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El sentido cristiano de la Vacaciones

13 agosto, 2018

Julio y agosto son tradicionalmente meses de vacaciones. El pasado fin de semana despedíamos a un nutrido número de visitantes que disfrutaron de unos días de descanso entre nosotros.

Esta semana nos disponemos a recibir a aquellos que han elegido agosto para su descanso en Santa Cruz. Y desde esta tribuna una vez más queremos recordar a nuestros lectores que las vacaciones no consisten en el “ dolce far niente” sino que como
Cristianos debemos darle el sentido que le es propio.

Hace poco el evangelio dominical hacía referencia al tan conocido episodio narrado por san Lucas (10,38-42), de la visita Jesús en casa de Marta y María. Benedicto XVI glosando este mismo pasaje, comentaba:  “Aunque las personas tienen que trabajar y ocuparse de las labores domésticas y profesionales, necesitan sobre todo a Dios, que es luz interior de amor y verdad”.

“…La palabra de Cristo es clarísima: ningún desprecio por la vida activa, ni mucho menos por la generosa hospitalidad; sino una llamada clara al hecho de que la única cosa verdaderamente necesaria es otra: escuchar la Palabra del Señor ¡y el Señor en aquel momento está allí presente en la Persona de Jesús! Todo lo demás pasará y nos será quitado, pero la Palabra de Dios es eterna y da sentido a nuestro quehacer cotidiano…. Sin amor, aun las actividades más importantes pierden valor y no dan alegría. Sin un significado profundo, todo nuestro afán se reduce a mero activismo estéril y desordenado. Y ¿quién nos da el Amor y la Verdad, sino Jesucristo? Aprendamos pues, a ayudarnos los unos a los otros, a colaborar, pero ante todo a elegir juntos la parte mejor, que será siempre nuestro bien más grande”.

Las vacaciones veraniegas son un buen momento para dedicarse a “lo más importante en la vida”: cultivar y avivar nuestra amistad con Cristo, escuchando la Palabra del Señor, que lleva a la contemplación de su Misterio y al servicio del prójimo.

Reflexión personal, oración, servicio al prójimo, cultivo de las relaciones personales y familiares, lectura, ocio, deporte, cultura… En definitiva: dedicar nuestro tiempo libre a actividades que descuidamos el resto del año o no les prestamos la atención suficiente, pero siempre  con la mirada puesta en el servicio a los demás y en Cristo, nuestro único referente ayer, hoy y siempre.

Y entre las lecturas, una propuesta concreta para este verano, emanadas del magisterio del Papa Francisco:
⁃ Las Encíclicas LUMEN FIDEI y LAUDATO SI;
⁃ Las cartas apostólicas Misericordiae Vultus y Misericordia et misera;
⁃ Las exhortaciones apostólicas EVANGELII GAUDIUM o AMORIS LAETITIA.

Textos del Pontífice profundos y a la vez asequibles, a través de una lectura pausada y reflexiva.

Fuente: San Miguel de Miramar

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