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enero 2019

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 4,1-20

Y otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción:
«Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento.» Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
Sentado en una barca, Jesús enseña a la multitud que le gusta oírlo; él habla con autoridad desde la vida y para la vida. No enseña verdades abstractas, no hace de la espiritualidad una teoría; las realidades espirituales y el Reino de Dios lo presenta desde la cotidianidad de la gente acercando el plan de Salvación a todos e invitando a una respuesta generosa. Su enseñanza es clara, profunda y exigente.

La parábola de la semilla retrata la vida de los campesinos y viene presentada para que cada uno de los oyentes trate de entender, desde la experiencia, el querer de Dios; el oyente debe ponerse en camino, inquietándose desde dentro y saliendo en búsqueda del sentido. Por esto, la Palabra de Jesús es dinámica e invita a la participación; abre el oído, cuestiona e invita a pensar en y desde la vida.

“Como Jesús mismo explica a sus discípulos, comenta el Papa Francisco, este sembrador representa al Padre, que esparce abundantemente la semilla de su Palabra. La semilla, sin embargo, se encuentra a menudo con la aridez de nuestro corazón, e incluso cuando es acogida corre el riesgo de permanecer estéril. Con el don de fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera el terreno de nuestro corazón, lo libera de la tibieza, de las incertidumbres y de todos los temores que pueden frenarlo, de modo que la Palabra del Señor se ponga en práctica, de manera auténtica y gozosa. Es una gran ayuda este don de fortaleza, nos da fuerza y nos libera también de muchos impedimentos”.

El Evangelio de hoy interpela la autenticidad de nuestro ser como discípulos de Cristo. Podríamos parecer muy “religiosos” y hasta decir que creemos, pero no estar dispuestos para acoger la semilla de su Palabra y cooperar en su crecimiento. La inconstancia, la confusión en las prioridades, las búsquedas de nuestros “quereres” por encima de la voluntad de Dios, la incoherencia, la indiferencia y el acostumbrarnos a la Palabra, hacen parte de esas realidades que impiden conformar nuestro ser con el ser de Cristo y caminar en él. ¿Busco la voluntad de Dios en mi vida personal, en mi familia, en mi trabajo, en los asuntos que se me confían? Seamos tierra dispuesta en la que la Semilla de la Palabra de Dios crezca y produzca frutos abundantes.

30 enero, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 3,31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan.» Les contestó: «¿Quienes son mi madre y mis hermanos?» Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación
¡Cuánta riqueza contiene el texto evangélico de hoy! Una realidad, un ejemplo, un camino. Jesús, como lo leemos en la carta a los Hebreos, ha dicho: «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” (Hbr 10, 1-10) y por esto, del evangelio recibimos el testimonio de su búsqueda continua de la voluntad de Dios Padre. Pregúntemonos ¿Qué aprendemos hoy?

La realidad que contiene este evangelio es la proclamación de la razón de ser de la vida de un creyente. En el anhelo de la felicidad y en la búsqueda existencial de la plenitud resuena la Palabra de Jesús que continuamente nos invita a decir nuestro sí a la voluntad de Dios. Es lo que reza el salmo primero cuando exclama: «¡Dichoso el hombre se complace en la ley del Señor… es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien.” Jesús es el hombre pleno que se mueve en la voluntad de Dios y a sus discípulos les enseña la importancia de un nuevo vínculo de familiaridad que brota de la búsqueda constante de la voluntad del Padre.

Cuando tenemos esta realidad como punto de partida no nos atreveríamos a usar este texto bíblico para asegurar que Jesús despectivamente habla de su madre y sus parientes; incluso llegar a abusar de la palabra para negar la virginidad de María. Al contrario, nos encontramos con el testimonio de María que nos enseña el camino progresivo de acercamiento, aceptación y vivencia de la voluntad de Dios. Fue lo que hizo María que con su Fiat, su Sí, viviera la perfecta obediencia a los designios de Dios; decía san Agustín: “María escuchó la palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo, por tanto, en su seno estuvo Cristo hecho carne, pero es más importante lo que está en la mente que lo que se lleva en el seno”.

María nos da el ejemplo de fidelidad a Dios consagrándose plenamente al querer Divino. Ella como madre del Salvador continua diciendo “hagan lo que él les diga” como lo hizo en las bodas de Caná; ella nos enseña a conservar la Palabra en el Corazón para hacerla vida en nuestros días. María nos enseña a permacer firmes en la fe aún en la prueba y la cruz; allí estaba ella al pie de la cruz experimentando como se cumplía la profecía de Simeón: “y a ti mujer una espada te traspasará el corazón”. La contemplamos en los Hechos de los Apóstoles animando a los discípulos de su Hijo a cumplir el mandato misionero de ir con la fuerza del Espíritu a anunciar la Buena Nueva. María continua alentando a la Iglesia para que busque la plenitud pronunciando el Sí a la voluntad de Dios.

