iglesia es el rezo del Santo Rosario solos o en comunidad, pues en el meditamos – de la mano de María- los momentos más importantes de nuestra salvación.

Como cada año en la Capilla de Montrove rezaremos el rosario a los pies de su imagen pidiendo por las intenciones personales, parroquiales y de toda la Iglesia.

Lugar: Capilla de Montrove.
Día: Todo el mes de mayo
Hora: 19:00

2 mayo, 2019
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