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29 abril, 2019

El evangelista s. Juan nos acaba de presentar al grupo de los discípulos reunidos en una casa y paralizados por el miedo. Era domingo, el día de la resurrección del Señor: la costumbre de celebrar este día se remonta al propio acontecimiento. Pero no están todos: falta Tomás el incrédulo. Ocho días después, con Tomás ya presente, el Señor se les vuelve a aparecer para sostener la fe de sus discípulos.

​Estamos ante uno de los pasajes más famosos del evangelio. El personaje central es Jesús, aquel del que habéis oído hablar repetidas veces, al menos durante vuestra preparación a la confirmación. Quisiera resaltar algunas notas llamativas de su forma de actuar. En primer lugar, el saludo: <<Paz a vosotros>>. No comienza recriminándoles por haberle abandonado en el momento de la detención, del juicio y del ajusticiamiento. No. Al contrario, les desea la paz. Nada extraño, puesto que su vocación es traer paz, traer comunión a una humanidad que, por el pecado, ha destrozado el camino de acceso a Dios y la comunión entre los hermanos. Jesús, además, renueva su confianza en ellos al hacerles partícipes de su misión: <<Como el Padre me ha enviado, así os envío yo>>. Y, en fin, les regala el don más preciado: el Espíritu Santo que les pondrá de nuevo en pie y les llenará de alegría y amor.

​El pasaje evangélico nos presenta también a uno de los apóstoles llamado Tomás. Este seguidor había sido testigo de todo lo que Jesús había dicho y hecho, como el resto, sin embargo, no creía en la resurrección: <<Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo>>. ¿Cómo se puede explicar esta reacción diferenciadora? Es significativo comprobar que no estaba con el resto de discípulos el primer día en que se les apareció Jesús: había abandonado la comunidad como habían hecho también los discípulos de Emaús. Por otra parte, su mirada es excesivamente racional y su corazón intensamente frío y calculador. Afortunadamente, sin embargo, habrá una segunda parte: el encuentro con Cristo resucitado va a cambiar radicalmente su vida. Ciertamente, Tomás redescubre el amor de Jesucristo y responde con un golpe de amor, demostrando así que la fe es un acto de riesgo, de valentía que sólo el que ama es capaz de realizar. Además, regresa a la comunidad y se suma a la misión apostólica de la que el Señor les ha hecho partícipes.

​Llegados a este punto, quiero pediros que os miréis en el espejo de Tomás: ¿Cuántos de vosotros, habiendo convivido con Jesús y habiendo participado en la vida de la comunidad, sin embargo no habéis profundizado en la amistad con Él y en su misión evangelizadora? ¿Cuántos habéis abandonado la comunidad y sólo la frecuentáis esporádicamente para realizar un rito o cumplir una costumbre? El Tomás malo tiene, por desgracia, muchos seguidores. En cierto modo, todos tenemos algo de ese Tomás. Pero, gracias a Dios, como al apóstol, también a vosotros se os da una nueva oportunidad: el Señor resucitado sale al encuentro ahora mismo para llenaros de sus dones. Os regala la paz, os suma a su misión, y sobre todo, os da el regalo del Espíritu Santo. El día de vuestro bautismo ya fuisteis sellados con ese don que os puso a salvo del pecado, os hizo hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Hoy de nuevo, sobre todo vosotros jóvenes que os vais a confirmar, por medio de la imposición de mis manos y de la unción con el santo crisma, recibiréis una nueva efusión del mismo Espíritu que os dará fuerza, os configurará con Jesucristo, os incorporará más plenamente a la Iglesia y os capacitará para dar testimonio en medio del mundo.

​Nuestro mundo necesita gente joven que deje sus mundos fantasiosos, sus navegaciones virtuales, su cobardía a la hora de tomar decisiones. Como dice el Papa Francisco en su reciente Exhortación Cristus Vivit, lo único a lo que debéis tener miedo es a “vivir paralizados” (CVi 142). Se necesitan también jóvenes que se comprometan a ser agentes de paz y de perdón. El Papa Francisco te advierte también de que “las heridas recibidas pueden llevarte a la tentación del aislamiento… a acumular rencores”; y te propone: “nunca dejes de escuchar el llamado de Dios al perdón… Es vital distinguir al pecador de su pecado y de su ofensa, para llegar a la verdadera reconciliación” (CVi 165). Y, en fin, necesitamos también jóvenes que vivan la compasión y la misericordia hacia los más necesitados. En este domingo llamado de la misericordia, en que Cristo abre su costado para que podamos entrar en la intimidad con él, beber su perdón y recibir su Espíritu, el Señor resucitado os invita a ser misericordiosos como Él lo es. Os lo dice también a través del Papa Francisco cuya invitación resuena así: “Sean luchadores por el bien común, sean servidores de los pobres, sean protagonistas de la revolución de la caridad y del servicio…” (CVi 174). ​

​Permitidme concluir mis palabras planteándoos una última verdad que resuena así mismo en la voz del Papa Francisco: “El ES quiere impulsarnos para que salgamos de nosotros mismos, abracemos a los demás con el amor y busquemos el bien. Por lo tanto, siempre es mejor vivir la fe juntos y expresar nuestro amor en una vida comunitaria… La Iglesia ofrece muchos espacios diversos para vivir la fe en comunidad, porque todo es más fácil juntos” (CVi 164). Al menos cada domingo vuestra comunidad parroquial os espera; no dejes de acudir al encuentro de Cristo resucitado y de tus hermanos: necesitas a la Iglesia y la Iglesia te necesita. Que así sea.

