Inicio Archivos diarios
Archivos diarios

10 septiembre, 2018

Nuestro párroco don José Carlos Alonso es uno de los sacerdotes de la terna que predicarán la solemne novena en honor de la Virgen de las Angustias junto a don Antonio Quintela Quintela y don Agustín Romero Lojo.

Este Triduo solemne se celebrará en la parroquia-santuario de Nuestra Señora de Fátima de la Coruña los próximos 13 14 y 15 de septiembre y ha sido organizado por la cofradía de Nuestra Señora de las angustias que aunque de reciente creación – año 2008- ha calado en el conjunto de cofradías y procesiones que en toda la ciudad se celebra a lo largo de todo él año, tanto en semana santa como en distintos fechas del año.

Esta Cofradía y Hermandad Penitencial, nace en la Parroquia-Santuario de Nª Sra. De Fátima, ubicada en la calle Novoa Santos nº 21 de la ciudad de La Coruña, gracias al impulso de su fundador y «alma Mater», el Cura Párroco Don Manuel Allo Allo.
Con fecha 30 de Mayo de 2.008, fue inscrita esta Cofradía en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia.

El 12 de Enero de 2.012, se aprueba, por la Junta Directiva, el Reglamento de Régimen Interior de la Hermandad.

El 20 de Marzo de 2.013, se recibe la imagen del Santísimo Cristo del Amor.

HÁBITO: Túnica blanca, capuz malva con escudo de un corazón traspasado por una espada y rodeado por una corona de espinas, fajín malva y guantes blancos.

PASO PRINCIPAL CON EL QUE DESFILA: Paso de Nuestra Señora de las Angustias.

OTROS DATOS DE INTERÉS: Desfila por primera vez por las calles de La Coruña el Viernes Santo día 21 de Marzo de 2008. Tiene su sede en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima de la ciudad.

10 septiembre, 2018
2 Facebook Twitter Google + Pinterest

A lo largo de los últimos años hemos realizado una serie de intervenciones, siguiendo un proyecto para la recuperación del patrimonio de la parroquia. Se trata de un proyecto global:
primero recuperamos la casa Rectoral, cuyo estado era casi ruinoso; después, los templos de Lians y Santa Cruz; por último, los locales parroquiales.

Una vez acometidas las obras grandes, hace dos años empezamos otro proyecto: renovar ornamentos litúrgicos y vasos sagrados. El primer año se doraron o platearon varios vasos sagrados y objetos litúrgicos como incensarios, navetas, acetre, entre otras muchas piezas.

El presente año le tocó el turno a los ornamentos. Así, hemos adquirido nuevas casullas de todos los colores -unas sencillas y otras más elaboradas para las celebraciones más solemnes- albas, estolas, cíngulos, etc.

Esta “catequesis” ha calado en el corazón de algunos fieles que, para que continuemos con esta renovación, han querido aportar su granito de arena haciéndonos llegar un hermoso obsequio: un juego de cáliz y copón dorados.

Puedo anunciaros que se trata del primero de varias donaciones que a lo largo de los próximos tres meses confiamos recibir y que mostraremos en el templo y en esta página.

Para una adecuada “ars celebrandi” es igualmente importante la atención a todas las formas de lenguaje previstas por la liturgia: palabra y canto, gestos y silencios, movimiento del cuerpo, colores litúrgicos de los ornamentos. En efecto, la liturgia tiene por su naturaleza una variedad de formas de comunicación que abarca a todo el ser humano. La sencillez de los gestos y la sobriedad de los signos, realizados en el orden y en los tiempos previstos, comunican y atraen más que la artificiosidad de añadiduras inoportunas. La atención y la obediencia de la estructura propia del ritual, a la vez que manifiestan el reconocimiento del carácter de la Eucaristía como don, expresan la disposición del ministro para acoger con dócil gratitud dicho don inefable.

Es necesario que en todo lo que concierne a la Eucaristía haya gusto por la belleza. También hay que respetar y cuidar los ornamentos, la decoración, los vasos sagrados, para que, dispuestos de modo orgánico y ordenado entre sí, fomenten el asombro ante el misterio de Dios, manifiesten la unidad de la fe y refuercen la devoción (Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, nn. 40-41)

 

10 septiembre, 2018
1 Facebook Twitter Google + Pinterest

En el sky bar del hotel Plaza de Cuatro Caminos se presentó esta semana la nueva temporada de «Voces de A Coruña», el programa líder de las mañanas coruñesas.

No es que desde la página web de la parroquia hagamos publicidad de emisoras de radio privadas; el motivo por el que lo publicamos es que entre el amplio elenco de colaboradores de esta programación “coral” se encuentra nuestro párroco, José Carlos Alonso, que participa en la tertulia de los miércoles junto a Javier Ozores y Manuel Arenas, liderados por el periodista Pablo Portabales.

La presencia de los cristianos en los medios de comunicación es imprescindible en los tiempos que corren. El panorama comunicativo, poco a poco, se ha convertido para muchos en un “ambiente vital”, una red donde las personas se comunican, amplían el horizonte de sus contactos y de sus relaciones (cf. Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada mundial de las Comunicaciones Sociales 2013).

