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abril 2019

  • Compañeros del antiguo Colegio de Formación Profesional Apóstol Santiago de Santa Cruz celebraron un encuentro al que acudieron veteranos de distintos lugares del país

Pasaron una parte de su vida en esta localidad de Oleiros. Fueron alumnos del Colegio de Formación Profesional Santiago Apóstol que fundó Manuel García Calviño, que fue párroco de Santa Eulalia de Liáns y que falleció hace año y medio. Uno de aquellos chavales, José Ramón Lema Bastón, ahora de 64 años, me cuenta algunos detalles. «Estuvimos allí a finales de los sesenta y principios de los setenta», recuerda poco antes de volver a compartir vivencias con los que fueron sus compañeros. En Casa Rafa, entre Bastiagueiro y Santa Cruz, celebraron un almuerzo al que acudieron exalumnos procedentes de distintos puntos de Galicia y de España. «Antes visitamos el colegio (ahora es un centro de menores de nombre Lar A Mercé) y acudimos a una misa en recuerdo al director», añade Bastón, como todos lo conocen.

 

Fuente: La Voz de Galicia

30 abril, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 5a. 7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: -«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.» Nicodemo le preguntó: – «¿Cómo puede suceder eso?» Le contestó Jesús: – « Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús

Meditación
Nicodemo había oído hablar de Jesús e impresionado por lo que hacía quiso entender mejor; era necesario comprender la novedad que el Señor anunciaba. En la conversación, Jesús le dice que es necesario nacer de nuevo.
En el contexto de la Pascua necesitamos comprender la novedad de la invitación del Señor. ¿Qué significa nacer de lo alto, nacer de nuevo, nacer del Espíritu? La Pascua es la proclamación de la Vida que nos da Jesucristo, el Señor Resucitado. Por esto la vida cristiana no es el seguimiento a un sistema de doctrinas sino el seguimiento a la persona de Jesús que “se humilló hasta la muerte, y muerte de cruz” para salvarnos. Es el seguimiento al que ha vencido la muerte, el pecado y la condenación. Es el seguimiento al Resucitado que nos da su Espíritu quitando el temor, la tristeza y el encierro. Quien se encuentra con el Señor experimenta el amor que transforma, que recrea y que salva.
¡Nacer de nuevo! Así lo dice san Pablo: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5;17). El cristiano no le pertenece al mundo y por lo tanto no se mueve por sus criterios; ha sido levantado, rescatado para “andar en vida nueva” (Romanos 6,4). Con la cruz y la resurrección hemos sido recreados y esta gracia la hemos recibido en el bautismo. Nacimos de nuevo del agua y del Espíritu.
El cristiano que participa de la resurrección de Cristo busca dar una respuesta que compromete todo su ser, poniendo su mirada en el Señor que guía con su Espíritu para deleitarse en las cosas nuevas de Dios buscando llevar una vida conforme a la voluntad Divina siendo posible ver las cosas de manera diferente, viviendo una vida con un propósito firme que ayuda a dar sentido al amor a Dios, en la familia, en el trabajo y en asuntos que se nos confían.

Concluyamos con un pensamiento del Papa Benedicto XVI: “Este es el sentido del renacimiento por el agua y por el Espíritu: ser inmersos en la promesa que sólo Dios puede hacer: es un bien que tú existas, y puedes estar seguro de ello, suceda lo que suceda. Por esta certeza he podido vivir, renacido por el agua y por el Espíritu. Nicodemo pregunta al Señor: «¿Acaso un viejo puede renacer?». Ahora bien, el renacimiento se nos da en el Bautismo, pero nosotros debemos crecer continuamente en él, debemos dejarnos sumergir siempre de nuevo en su promesa, para renacer verdaderamente en la grande y nueva familia de Dios, que es más fuerte que todas las debilidades y que todas las potencias negativas que nos amenazan”.
P. John Jaime Ramírez Feria

30 abril, 2019
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La comunidad nicaragüense afincada en nuestra parroquia celebró una misa pidiendo por su país cuando se cumple un año de las protestas por la falta de libertades que está viviendo la nación hermana.

