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Evangelio del jueves, 13 de diciembre

13 diciembre, 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,11-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor J esús

Meditación
Una figura que viene presentada en este tiempo del Adviento es Juan el Bautista; en la opinión de Jesús es el más grande comparado con los personajes del Antiguo Testamento y el más pequeño del Reino de los cielos. ¿Cuál es el mensaje de Juan para nosotros?

Juan Bautista es el precursor del Señor; su vocación fue presentada por su padre Zacarías cuando dice del niño: «será llamado Profeta del Altísimo porque irá delante del Señor a preparar sus caminos, para anunciar a su pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados». Juan es la voz que, profetizada por Isaías, clama en el desierto: “Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”.

Con Juan el Bautista aprendemos, como dice el Papa Francisco, a preparar la venida del Señor, discernir la presencia confirmando quién es el Señor y disminuir para que Él crezca. Estas tres actitudes nos ayudan como cristianos a confirmar que cada uno de nosotros tiene una misión para cumplirla con altura. Un cristiano es una presencia del Señor; allí donde hay un creyente debe surgir una voz y un testimonio de la verdad, de la justicia y la compasión. Y donde hay caridad está Dios y donde está Dios surge la alegría del Señor. Un cristiano tiene el discernimiento y el coraje de anunciar: “He aquí el Cordero de Dios, aquel que quita el pecado del mundo”.

“Un cristiano no se anuncia a si mismo, anuncia a otro, prepara el camino para otro: el Señor. Un cristiano debe saber discernir, debe conocer como discernir la verdad lo que aparece verdad y no es: hombre de discernimiento. Y un cristiano debe ser hombre que sepa disminuir para que el Señor crezca en el corazón y en la alma de los demás”, nos enseña el Papa.

Continuemos el camino de preparación a la Navidad con la alegría de ser llamados a preparar en este tiempo la venida del Señor. Asumamos el reto de contribuir para que este tiempo sea una verdadera experiencia de Dios.

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