Este es el camino a recorrer: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes” (Jn 15, 14-15). Vivamos en nuestra cotidianidad esta nueva familiaridad con Jesús, aprendiendo de María, para poder decir nuestro sí constante a la voluntad de Dios.

29 enero, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 3,22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.» Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido.

Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Meditación

Los escribas calumnian a Jesús diciendo que está poseído y que expulsa a los demonios con la ayuda de Belcebú, el príncipe de los demonios. Jesús responde con la comparación de la familia dividida y del reino dividido para denunciar lo absurdo de la calumnia; también muestra el grave pecado de cerrarse a la acción del Señor que obra por el poder del Espíritu Santo.

Jesús afronta las incomprensiones e injurias de sus adversarios con libertad de corazón; no se resiente ni responde movido por la ira y el mal. Lo difaman y lo calumnian para troncar su misión. ¿Qué lo hace permanecer firme en sus convicciones? Su corazón no está dividido y siempre es movido por el Espíritu; sus motivaciones son profundas, motivaciones que lo llevan a buscar la complacencia de Dios y el bien del prójimo. No está en guerra interior ni busca el conflicto con los otros, sabe conservar la paz interior, esa paz que brota de la conciencia de vivir en la presencia constante de Dios.

El camino que debe hacer el creyente es el mismo del Señor. De ahí que el evangelio de hoy nos invita a evitar la división tanto interior como en nuestras relaciones. Una familia dividida no subsiste se destruye, un ambiente de trabajo dividido se hace pesado y se corrompe la labor, una comunidad dividida no avanza, se estanca porque cada uno buscará que imperen sus criterios y sus intereses, una comunidad de creyentes dividida por las rivalidades, contiendas, murmuraciones y soberbias no permite la acción del Espíritu Santo y deja que el maligno gane. También la persona cuando se divide en su interior entra en caos y crea un verdadero desastre, generando dolor y daño a su alrededor. El que está dividido pierde y hace perder. No se puede vivir feliz así. Lo constatamos inclusive en el mundo de la política y de la vida pública de nuestro país: tanta división entre personas, partidos e intereses y al final un escenario de incertidumbre, de incredulidad e indiferencia; el bien de un país y el bienestar de las personas reducidas a un mercado de intereses.

Dice el Papa Francisco: “Debemos trabajar también por la unidad de todos los cristianos, ir por el camino de la unidad que es el que Jesús quiere y por el que ha rezado. Frente a todo esto, debemos hacer seriamente un examen de conciencia. En una comunidad cristiana, la división es uno de los pecados más graves, porque la hace signo no de la obra de Dios, sino de la del diablo, el cual es por definición el que separa, que rompe las relaciones, que insinúa prejuicios… La división en una comunidad cristiana, ya sea una escuela, una parroquia o una asociación, es un pecado gravísimo, porque es obra del demonio. Dios, sin embargo, quiere que crezcamos en nuestra capacidad de acogernos, de perdonarnos, de querernos, para parecernos cada vez más a Él que es comunión y amor. En esto está la santidad de la Iglesia: en el reconocer a imagen de Dios, colmada de su misericordia y de su gracia”.

Por otra parte, el Señor nos habla del pecado contra el Espíritu Santo: “pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”. Negar o rechazar al Espíritu Santo es cerrarse al amor de Dios que salva y en el que somos perdonados, amor que se revela en Jesucristo. Quien rechaza a Jesucristo está prefiriendo la condenación, se cierra a la verdad y a la vida verdadera. Es el Espíritu Santo el que nos mueve a vivir nuestra identidad como verdaderos hijos de Dios y nos da la gracia para reconocer, aceptar y vivir el Señorío de Jesús que nos salva.

P. John Jaime Ramírez Feria

28 enero, 2019
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3) ¿Qué significa ser cristiano?

Sin duda, todos sabemos que ser crisitano significa ser seguidor de Cristo. Esta es una verdad que debemos tener presente en cada momento de nuestra vida, porque: “para nosotros el mayor titulo de gloria es el ser cristianos y ser con tal nombre reconocidos” (SAN GREGORIO NACIANCENO, Disertación 43, 15).