La misa se celebró en la Iglesia nueva de Santa Cruz a las 11:30 hh. y la mayoría de los asistentes llegó vestido de azul y blanco, los colores de la bandera de Nicaragua. En el presbítero una bandera y un gran centro de flores azul y blanco, colores de la Inmaculada -su patrona- y de la enseña de su patria.

Antes de la celebración un de los presentes en nombre de los exiliados forzosos que viven con nosotros, realizó una exposición sobre la emergencia social que están viviendo sus compatriotas y recordaron especialmente a los asesinados por el régimen de su país.

Durante la Santa Misa se pidió por la conferencia episcopal nicaragüense, objetivo de ataques, críticas y persecución, y por las necesidades de las comunidades católicas de la nación centroamericana.

Nuestra parroquia quiere ser comunidad de comunidades y quiere que todos juntos- españoles, venezolanos, nicaragüenses, guatemaltecos y la diversidad de nacionalidades que componen nuestra asamblea cada domingo seamos un solo pueblo: el
Pueblo De Dios

30 abril, 2019
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El evangelista s. Juan nos acaba de presentar al grupo de los discípulos reunidos en una casa y paralizados por el miedo. Era domingo, el día de la resurrección del Señor: la costumbre de celebrar este día se remonta al propio acontecimiento. Pero no están todos: falta Tomás el incrédulo. Ocho días después, con Tomás ya presente, el Señor se les vuelve a aparecer para sostener la fe de sus discípulos.

​Estamos ante uno de los pasajes más famosos del evangelio. El personaje central es Jesús, aquel del que habéis oído hablar repetidas veces, al menos durante vuestra preparación a la confirmación. Quisiera resaltar algunas notas llamativas de su forma de actuar. En primer lugar, el saludo: <<Paz a vosotros>>. No comienza recriminándoles por haberle abandonado en el momento de la detención, del juicio y del ajusticiamiento. No. Al contrario, les desea la paz. Nada extraño, puesto que su vocación es traer paz, traer comunión a una humanidad que, por el pecado, ha destrozado el camino de acceso a Dios y la comunión entre los hermanos. Jesús, además, renueva su confianza en ellos al hacerles partícipes de su misión: <<Como el Padre me ha enviado, así os envío yo>>. Y, en fin, les regala el don más preciado: el Espíritu Santo que les pondrá de nuevo en pie y les llenará de alegría y amor.

​El pasaje evangélico nos presenta también a uno de los apóstoles llamado Tomás. Este seguidor había sido testigo de todo lo que Jesús había dicho y hecho, como el resto, sin embargo, no creía en la resurrección: <<Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo>>. ¿Cómo se puede explicar esta reacción diferenciadora? Es significativo comprobar que no estaba con el resto de discípulos el primer día en que se les apareció Jesús: había abandonado la comunidad como habían hecho también los discípulos de Emaús. Por otra parte, su mirada es excesivamente racional y su corazón intensamente frío y calculador. Afortunadamente, sin embargo, habrá una segunda parte: el encuentro con Cristo resucitado va a cambiar radicalmente su vida. Ciertamente, Tomás redescubre el amor de Jesucristo y responde con un golpe de amor, demostrando así que la fe es un acto de riesgo, de valentía que sólo el que ama es capaz de realizar. Además, regresa a la comunidad y se suma a la misión apostólica de la que el Señor les ha hecho partícipes.

​Llegados a este punto, quiero pediros que os miréis en el espejo de Tomás: ¿Cuántos de vosotros, habiendo convivido con Jesús y habiendo participado en la vida de la comunidad, sin embargo no habéis profundizado en la amistad con Él y en su misión evangelizadora? ¿Cuántos habéis abandonado la comunidad y sólo la frecuentáis esporádicamente para realizar un rito o cumplir una costumbre? El Tomás malo tiene, por desgracia, muchos seguidores. En cierto modo, todos tenemos algo de ese Tomás. Pero, gracias a Dios, como al apóstol, también a vosotros se os da una nueva oportunidad: el Señor resucitado sale al encuentro ahora mismo para llenaros de sus dones. Os regala la paz, os suma a su misión, y sobre todo, os da el regalo del Espíritu Santo. El día de vuestro bautismo ya fuisteis sellados con ese don que os puso a salvo del pecado, os hizo hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Hoy de nuevo, sobre todo vosotros jóvenes que os vais a confirmar, por medio de la imposición de mis manos y de la unción con el santo crisma, recibiréis una nueva efusión del mismo Espíritu que os dará fuerza, os configurará con Jesucristo, os incorporará más plenamente a la Iglesia y os capacitará para dar testimonio en medio del mundo.

