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agosto 2018

Después de compartir durante un mes con don Yovani Loch (de Guatemala), agradecemos a Dios porque ahora nuestra comunidad parroquial cuenta con un nuevo amigo sacerdote. Agradecemos porque cada nuevo sacerdote que nos visita nos recuerda y nos hace visible la universalidad de nuestra Iglesia Católica.

Del mismo modo nuestra comunidad parroquial agradece a don Carlos (de Venezuela), por visitarnos un año más, y por las enseñanzas y consejos que nos dejó en sus homilías y en la convivencia cercana.

Agradecemos a don Yovani y a don Carlos por su presencia entre nosotros, por su cercanía y amistad, por recordarnos que Dios está cercano a nosotros a través de sus ministros consagrados. Les agradecemos por traernos a Dios a través de los sacramentos y de su oración por nuestra comunidad.

Dios los acompañe y los bendiga en los distintos lugares donde realicen su misión como sacerdotes.

¡Hasta pronto don Yovani!

¡Hasta pronto don Carlos!

31 agosto, 2018
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Con esta petición finaliza una de las oraciones por las vocaciones sacerdotales con la cual el pueblo de Dios se abandona a su corazón misericordioso, que nunca se deja ganar en generosidad. Esta generosidad del Señor es infinita, nunca termina.

Confiando en esta generosidad, cada jueves nos reunimos para pedir que Dios multiplique las vocacionea sacersotales, pero ante todo para pedir por todos aquellos jóvenes a quienes el Señor ha regalado este don desde su concepción, para que descubran este don y respondan con generosidad.

Pedimos también por las familias, a quiens el Señor ha confiado este don en alguno de sus hijos, para que sepan ayudarlos a descubrir y responder a esta llamada, y junto a ellos cuidar y valorar este tesoro que brota del corazón de Cristo («el sacerdote es el amor del corazón de Cristo», santo cura de Ars).

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES

Jesús, Pastor eterno, dígnate mirar con ojos de misericordia esta porción de tu grey amada.-

Señor, necesitarnos mayor número de religiosos y sacerdotes, multiplica las voca-ciones y santifica a nuestros religiosos y Sacerdotes.

Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tu dulce y santa Madre.

Jesús, danos Sacerdotes según tu corazón. Amén

Exposición del Santísimo
Día: Todos los jueves
Hora: 19:30 hh.
Lugar: Iglesia Nueva de Santa Cruz

30 agosto, 2018
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Mateo 24,42-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación

En el evangelio de hoy el Señor nos exhorta a la vigilancia y a la buena administración del sinnúmero de gracias que se nos han sido confiadas.

La vigilancia es una actitud siempre actual en la vida cristiana; el consejo dado por el Señor “Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”, no es un llamado a vivir en la preocupación por el fin del mundo , ni tampoco invita a estar en una tensión milenarista anunciando por las calles, con el “Jesús vuelve pronto”, un miedo que obliga a adherirse a alguna denominación religiosa. Además, en las comunidades cristianas de los primeros siglos surgían creyentes que anunciaban la inminente venida del Señor, al punto de despreocuparse de las obligaciones temporales; San Pablo responde con una sentencia clara: “¡Quien No trabaje que no coma!

La vigilancia cristiana nos permite hacer una mirada al acontecimiento de la primera venida del Señor que se hizo hombre semejante a nosotros menos en el pecado; Jesús que pasó haciendo el bien y anunciando la Buena Noticia del amor incondicional de Dios Padre. También la vigilancia nos invita a creer en la promesa de Jesús: “Yo estaré en medio de vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mt 28,20). Esta promesa se realiza cada día, experimentamos su presencia en la vida cotidiana, en los hermanos, pues “cada vez que lo hiciste con estos mis hermanos más pequeños conmigo lo hiciste”. Lo descubrimos vivo y resucitado en la Eucaristía y en los Sacramentos, en la vida de la Iglesia que es su Cuerpo. Y por la fe aguardamos su gloriosa venida. ¿Cuándo sucederá? Jesús lo deja bien claro, nadie sabe nada respecto de la hora: «¡Cuando a ese día y a esa hora, nadie sabe nada, ni los ángeles, ni el Hijo, sino solamente el Padre!»
La vivencia de la vigilancia para el creyente no se traduce en miedo o incertidumbre sino en esperanza y compromiso con la vida de cada día, como si anduviéramos con el corazón en el bien supremo de la vida eterna, con los pies bien puestos en la tierra y las manos limpias administrando rectamente los asuntos que se nos confían. Es vigilar en la esperanza que no defrauda; vigilar en el compromiso de evitar el fracaso definitivo de la vida, vigilar con el deseo de tener las cuentas claras.

En este sentido, cuánto bien hace la práctica del examen de conciencia diario. Es un buen ejercicio que se puede hacer al caer la noche. En la oración escrutamos la vida y nos damos cuenta que estamos a tiempo de cambiar, de ajustar las cosas que no armonizan con la voluntad de Dios, nos confiamos a la fuerza del Espíritu que nos mueve a conservar la paz interior, la serenidad de nuestra mente y la firmeza del corazón.