Ser cristiano supone en primer lugar poseer una grande dignidad: ser hijo de Dios. En efecto, desde el momento de nuestro bautismo Dios nos ha hecho miembros de su familia, nos ha permitido entrar ha formar parte de la gran familia cristiana esparcida por todo el mundo.

Ser cristiano supone también ser testigos de Cristo. Ser testigo de Cristo, en primer lugar, con el ejemplo de vida. Todo cristiano está llamado a vivir con la alegría y la esperanza de saberse hijo de Dios, con la certeza de que Dios nunca lo abandona, que nunca lo deja solo, ni en los momentos en que parece que las cosas se tornan difíciles -el Señor permite esos momentos para fortalecer nuestra fe-. Así mismo, el cristiano está llamada ha dar testimonio de la verdad de su fe: “el cristiano no debe avergonzarse de dar testimonio del Señor (2Tm 1, 8). En las situaciones que exigen dar testimonio de la fe, el cristiano debe profesarla sin ambigüedad, a ejemplo de san Pablo ante sus jueces. Debe guardar una conciencia limpia ante Dios y ante los hombres (Hch 24, 16)” (Catecismo de la Iglesia Católica 2471)

“Reconoce, oh cristiano, tu dignidad y, ya que ahora participas de la misma naturaleza divina, no vuelvas a tu antigua vileza con una vida depravada. Recuerda de que cabeza y de que cuerpo eres miembro. Ten presente que has sido arrancado del dominio de las tinieblas y transportado al reino y a la claridad de Dios. Por el sacramento del bautismo te has convertido en templo del Espíritu Santo; no ahuyentes, pues, con acciones pecaminosas a un huésped tan excelso, ni te entregues otra vez como esclavo del demonio, pues el precio con que has sido comprado es la sangre de Cristo (SAN LEON MAGNO Sermón 1, en la Natividad del Señor).

26 enero, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,26-34

“En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.

Dijo también: ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas. Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado”.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación

Hoy en la fiesta de los santos Timoteo y Tito, el evangelio nos presenta dos parábolas: la de la semilla que germina y crece por sí sola y la del grano de mostaza. Así, Jesús enseña la eficacia de la Palabra de Dios y la fuerza de nuestra esperanza y de nuestro empeño cotidiano.

En la primera parábola Jesús nos muestra cómo en la vida del creyente debe armonizarse la potencia interna de la Palabra de Dios y la necesidad de la disposición de la tierra fértil, es decir, el alma de quien escucha y acoge humildemente la Palabra de Dios y ve brotar frutos de eternidad.

También con la Parábola de la semilla de mostaza se confirma el poder transformador de la Palabra de Dios; la tierra (cada persona) acoge la semilla, ve germinar (vive un proceso) y madurar el fruto (cobija a otros). Como dice el Papa Francisco: “La palabra de Dios hace crecer, da vida. Y aquí quiero recordarles la importancia de tener el Evangelio, la Biblia al alcance de la mano. El Evangelio pequeño en la cartera, en el bolsillo para nutrirnos cada día con esta palabra viva de Dios. Leer cada día un párrafo del Evangelio o un párrafo de la Biblia. Por favor no se olviden nunca de esto porque esta es la fuerza que hace germinar en nosotros la vida del Reino de Dios”.

“Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros” (Col 3, 16). Preguntémonos: ¿Qué relación cultivamos con el Señor a través de su Palabra? ¿Dejamos que la Palabra de Dios nos ayude a leer nuestra historia y a comprometernos con la misión que se nos confía? No olvidemos que como cristianos estamos invitados a acoger la Palabra de Dios, anunciar el evangelio, con la palabra y con la vida, para ver crecer en nuestras vidas y comunidades los dones de Dios.
Cuando un creyente lee y escucha las Sagradas Escrituras se encuentra con una persona, Jesucristo, el hijo de Dios vivo, Palabra eterna del Padre; quien nunca lee la Biblia se priva de los tesoros espirituales que contiene la Palabra de Dios. Por esto, acojamos el gran desafío de entender el proyecto de Dios en nuestras vidas, agudizando el corazón y los oídos para decir con el salmista: “Lámpara es tu Palabra para mis pasos, luz en mi camino”.