​Nuestro mundo necesita gente joven que deje sus mundos fantasiosos, sus navegaciones virtuales, su cobardía a la hora de tomar decisiones. Como dice el Papa Francisco en su reciente Exhortación Cristus Vivit, lo único a lo que debéis tener miedo es a “vivir paralizados” (CVi 142). Se necesitan también jóvenes que se comprometan a ser agentes de paz y de perdón. El Papa Francisco te advierte también de que “las heridas recibidas pueden llevarte a la tentación del aislamiento… a acumular rencores”; y te propone: “nunca dejes de escuchar el llamado de Dios al perdón… Es vital distinguir al pecador de su pecado y de su ofensa, para llegar a la verdadera reconciliación” (CVi 165). Y, en fin, necesitamos también jóvenes que vivan la compasión y la misericordia hacia los más necesitados. En este domingo llamado de la misericordia, en que Cristo abre su costado para que podamos entrar en la intimidad con él, beber su perdón y recibir su Espíritu, el Señor resucitado os invita a ser misericordiosos como Él lo es. Os lo dice también a través del Papa Francisco cuya invitación resuena así: “Sean luchadores por el bien común, sean servidores de los pobres, sean protagonistas de la revolución de la caridad y del servicio…” (CVi 174). ​

​Permitidme concluir mis palabras planteándoos una última verdad que resuena así mismo en la voz del Papa Francisco: “El ES quiere impulsarnos para que salgamos de nosotros mismos, abracemos a los demás con el amor y busquemos el bien. Por lo tanto, siempre es mejor vivir la fe juntos y expresar nuestro amor en una vida comunitaria… La Iglesia ofrece muchos espacios diversos para vivir la fe en comunidad, porque todo es más fácil juntos” (CVi 164). Al menos cada domingo vuestra comunidad parroquial os espera; no dejes de acudir al encuentro de Cristo resucitado y de tus hermanos: necesitas a la Iglesia y la Iglesia te necesita. Que así sea.

+ Jesús, Obispo Auxiliar De Santiago

29 abril, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús: -«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
El tiempo de la pascua, como nos lo enseña el evangelio de hoy, nos invita a descubrir y agradecer la presencia de Dios y su voluntad en la cotidianidad de nuestra existencia; buscar construir la vida ignorando la presencia de Dios conduce al sinsentido y a la derrota.

Vivir un estado permanente de gratitud con el Señor, dándole el valor a las cosas sencillas es algo fundamental; una promesa del Resucitado ilumina nuestro corazón y nos mueve a realizar el camino cristiano con la certeza de la fidelidad de Dios: “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos”. No avanzamos mecánicamente; al contrario experimentamos la dinámica y la alegría de la presencia de Dios en nuestra existencia; vamos con el aliento del Espíritu Santo corriendo tras la corona de nuestra salvación. No estamos acostumbrados a la vida de cada día porque el Señor nos enseña a percibir la novedad de las cosas; ¡No tengan miedo! ¡Estén despiertos! ¡Vamos en subida! Son las palabras que resuenan y nos ayudan a no dejarnos contaminar con el pesimismo, la rutina y el sinsabor.

La certeza de la presencia de Dios nos da seguridad y nos confirma en la invitación a buscarlo a él en nuestras fatigas, cansancios, agobios, y así encontrar descanso. El cristiano no es un “superhombre” que vaya por el mundo con soberbia y autoseguridades; sabemos de qué estamos hechos; también el Señor sabe que somos necesitados de fuerza, de reparación y de ánimo. Por esto nos invita a estar unidos a él y aprender de él que es “manso y humilde de corazón”. Siempre encontraremos en Jesús resucitado, alivio y consolación, siempre encontraremos en él la sabiduría que nos revitaliza y nos lleva a tener sentimientos de misericordia y acogida con los demás.