Como lo señala el Papa Francisco vigilar en la esperanza, “la más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte. Y nuestra esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor resucitado, que viene “con gran poder y gloria”, que manifiesta su amor crucificado, transfigurado en la resurrección. El triunfo de Jesús al final de los tiempos, será el triunfo de la Cruz; la demostración de que el sacrificio de uno mismo por amor al prójimo y a imitación de Cristo, es el único poder victorioso y el único punto fijo en medio de la confusión y tragedias del mundo”.

30 agosto, 2018
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Marcos 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo habla metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se habla casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto.

La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: -«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: -«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Ella salió a preguntarle a su madre: -«¿Qué le pido?» La madre le contestó: -«La cabeza de Juan, el Bautista.» Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: -«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»

El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación

San Marcos narra con detalle el martirio de Juan el Bautista, el último profeta del Antiguo Testamento que preparó el camino para la llegada del Mesías; Juan muere durante un banquete ofrecido por Herodes, gobernante corrupto y prepotente, que encerrado en sus propios intereses y preocupaciones silencia la voz del Profeta.

Herodes era empleado del Imperio Romano que, aunque era un tirano le gustaba ser llamado bienhechor del pueblo. Su tiranía se agudizaba ante toda posible manifestación de protesta popular; Juan denunciaba la moral licenciosa de Herodes y ponía de manifiesto la corrupción de sus asuntos.

Ya Juan en la cárcel, se trama su asesinato entre fiestas, danzas y desenfrenos. En el ambiente de los poderosos se decide cegar la vida de quien denuncia ese sistema corrompido. El martirio de Juan el bautista va más allá de un problema de venganza personal de Herodías que compartía la prepotencia, la falta de ética y el abuso del poder de Herodes.

Meditar en valor del martirio de San Juan el Bautista conlleva a hacer una lectura seria del cáncer de la corrupción que va contaminando todo el tejido social, todas las instituciones y el corazón del hombre. Cuántos Herodes se levantan hoy aferrados al poder, al prestigio y a la consecución de intereses personales y mezquinos, enceguecidos e incapaces de ver la realidad de los que los rodean. Poderosos que se juegan en sus reuniones los destinos de los pueblos, dineros repartidos entre quienes se presentan como amigos de las gentes, mofas a la necesidad de los más pobres; o ¿cómo podríamos llamar a los escándalos de la salud? ¿de los dineros públicos extraviados a los bolsillos de los particulares? Cuánto daño hacen los Herodes actuales que se idolatran a si mismos y corrompen la justicia, la verdad y el servicio.

También hoy, los cristianos estamos llamados a vivir con valentía nuestros compromisos bautismales, que nos mueven a no negociar ni acomodarnos con los políticas de turno y las modas de corrupción que permea la sociedad: estamos llamados a vigilar primero nuestro corazón en donde nacen la voluntad, las intenciones y el impulso a actuar; vigilar el corazón para no dejar entrar la corrupción en nuestros asuntos y así no enceguecernos cayendo en la indiferencia y la soberbia. También hoy se nos pide ser como el Bautista, profetas de nuestro tiempo capaces de ponerse de parte de los más débiles cimentados en la verdad de Dios que nos llama a vivir una vida nueva.

¡Qué gran compromiso nos sugiere este evangelio! que nos recuerda que, como dice el Papa Francisco, “la corrupción, la soberbia y el egoísmo son enfermedades del corazón de las cuales es necesario ser purificados”.

29 agosto, 2018
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Mateo 23,23-26

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera».
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús
Meditación
La falta de coherencia entre la palabra y la actitud viene denunciada con los dos “ay de vosotros” que el Señor pronuncia contra los líderes religiosos de su época; como ayer, este pasaje adquiere actualidad y nos podemos ver como en un espejo buscando liberarnos de toda hipocresía que corrompe la relación con Dios, con el prójimo y con la verdad de nosotros mismos.
El quinto «¡ay!” que leemos hoy advierte sobre el peligro de considerar que el principio de la religión es el cumplimiento de normas, reduciendo el seguimiento del Señor a prácticas externas y descuidando la justicia, la misericordia y la fe. Jesús confirma que en una auténtica experiencia de fe se forma la auténtica libertad, que implica descubrir en el amor de Dios el sentido de la vida. Dice el Papa Francisco “«Aquellos fariseos eran muy religiosos en la forma, pero no estaban dispuestos a compartir la mesa con los publicanos y los pecadores; no reconocían la posibilidad de un arrepentimiento y, por eso, de una curación; no colocan en primer lugar la misericordia: aun siendo fieles custodios de la Ley, ¡demostraban no conocer el corazón de Dios! Es como si a ti te regalaran un paquete, donde dentro hay un regalo y tú, en lugar de ir a buscar el regalo, miras sólo el papel que lo envuelve: sólo las apariencias, la forma, y no el núcleo de la gracia, ¡del regalo que es dado!»
La vida cristiana no es un empeño por encontrar la justificación por las propias fuerzas que como señala el Papa Francisco “se manifiesta en muchas actitudes aparentemente distintas: la obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, el embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial. En esto algunos cristianos gastan sus energías y su tiempo, en lugar de dejarse llevar por el Espíritu en el camino del amor, de apasionarse por comunicar la hermosura y la alegría del Evangelio…” (Gaudete et exsultate 57). Confirmemos que sin la experiencia del amor de Dios y la respuesta libre a la gracia, las observancias de la leyes y normas se convierten en idolatrías; nos lo enseña San Pablo cuando nos dice que la plenitud de la ley se realiza en la práctica del amor.
Santo del día: San Agustín de Hipona
San Agustín nació el 13 de noviembre del 354 en Tagaste, al norte de Africa. Su padre pagano, Patricio, y su madre cristiana, Mónica. Se educó en las ciudades norteafricanas de Tagaste, Madaura y Cartago. En su juventud se dejó arrastrar por los malos ejemplos y, hasta los 32 años, llevó una vida licenciosa, aferrado a la herejía maniquea. De ello habla en sus «Confesiones», que comprenden la descripción de su conversión y la muerte de Mónica, su madre. La Iglesia lo acogió mediante el bautismo en el año 387. Fue ordenado presbítero de Hipona en 391 y obispo de la ciudad en 395. Murió el 28 de agosto de 430, a los 72 años de edad, de los cuales había pasado casi 40 consagrado al servicio de Dios.

