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23 agosto, 2018

Fiesta del Apóstol San Bartolomé

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,45-51

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y verás.»

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»

Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: « ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación

Celebramos hoy la fiesta del Apóstol San Bartolomé de quien nos habla el evangelio que acabamos de leer. Podemos ver cómo el texto muestra la dinámica de la vocación que no puede quedarse en una experiencia intimista sino que al encontrar al Señor y experimentar su bondad, brota el deseo de compartir, testimoniar y llevar a otros a vivir aquella experiencia transformante y siempre nueva.

El Señor encontró a Felipe y lo llamó: ¡Sígueme! La experiencia del llamado de este apóstol fue tan significativa que no dudó en compartirla con Natanael; antes de hallar al Mesías, él había sido hallado; Jesús lo había llamado por su nombre y lo elegía para que fuera tras Él. Una realidad que lo sorprendía, que colmaba el anhelo del corazón, que hacía brotar el gozo de aquella realidad esperada y anunciada por la Ley y los profetas. Sí, era real y se concretaba en la persona de Jesús, el hijo de José de Nazaret.

Es así como Felipe comparte a Natanael el testimonio de lo que está viviendo. Está convencido que algo nuevo está pasando. Y aunque la primera reacción de Natanael es de cuestionamiento, Felipe lo invita: “Ven y verás”. No le impone ni le obliga, porque la fe verdadera no brota por la fuerza del proselitismo sino por el amor de Aquél que nos conoce, nos llama y nos ama. Felipe lo invita a tener una experiencia de fe personal que confirma el testimonio que está recibiendo. Ya no es una fe de oídas sino confirmada por el encuentro personal con el Señor que da el sentido pleno a la existencia.

Natanael va al Señor para constatar lo que Felipe le ha dicho, y es el Señor el que sale a su encuentro; ya le conocía: “Ahí viene un verdadero israelita, sin falsedad!». El encuentro con Jesús le hace reconocer que esperaba al Mesías según criterios de la enseñanza oficial de la época, y que ahora percibe el proyecto de Dios, cambia idea y acepta al Señor confesando:
«¡Maestro, tu eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel!»

Al encontrarnos con el relato de la vocación del Apóstol Bartolomé (Natanael), no sólo nos alegramos porque la Iglesia está edificada sobre la roca de los apóstoles, sino que también descubrimos que el llamado del Señor sigue aconteciendo en la realidad personal de cada uno de nosotros. Es Él quien sale a nuestro encuentro, nos conoce y nos invita a vivir una experiencia personal de su misericordia que transforme y dé sentido a la vida.

La Iglesia es como Felipe que nos dice continuamente: “ven y verás”; ven a la Eucaristía y verás el milagro continuo de la presencia del Señor que se nos da como alimento; ven a la Confesión y verás la alegría del Perdón y la misericordia; ven y verás al Señor que nos invita a caminar en comunidad; ven y verás la presencia del Señor en los hermanos. Pero “Ven” no te quedes al margen porque la fe se vivífica, se fortalece y se colma con la experiencia de cercanía personal y constante con el Señor en comunidad.

P. John Jaime Ramírez Feria

23 agosto, 2018
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Mateo 22,1-14

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.»

Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.

Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación

El evangelio de hoy narra la parábola del rey que celebra el banquete de bodas de su hijo; todo esta a punto, la mejor preparación para el encuentro; sin embargo, los invitados poniendo excusas hacen un desplante que toca el ánimo del rey. La fiesta debe celebrarse y por esto de nuevo se abre la invitación para todos, pero además deben tener el traje de fiesta.

Jesús es el Hijo del Rey, es el Novio del banquete de bodas (Mc 2,19; Ap 21,2; 19,9). En la historia de salvación vemos cómo Dios fue preparando una nueva y definitiva alianza, “porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Es Dios quien toma la iniciativa de salvarnos, de salir a nuestro encuentro e invitarnos a sentarnos a su mesa, no como espectadores de un acontecimiento pasado sino como partícipes de una realidad siempre nueva.

Con la alegría del banquete de bodas se evoca el gozo de la salvación, el deseo de estar con Dios para siempre; pero, el ejercicio de la libertad, de la voluntad y la decisión de la persona es fundamental. Podremos ponerle excusas, “peros” o sentirnos muy ocupados en los cometidos de la vida cotidiana, excluirnos y decir “no podemos ir”. ¿Qué hay más importante que la salvación y la Vida Eterna?

La invitación permanece en pie, solo se nos exige el traje de fiesta. La conversión de corazón que nace de la fe en el amor gratuito de Dios es el traje. En algunos escenarios cuando escuchamos la invitacion: “conviértete”, pensamos en algo negativo, en una experiencia en donde se pierde. Y no es así. La parábola nos conduce a algo nuevo, pleno y gozoso: un banquete a punto, para ser compartido. La conversión es la respuesta generosa que nos lleva a abrazar el amor pleno de Dios que buscando salvarnos se nos da todo y nos lo da todo.

Preguntémonos: ¿Cómo estamos respondiendo a la invitación del Señor? ¿Qué excusas podemos ponerle al Señor en nuestra vida cotidiana? ¿Nos revestimos de un traje de gracia, conversión y fe para no vernos excluidos de la salvación?

Recordamos hoy a Santa Rosa de Lima, religiosa peruana de la orden de los dominicos que fue la primera santa de América. A los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños y a las prácticas ascéticas, extendiéndose pronto la fama de su santidad. La virgen limeña entregó su alma a Dios, el 24 de agosto de 1617, a la edad de 31 años.

P. John Jaime Ramírez Feria

23 agosto, 2018
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En Santa Eulalia de Lians el verano se anima con sus tradicionales fiestas en las que se han programado multitud de eventos para todos los públicos.

Unos de tipo “gastronómico”: callos, mejillonada, churrrascada, sardiñada y fiesta del langostino; otros musicales con la Orquesta America, DJ Praaa o Saudade; actividades para niños y jóvenes.

Pero no debemos “perder el norte” y debemos recordar que estas Fiestas parroquiales son en Honor de la Virgen del Carmen y el Santísimo Sacramento.

El sábado 25 a las 19:00 hh. en la Iglesia nueva de Santa Cruz se celebrará una
misa solemne en honor de la patrona del Mar con la asistencia de la Coral Lembranzas. Al término llevaremos su imagen en procesión hasta el puerto donde se realizará una ofrenda de flores y rezaremos un responso por las gentes del mar que perdieron en el su vida.

El domingo 26, los oferentes portarán en procesión hasta nuestra parroquia de Santa Eulalia de Lians a las 12:30 la Tradicional ofrenda del Ramo que será presentado ante el Santísimo como expresión de agradecimiento por los frutos que el Señor nos ha concedido a lo largo del año.

A las 13:30 comenzará la Celebración de la Eucaristía y a su término el Santísimo expuesto en la custodia y acompañado por los fieles recorrerá el atrio bendiciendo a las familias de nuestra comunidad , sus hogares, afanes y tareas.

Disfrutemos en familia y desde la fe de estos días de fiesta en nuestra parroquia

Virgen del Carmen
Lugar: Iglesia Nueva de Santa Cruz
Día: sábado 25 de agosto
Hora: 19:00

Santísimo Sacramento
Lugar: Santa Eulalia de Lians
Día: Domingo 26 de agosto
Hora: 13:30

23 agosto, 2018
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