En este contexto –y esta es la segunda idea– nos tenemos que preguntar: ¿Qué papel tiene que desempeñar la Iglesia con sus medios operativos y comunicativos? En cualquier caso, más allá de la puramente tecnológica, creo que el objetivo ha de ser saber insertarse en el diálogo con los hombres y las mujeres de hoy, para comprender sus expectativas, sus dudas, sus esperanzas. Son hombres y mujeres un poco desilusionados a veces, con un cristianismo que les parece estéril, que tiene dificultades precisamente para comunicar incisivamente el sentido profundo que da la fe. En efecto, precisamente hoy, en la era de la globalización, estamos asistiendo a un aumento de la desorientación, de la soledad; vemos difundirse la pérdida del sentido de la vida, la incapacidad para tener una “casa” de referencia, la dificultad para trabar relaciones profundas. Es importante, por eso, saber dialogar, entrando también, aunque no sin discernimiento, en los ambientes creados por las nuevas tecnologías, en las redes sociales, para hacer visible una presencia; una presencia que escucha, dialoga, anima. No tengan miedo de ser esa presencia, llevando consigo su identidad cristiana cuando se hacen ciudadanos de estos ambientes. ¡Una Iglesia que acompaña en el camino, sabe ponerse en camino con todos! Y también hay una antigua regla de los peregrinos, que San Ignacio asume, ¡por esto yo la conozco! En una de sus reglas dice que aquel que acompaña a un peregrino y que va con el peregrino, debe ir a paso de peregrino. Sin adelantarse ni atrasarse. Y esto es lo que quiero decir: una Iglesia que acompañe el camino y sepa ponerse en camino, como camina hoy. Esta regla del peregrino nos ayudará a inspirar las cosas. Papa Francisco.

10 septiembre, 2018
0 Facebook Twitter Google + Pinterest

Lucas 6,6-11

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenia parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
Pero Él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Meditación
Rodeado de sus discípulos, Jesús cura en medio de una controversia, a un hombre que tenía una mano seca. La presencia de Jesús, abre un nuevo tiempo, es el tiempo de la alegría, de la restauración y la liberación de la persona.
El pasaje tiene unos aspectos que no podemos obviar. Ni el hombre enfermo busca la curación ni es llevado a Jesús por alguien que se interese en él; los escribas y fariseos no estaban presentes para el encuentro con Jesús y su Palabra sino para ver en que se equivocaba para poderlo acusar llegando hasta la agresividad y el deseo de hacerle mal; es Jesús el que se interesa por la realidad de aquel hombre y, aunque sabiendo que iba ser criticado por curar en sábado, se mueve por la caridad que es la plenitud de la ley y enseña que hay que poner al hombre en el centro para no excluir ni ser indiferentes a la necesidad del otro.
Qué importante es confrontarnos con el Evangelio, para confirmar la actitudes que brotan del encuentro con la Palabra, que inquieta y mueve de verdad a la acción, como dice el Papa Francisco, haciendo que pase por el oído al corazón y del corazón a las manos, es decir, a la acción. La motivación de amor de Jesús nos invita a tomar sus mismos sentimientos; Él no sólo quiere curar al enfermo, sino que también desea curar la actitud paralizada y estática de quienes lo criticaban; quiere ir más allá del milagro; desea reanimar la fe de la comunidad en la que la caridad debe ser su fundamento.
Jesús pone en el centro al hombre. Esto nos sugiere que nadie puede ser excluido en la comunidad, que no podemos ser indiferentes a la verdad y la necesidad del hermano; es más, que nadie debería autoexcluirse, debemos buscar al Señor para no acostumbrarnos a nuestras parálisis que nos impiden extender la mano al otro. Jesús pone al centro al hombre para que recupere la dignidad y sea consciente del llamado a estar en comunidad. Nadie puede crecer sólo ni encuentra la plenitud en el encierro en sí mimo; experimentamos la necesidad de estar con los otros. Muchas voces que se alzan ofreciendo felicidad y bienestar pregonan un individualismo que conduce al vacío existencial porque no es posible encontrar la plenitud de la vida encerrados en nosotros mismos; cuánto desencanto de la vida podemos evidenciar en los ambientes donde se ahoga esa condición natural del encuentro. Hoy el Señor, también quiere curarnos a nosotros de esta parálisis.
Entonces, podemos preguntarnos: ¿Valoro el llamado que el Evangelio me hace de salir al encuentro de los hermanos, venciendo el egoísmo y los prejuicios? ¿Dejo que el Señor cure mis parálisis para vivir la experiencia de comunidad? ¿Reconozco que este es un tiempo privilegiado para experimentar la liberación y la restauración que el Señor obra? No perdamos la oportunidad de vivir esta jornada con una actitud de acogida, encuentro y valoración de los demás, dejando que la caridad sea el criterio que inspire toda la acción.

 

10 septiembre, 2018
1 Facebook Twitter Google + Pinterest