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5 abril, 2019

La Cuaresma es el tiempo elegido por las hermanas Clarisas Capuchinas de Santa Cruz para realizar sus ejercicios espirituales.

Aunque de por si, toda su vida es silencio y oración en su consagración a Cristo, en los ejercicios profundizan en la llamada a la oración y a la conversión que nos hace la Iglesia como preparación para la Pascua.

Unos días al año, se apartan de los quehaceres diarios para dedicarse única y exclusivamente al Señor. Pero podríamos pensar… ¿unas monjas, que siempre viven retiradas y para el Señor, tienen que retirarse más aún?

En parte es cierto, la Iglesia les regala el don de poder estar siempre dedicadas al Señor.

En una ocasión una religiosa de clausura escribía que los ejercicios espirituales para nosotras se podría asemejar a esa recomendación que hacen todos los especialistas a los matrimonios: que al menos una vez al año se dediquen para estar solos, sin niños, sin trajbajo…para fortalecer y encender aún más la relación.

De la misma manera llegan a estos días de retiro, con el deseo de que Cristo tenga siempre enamorado su corazón.. Que el Señor se derrame con su Gracia, para que llenándolas de su Amor puedan seguir transmitiéndolo a todo el que entra en contacto con ellas.

Los Ejercicios han estado a cargo de nuestro párroco, don José Carlos Alonso que durante cinco días les ha predicado con un tema de fondo en todas las meditaciones: “Caminar con Jesucristo”.

Es bueno hacer notar alguna vez este tipo de actividades, ya que muchas veces no son noticia o pasan desapercibidas, porque se consideran algo normal y habitual. Pero no ha de ser solo para los religiosos o los sacerdotes. Los laicos también deberían encontrar un hueco para ello.

El Papa Francisco nos recuerda:

“El que vive los ejercicios espirituales con autenticidad, experimenta la atracción, la fascinación de Dios, y regresa renovado y transfigurado a la vida habitual, al ministerio, a las relaciones cotidianas, llevando consigo la fragancia de Cristo”.
“Los hombres y las mujeres de hoy necesitan encontrar a Dios y conocerlo “no de oídas”.

5 abril, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 31-47
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: – «Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése si lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?»

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús

Meditación
Recibir el testimonio de Jesús, acoger su Palabra y creer en él. Estas son las tres invitaciones que nos hace el pasaje del Evangelio que meditamos hoy.

Dice Jesús “Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí”. Jesús proclama que viene acreditado como Ungido del Padre: “Este es mi Hijo, el amado, Escúchenlo”. Juan Bautista también da testimonio de la persona y de las obras de Jesús; es el Mesías, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; es la “Palabra eterna del Padre que se hizo carne y puso su morada entre nosotros”. En este sentido, el evangelio hoy nos invita a tener un doble movimiento: confirmar la fe con el testimonio dado por Jesús que nos desvela el verdadero rostro misericordioso de Dios Padre y nos da su Espíritu que nos conduce a la verdad completa ; también dar un testimonio auténtico de lo que hemos viso y oído, es decir, de nuestra experiencia viva de Jesucristo.

Un viejo proverbio dice: “Las palabras vuelan, los ejemplos arrastran”; sí, los cristianos estamos llamados a ofrecer el testimonio de nuestras vidas que han sido transformadas por el poder del Amor del Señor Resucitado. Dice el Papa Francisco: “El testimonio cristiano es hablar del Señor con alegría, pero también con la alegría de la propia vida, es decir, hacer con mi vida lo que dice el Señor. Si yo digo que soy católico y voy todos los domingos a Misa’, pero después con mis padres no hablo, los ancianos no me interesan, no ayudo a los pobres, no voy a ayudar a los enfermos… ¿qué testimonio de vida es?
En segundo lugar, es necesario que las Escrituras dan testimonio a favor de Jesús. No llegamos a la fe como si fuera una opinión más del sentido de la vida, de la felicidad y la certeza del camino recorrido; es necesario saber escuchar lo que el Señor nos quiere decir, es necesario dejar que la luz de la Palabra de Dios nos transforme, nos de la fuerza y la orientación para saber cómo vivir. En medio del ritmo acelerado que llevamos en nuestros días, se hace necesario silenciarnos para dejar hablar a Dios; necesitamos agudizar los oídos para escuchar con claridad la voz de Dios; necesitamos disponer nuestro corazón para preguntarnos: ¿Qué quiere Dios de mí? ¿Cuál es el testimonio que estoy dando del Señor? ¿Qué haría el Señor en estas circunstancias por las que estoy pasando?

Y, por último, estamos invitados a creer con convicción en el Señor. dice un autor: “creer constituye la orientación fundamental de nuestra vida. Creer, decir: «Sí, creo que tú eres Dios, creo que en el Hijo encarnado estás presente entre nosotros», orienta mi vida, me impulsa a adherirme a Dios, a unirme a Dios y a encontrar así el lugar donde vivir, y el modo como debo vivir. Y creer no es sólo una forma de pensamiento, una idea; es una acción, una forma de vivir. Creer quiere decir seguir la senda señalada por la Palabra de Dios”.
P. John Jaime Ramírez Feria

5 abril, 2019
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A diferencia de otros hábitos, el de la piedad se transmite, más que se enseña, por ello, es tan importante el ejemplo. Para que un niño rece, tiene que ver rezar a las personas más cercanas, padres, profesores, abuelos

La parroquia tiene la misión de ser maestra de oración para sus feligreses por celebra, ora y enseña. Nosotros debemos debemos incorporarlo a nuestra vida diaria pues nos ayuda a crecer en vida interior y en santidad. Así en la parroquia rezamos el rosario, se expone el Santísimo, celebramos la eucaristía y otros actos de piedad eucarística.

Cada viernes de Cuaresma después de la misa en la Iglesia nueva de Santa Cruz hacemos el Víacrucis

El Víacrucis es un ejercicio piadoso y comprometido. Queremos seguir a Jesucristo en su camino del Calvario. Queremos comulgar con sus padecimientos para conocerlo mejor y para participar en su resurrección.
Queremos a su vez comprometernos con todos aquellos que hoy continúan soportando cruces o siguen clavados en la cruz.

Cristo aún camina con la cruz a cuestas entre nosotros. No es que la cruz de Cristo sea muy grande, es que Cristo está en todas las cruces. Hay caminos de cruz en Jerusalén, en Roma, en todas las ciudades y pueblos, en todas las familias y comunidades de la sociedad.

El camino de la cruz es tan grande que nunca le agotaremos, y es tan piadoso que nunca nos cansaremos; comprendemos y no acabamos de comprender. El misterio no está en la cruz, sino en el que está crucificado en ella. La cruz sola es maldición, la cruz con Cristo es fuente de bendición.

Lugar: Iglesia nueva de Santa Cruz
Día: viernes
Hora: 19:30 hh

5 abril, 2019
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