P. John Jaime Ramírez Feria

26 enero, 2019
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Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 16,15-18

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Meditación
Celebramos la fiesta de la Conversión de san Pablo camino a Damasco. Saulo, un judío convencido de la Ley y de las tradiciones de sus antepasados, que persiguía a los cristianos vive la experiencia del encuentro personal con Jesús resucitado; él mismo da testimonio de ello: “Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados a hombres y mujeres… pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí en tierra y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Yo pregunté ¿Quién eres, Señor? Me respondió: Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues. Yo pregunté: ¿Qué debo hacer Señor?…” (Hch 22,3-16).
Desde el encuentro personal con el Señor Jesús, Pablo se levanta y no va a perseguir más a los discípulos del Señor sino que se convierte en el testigo elegido para dar a conocer la salvación a todas las naciones; Jesús sale a su encuentro abriéndole la mente y el corazón a una nueva misión: debe ser testigo del poder del Resucitado con toda la fuerza de su ser, a punto de decir: “Todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor (Filipenses, 3,8); Para mí la vida es Cristo (Filipenses 1,21), vivo de la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2, 20)”.
Con la ayuda de los Iglesia, la esposa de Cristo (Efesios, 5,25) Pablo dedica toda su vida y sus esfuerzos en la misión de anunciar la misericordia y la gracia de Dios para todos los hombres; una vez que se encuentra con el Señor comienza a caminar en el amor de Dios que sobrepasa todas las realidades y lo urge a ser su testigo a tiempo y a destiempo. Un encuentro que le cambió radicalmente su existencia; gracias a la luz divina creyó en el evangelio y maduró su relación personal y profunda con Cristo Resucitado: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Refiriéndose a lo que nos invita celebrar esta fiesta, el Papa Benedicto XVI dice: “Convertirse significa, también para cada uno de nosotros, creer que Jesús “se ha entregado a sí mismo por mí”, muriendo en la cruz (cfr Gal 2,20) y, resucitado, vive conmigo y en mí. Confiándome al poder de su perdón, dejándome tomar la mano por Él, puedo salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y de la tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad, para conocer y vivir la riqueza de su amor. La invitación a la conversión, valorada por el testimonio de san Pablo, resuena hoy (…) El Apóstol nos indica la actitud espiritual adecuada para poder progresar en el camino de la comunión. “Ciertamente no he llegado a la meta -escribe a los Filipenses -, no he llegado a la perfección; pero me esfuerzo en correr para alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús” (Fil 3,12)”:

También hoy estamos invitados a decir: «¿Quién nos separará, quién nos separará del amor de Cristo, quién nos separará?» (Rom 8,38-39). Y con el poder del Resucitado seamos una comunidad que se esfuerza por ser testigo de la resurreción, una comunidad que sabe vivir la presencia viva de su Señor en los sacramentos, en la oración guiada por el Espíritu, en la escucha de la Palabra que da vida y en la caridad que nos hace hermanos.

P. John Jaime Ramírez Feria.

25 enero, 2019
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¡Sesión formativa el viernes 25 de enero!

¡Empezamos el año con muchas ganas!
Aún estás a tiempo
• Si tienes deseos de profundizar y renovar tu fe, de descubrir personalmente tu llamada a vivirla…
• Si tienes deseos de vivir una fe cercana a los demás, gozando de la oración y la celebración, con conciencia de pertenencia a la Iglesia….
• Si tienes deseos de buscar a Jesús, y crees que Él puede ser la respuesta que buscas…
Desde la Pastoral de Adultos de la Parroquia te ofrecemos la posibilidad de iniciar este camino:
Un grupo de mujeres comenzaron una actividad hace des años que se mantienen en el tiempo. Abrieron un espacio u viernes al mes. de 20:00 a 21:3 0 horas, donde poder encontraros con ellas mismas, con otras personas en búsqueda y, sobre todo, con el Dios de Jesús.

Aunque no pudieras acudir todos los meses no importa, cada una tiene su ritmo y miles de cosas que hacer. Acércate a preguntar.
Contacta con nosotros en anaamado1967@Yahoo.es o en la secretaría de la parroquia solicitando información.
¡Te esperamos!

25 enero, 2019
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Exposición

Junto a la celebración de la eucaristía en la Santa Misa, la exposición del Santísimo para su contemplación y adoración por los fieles cristianos, es uno de los momentos de máxima expresión de nuestra fe, no sólo el día del Corpus, sino en la práctica habitual de la iglesia.

En la Eucaristía nuestro Señor Jesucristo se manifiesta presente y nos espera pacientemente, para darnos su protección, su consuelo y su amor. Nuestra adoración ante Jesús Sacramentado manifiesta nuestra fe, más allá de lo que nuestros sentidos corporales nos muestran.