Un lugar de encuentro existencial con el Señor lo vivimos en el sacramento de la confesión; en un compartir con los jóvenes el Papa Benedicto XVI les decía: Queridos jóvenes, ¡recurrid a menudo al Sacramento de la Penitencia y la Reconciliación! Es el Sacramento de la alegría reencontrada. Pedid al Espíritu Santo la luz para saber reconocer vuestro pecado y la capacidad de pedir perdón a Dios acercándoos a este Sacramento con constancia, serenidad y confianza. El Señor os abrirá siempre sus brazos, os purificará y os llenará de su alegría: habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierte… La experiencia del pecado como rechazo a seguirle, como ofensa a su amistad, ensombrece nuestro corazón. Pero aunque a veces el camino cristiano no es fácil y el compromiso de fidelidad al amor del Señor encuentra obstáculos o registra caídas, Dios, en su misericordia, no nos abandona, sino que nos ofrece siempre la posibilidad de volver a Él, de reconciliarnos con Él, de experimentar la alegría de su amor que perdona y vuelve a acoger”.

Hagamos el propósito de vivir esta jornada con sentimientos de gratitud y confianza. Pidamos las gracias de la sabiduría y la fortaleza dejándonos reparar por el amor misericordioso de Aquél que nos ha amado hasta el extremo. No perdamos la alegría verdadera.

P. John Jaime Ramírez Feria

29 abril, 2019
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Un nutrido grupo de adultos de nuestra parroquia ha estado preparándose durante todo el curso para recibir, de manos del Sr. Obispo Don Jesús Fernández, el Sacramento de la Confirmación. Tuvo lugar en la misma celebración en la que un grupo de jóvenes de la parroquia y otro del Colegio peñaredonda recibían el sacramento.

Es un momento de especial repercusión para sus vidas, ya que se comprometen delante de toda la comunidad a dar un testimonio consecuente de su fe allí donde estén, en su trabajo, en su matrimonio, en la sociedad…

Las catequesis han sido intensivas durante las mañana de los domingos donde se han revivido los fundamentos de la fe cristiana: el hombre como imagen de Dios, Jesucristo, la Iglesia, los Sacramentos, la Confirmación. También ha habido momentos de diálogo y debate entre los presentes, así como escenificación de los principales sacramentos de la Iglesia.

Agradecemos desde estas líneas el esmero y el trabajo de lo catequista, Ana, de Antón e Idilio, y de los sacerdotes acompañantes, Don Anderson y Don Jose Carlos. Agradecemos la presencia de Don Jesús y, finalmente, agradecemos a todos vuestra participación, vuestro interés y vuestra ilusión.

Rezaremos por ellos y les acompañaremos cada día. Que el Espíritu Santo les llene de sus dones.

29 abril, 2019
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El pasado 25 de abril celebramos en la Capilla de San Marcos de San Pedro de Nos la misa en su honor.

Esta Eucaristía abría la programación festiva de cuatro días en honor a San Marcos, que tras las verbenas amenizadas por la orquesta Los Satélites o Los Claretes y la churrascada que celebramos el pasado viernes hoy tuvo su plato fuerte con la misa, la procesión y con la comida popular. No faltaron tampoco las actividades para los niños.

Queremos agradecer a los numerosos devotos su asistencia y confiamos en la intercesión del Evangelista para obtener las gracias pedidas si son para mayor gloria De Dios y bien de las almas

29 abril, 2019
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El sábado 27 de abril la Iglesia nueva de Santa Cruz fue testigo de un encuentro cargado de nostalgia. Este curso se cumplen cincuenta años de la fundación – por el recordado párroco de Santa Eulalia de Liáns D. Manuel García Calviño- del Colegio Santiago Apóstol, un proyecto parroquial que acogió a niños y jóvenes de numerosos ayuntamientos de la
Provincia. Con tal motivo un numeroso grupo de antiguos alumnos celebraron un emocionada jornada cargada de actividades.

En el año 1969 llegó la primera promoción a la que le sucederían veinte más, hasta 1989, fecha del cierre del centro. Las horas compartidas de estudio y de convivencia en el internado ha creado un vínculo con todos los alumnos que han pasado por sus aulas que se mantiene a lo largo del tiempo.