+ Jesús, Obispo Auxiliar De Santiago

29 abril, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: -«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
El tiempo de la pascua, como nos lo enseña el evangelio de hoy, nos invita a descubrir y agradecer la presencia de Dios y su voluntad en la cotidianidad de nuestra existencia; buscar construir la vida ignorando la presencia de Dios conduce al sinsentido y a la derrota.

Vivir un estado permanente de gratitud con el Señor, dándole el valor a las cosas sencillas es algo fundamental; una promesa del Resucitado ilumina nuestro corazón y nos mueve a realizar el camino cristiano con la certeza de la fidelidad de Dios: “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos”. No avanzamos mecánicamente; al contrario experimentamos la dinámica y la alegría de la presencia de Dios en nuestra existencia; vamos con el aliento del Espíritu Santo corriendo tras la corona de nuestra salvación. No estamos acostumbrados a la vida de cada día porque el Señor nos enseña a percibir la novedad de las cosas; ¡No tengan miedo! ¡Estén despiertos! ¡Vamos en subida! Son las palabras que resuenan y nos ayudan a no dejarnos contaminar con el pesimismo, la rutina y el sinsabor.

La certeza de la presencia de Dios nos da seguridad y nos confirma en la invitación a buscarlo a él en nuestras fatigas, cansancios, agobios, y así encontrar descanso. El cristiano no es un “superhombre” que vaya por el mundo con soberbia y autoseguridades; sabemos de qué estamos hechos; también el Señor sabe que somos necesitados de fuerza, de reparación y de ánimo. Por esto nos invita a estar unidos a él y aprender de él que es “manso y humilde de corazón”. Siempre encontraremos en Jesús resucitado, alivio y consolación, siempre encontraremos en él la sabiduría que nos revitaliza y nos lleva a tener sentimientos de misericordia y acogida con los demás.

Un lugar de encuentro existencial con el Señor lo vivimos en el sacramento de la confesión; en un compartir con los jóvenes el Papa Benedicto XVI les decía: Queridos jóvenes, ¡recurrid a menudo al Sacramento de la Penitencia y la Reconciliación! Es el Sacramento de la alegría reencontrada. Pedid al Espíritu Santo la luz para saber reconocer vuestro pecado y la capacidad de pedir perdón a Dios acercándoos a este Sacramento con constancia, serenidad y confianza. El Señor os abrirá siempre sus brazos, os purificará y os llenará de su alegría: habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierte… La experiencia del pecado como rechazo a seguirle, como ofensa a su amistad, ensombrece nuestro corazón. Pero aunque a veces el camino cristiano no es fácil y el compromiso de fidelidad al amor del Señor encuentra obstáculos o registra caídas, Dios, en su misericordia, no nos abandona, sino que nos ofrece siempre la posibilidad de volver a Él, de reconciliarnos con Él, de experimentar la alegría de su amor que perdona y vuelve a acoger”.

Hagamos el propósito de vivir esta jornada con sentimientos de gratitud y confianza. Pidamos las gracias de la sabiduría y la fortaleza dejándonos reparar por el amor misericordioso de Aquél que nos ha amado hasta el extremo. No perdamos la alegría verdadera.

P. John Jaime Ramírez Feria

29 abril, 2019
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Un nutrido grupo de adultos de nuestra parroquia ha estado preparándose durante todo el curso para recibir, de manos del Sr. Obispo Don Jesús Fernández, el Sacramento de la Confirmación. Tuvo lugar en la misma celebración en la que un grupo de jóvenes de la parroquia y otro del Colegio peñaredonda recibían el sacramento.

Es un momento de especial repercusión para sus vidas, ya que se comprometen delante de toda la comunidad a dar un testimonio consecuente de su fe allí donde estén, en su trabajo, en su matrimonio, en la sociedad…

Las catequesis han sido intensivas durante las mañana de los domingos donde se han revivido los fundamentos de la fe cristiana: el hombre como imagen de Dios, Jesucristo, la Iglesia, los Sacramentos, la Confirmación. También ha habido momentos de diálogo y debate entre los presentes, así como escenificación de los principales sacramentos de la Iglesia.

Agradecemos desde estas líneas el esmero y el trabajo de lo catequista, Ana, de Antón e Idilio, y de los sacerdotes acompañantes, Don Anderson y Don Jose Carlos. Agradecemos la presencia de Don Jesús y, finalmente, agradecemos a todos vuestra participación, vuestro interés y vuestra ilusión.

Rezaremos por ellos y les acompañaremos cada día. Que el Espíritu Santo les llene de sus dones.

29 abril, 2019
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El pasado 25 de abril celebramos en la Capilla de San Marcos de San Pedro de Nos la misa en su honor.

Esta Eucaristía abría la programación festiva de cuatro días en honor a San Marcos, que tras las verbenas amenizadas por la orquesta Los Satélites o Los Claretes y la churrascada que celebramos el pasado viernes hoy tuvo su plato fuerte con la misa, la procesión y con la comida popular. No faltaron tampoco las actividades para los niños.

Queremos agradecer a los numerosos devotos su asistencia y confiamos en la intercesión del Evangelista para obtener las gracias pedidas si son para mayor gloria De Dios y bien de las almas

29 abril, 2019
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