Por otro lado, cuando el sacerdote, de forma solemne y reverencial, realiza la exposición del Santísimo y sitúa en la custodia al Señor para la contemplación y adoración de los fieles, nos ofrece la posibilidad de ser también nosotros los que nos expongamos ante la presencia de Dios.

La exposición Eucarística que se realiza los jueves en la Iglesia nueva de Santa Cruz es sin duda una de las actividades más fecundas y eficaces de cuantas realizamos en nuestra parroquia. Calladamente, jueves a jueves, el Santísimo permanece expuesto tras la celebración de la Santa Misa siete y media a ocho de la tarde. Son bastantes personas las que dedican un rato todos los jueves a estar con el Señor expuesto, aunque sin duda es un número pequeño en proporción a los que formamos la comunidad.

Lugar: Iglesia nueva de Danta Cruz
Día: Jueves
Hora: 19:30

24 enero, 2019
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Lectura del santo evangelio según san Marcos 3,7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío.

Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación
En los versículos de hoy el evangelio de san Marcos nos presenta un resumen de la actividad de Jesús; son muchos los que de todas partes buscan al Señor para verle y tocarle, al punto que pide a los discípulos que preparen una lancha y desde allí dirigirse a la multitud.

Recordemos que mientras los líderes religiosos y civiles deciden matar a Jesús, la multitud acude a él buscando la salvación de todos los males; son sobretodo los excluidos y marginados los que buscan y son acogidos por el Señor. Jesús viendo la multitud no se esconde y muestra su poder para expulsar los demonios y restaurar a los oprimidos; frente a las influencias del mal Jesús no alimenta el miedo ni la angustia, él vence primero el miedo y la exclusión acogiendo, tocando, sanando y mostrando su poder sobre el maligno, el pecado y la muerte.

Jesús obrando el bien no busca la fama y la vanagloria; huye del gentío y de las aclamaciones porque tiene clara su misión: “Él ha venido a curar los corazones destrozados y a mostrar el rostro misericordioso del Padre”. Es la razón que lo lleva a ir más allá de lo inmediato y ocasional; no ofrece algo pasajero y mágico, él busca algo más profundo, una relación existencial que desvele en el diario vivir de las gentes su condición de hijos de Dios; así ofrece una solución profunda que parte de la escucha de su Palabra, del contacto personal con él y de la convicción de su ayuda para vencer el maligno.

Qué importante es detenernos en estos aspectos porque también nosotros tememos salir al encuentro del Señor con nuestra heridas y miedos; nuestras familias necesitan la restauración del amor, de la concordia y de la visión de un futuro mejor; nuestra patria necesita ser curada de tantos miedos e incertidumbres, de tantos ciclos de violencia, odios y resentimientos; necesitamos tanto que el Señor sane nuestros corazones heridos. Es verdad, necesitamos volver a Jesús, necesitamos buscarlo no de manera mágica o milagrera dejando que su gracia obre desde dentro hacia fuera; necesitamos buscarlo no de manera superficial y pasajera sino atenta, acogiendo el camino que él nos indica. En ocasiones queremos que él nos cumpla unos favores que le pedimos pero no queremos comprometernos con los valores del Evangelio. Cada uno de nosotros lee su corazón y sabe de qué necesita ser curado, qué necesita restaurar, de que debe ser liberado.

Que resuene en nuestro interior la convicción del poder que tiene Jesús para liberarnos del maligno, del pecado y de la muerte. Que crezca en nosotros la convicción de ser curados de nuestros miedos e incapacidades para ser y dar lo mejor. Hoy es el día para buscar al Señor con sinceridad y compromiso. Hoy es el día para confirmar cómo el Señor nos habla desde la barca de los apóstoles, la Iglesia, y desde allí quiere que fomentemos una relación personal y existencial con él, de tal manera que seamos capaces de propiciar relaciones nuevas con los otros. No olvidemos, hoy es el día que el Señor nos da para buscarlo y dejarnos curar por él.

24 enero, 2019
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El pasado diciembre comenzamos las catequesis de preparación a la Confirmación para adultos. El ritmo de los encuentros de preparación lo acuerda el grupo con el catequista. Anima-mos especialmente a novios, padres del Catecismo o personas que por distintas circunstancias no recibieron el sacramento en su momento para que se acerquen a informarse.

La preparación está realizándose los domingos después de la misa pero se adapta a la disponibilidad de cada grupo. Nunca es tarde, Animamos a los que no habéis terminado el camino de la Iniciación Cristiana a unirse y retomar el proceso de catecumenado.

23 enero, 2019
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