El centro supuso un hito en su tiempo pues llegó a albergar seiscientos internos entre alumnos de E.G.B. y las diferentes ramas de Formación Profesional: automoción y metal.

Lo que hoy son los locales parroquiales en su día también albergó un centro de estudios para chicas donde se formaban como Administrativas.

El encuentro comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por D. Ovidio Currás, sacerdote que llegó al Centro en el año 1979 y ocuparía el cargo de profesor y formador.

Tras la Misa, los ex-alumnos vistieron las antiguas instalaciones donde pasaron su infancia y juventud que hoy alberga el
Centro de Menores “Lar a Mercé”, un centro residencial de protección de menores que, pertenece a la Congregación de “Hermanas Mercedarias de la Caridad” que son las “herederas” de este hermoso proyecto social de formación y promoción humana que supuso en su día el Colegio Santiago Apóstol.

Se da la circunstancia de que algunas de las hermanas, Sor Maria Rosa y Sor Florentina que comenzaron la labor junto a D. Manuel y que supusieron el “alma” del centro, todavía hoy continúan trabajando en la asistencia a niños y jóvenes en nuestra comarca.

Y tras la misa ¡La mesa! Un almuerzo fraterno en el que no faltaron las risas y los recuerdos siempre vivos en el corazón y la memoria de los asistentes.

Les felicitamos por este aniversario agradecemos que sigan llevando a nuestra parroquia en el corazón después de toda una vida.

28 abril, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 9-15
Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando a una finca. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: – «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.»

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Meditación
¡Felices Pascuas! San Marcos nos presenta un resumen de diversas apariciones de Jesús: Primero a María Magdalena, luego a dos discípulos; luego a los Once que no han aceptado el testimonio de sus compañeros, les echa en cara su incredulidad y dureza de corazón y los envía a “proclamar el Evangelio a toda la creación”.

El gran fruto de la resurrección es el tiempo de la Iglesia, como instrumento universal de salvación; ella fue preparada por el Señor y es prueba viva de la resurrección. La pedagogía divina fue conduciendo a la primera comunidad de creyentes liderada por los Apóstoles a asumir la misión de la evangelización. Del costado abierto de Cristo brotó la Iglesia y con la resurrección ella fue enviada con el poder del Espíritu Santo a dar testimonio de la Buena Nueva.

«Si ustedes no son sus testigos en sus ambientes, ¿quién lo hará por ustedes? El cristiano es, en la Iglesia y con la Iglesia, un misionero de Cristo enviado al mundo. Esta es la misión apremiante de toda comunidad eclesial: recibir de Dios a Cristo resucitado y ofrecerlo al mundo, para que todas las situaciones de desfallecimiento y muerte se transformen, por el Espíritu, en ocasiones de crecimiento y vida. Para eso debemos escuchar más atentamente la Palabra de Cristo y saborear asiduamente el Pan de su presencia en las celebraciones eucarísticas. Esto nos convertirá en testigos y, aún más, en portadores de Jesús resucitado en el mundo, haciéndolo presente en los diversos ámbitos de la sociedad y a cuantos viven y trabajan en ellos, difundiendo esa vida “abundante” que ha ganado con su cruz y resurrección y que sacia las más legítimas aspiraciones del corazón humano”-comenta el Papa Benedicto XVI».

¿Cuál es nuestra experiencia viva con el Señor Resucitado? ¿Somos como los apóstoles que no aceptamos el anuncio de la Iglesia? Como creyentes podemos tener una más delicada tentación: acostumbrarnos a la vida de Dios hasta perder la novedad del Evangelio que produce alegría, deseo de estar en comunidad e inquietud misionera. Como decía el Papa Francisco: “La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los hermanos, especialmente con los más pobres”.

Esta Octava de Pascua aviva el anuncio de la resurrección y como bautizados nos dejamos recrear por la gracia de Dios que se nos da mediante la vida de la Iglesia. San Pablo lo tenía bien claro cuando escribía: “Porque evangelizar no es gloria para mí, sino necesidad. ¡Ay de mí si no evangelizara!” (1 Cor 9,16). ¡Felices pascuas! Seamos testigos de Cristo resucitado; compartamos la alegría y la fuerza de la fe en la que hemos sido edificados.
P. John Jaime Ramírez Feria

27 abril, 2019
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