28 agosto, 2018
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Como es tradicional, el oferente de la misa del santísimo entrega el “testigo” a los que cargarán de la fiesta el próximo año.

En esta ocasión, la agrupación Santaia no sólo ha sido la encargada este año del Ramo que se ofrece al Santísimo, si no que, como viene siendo habitual, acompañaron la procesión de la ofrenda por todo el pueblo hasta la iglesia y tras la Misa, acompañaron al Señor en la Custodia juntos a un grupo de gaitas.

Al término de la celebración hicieron entrega del Ramo a la Comisión de Fiestas, a la que debemos agraceder sus esfuerzos por engrandecerlas cada año y felicitar por el resultado de las mismas.

Gracias a la Agrupación Santaia, a la Comisión de Fiestas, a todos los que han trabajado en la parroquia para que todo resultase tan bien y a los que han participado en las celebraciones de la Virgen del Carmen y el Santísimo, así como en la multitud de actividades organizadas. Que Dios se lo premie a todos

27 agosto, 2018
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Mateo 23,13-22

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga»
¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: «Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.» ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.»

Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús

Meditación

Encontramos en el Evangelio de hoy cuatro veces la frase “ay de vosotros” contra los líderes religiosos de la época; palabras duras que al meditarlas las vemos como en un espejo para encontrar lo errado que puede haber en nosotros mismos, en nuestra familia, en nuestra Iglesia y sociedad.

Cerrar la puerta del Reino presentando la imagen de Dios como un juez severo, de leyes y normas dejando poco espacio para la misericordia y la compasión es hipocresía; usar la religión como medio para enriquecerse explotando al pobre y transformando la fe en un mercado es hipocresía, creer que la fuerza del Evangelio se impone con el proselitismo y no por el compartir alegre de la Buena Nueva del amor de Dios que da vida en abundancia es hipocresía; y vivir haciendo juramentos para confirmar la verdad o para despertar credibilidad sabiendo que el lenguaje debe ser: “’Sí, sí’ ‘no, no’: y lo que lo que pasa de aquí viene del Maligno”.

La mirada del evangelio de hoy no se queda en el recuerdo de aquellas palabras duras de Jesús; esta Palabra es también para nosotros una experiencia de corrección, un llamado a la conversión auténtica que haga brotar una nueva manera de relacionarse con Dios, con la religión y con los otros. Jesús nos corrige porque se interesa por nosotros, no le es indiferente que nos extraviemos o corrompamos el corazón.

Él quiere que nuestra imagen y experiencia de Dios no sea errada; Él no es un Dios severo y distante, Él es el Padre que ama y no quiere que ninguno se pierda. Él nos conduce a una verdadera práctica de la vida espiritual, personal y comunitaria que además nos alarma porque “el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores” (1 Timoteo 6,10).

Entonces, acojamos estas palabras con humildad, aceptemos la corrección del Señor y que no existe incoherencia entre lo que profesamos, somos y hacemos.

Santo del día: Santa Mónica, Madre de San Agustín (Tagaste, 331 – Ostia Tiberina, 387)

Santa Mónica Nació en Tagaste (África) el año 331, de familia cristiana. Muy joven, fue dada en matrimonio a un hombre llamado Patricio. Tuvo varios hijos, entre ellos San Agustín. Su determinación, su inteligencia, su amor materno y su fidelidad a la Iglesia resultaron decisivos en la conversión religiosa de su hijo. Al presentir la cercanía de su muerte le dijo a Agustín: «hijo mío, nada me deleita ya en esta vida […]. Una cosa deseaba y era el verte cristiano católico antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, puesto que, despreciada la felicidad terrena, te veo siervo suyo. ¿Qué hago ya aquí» (Confesiones: 9.10,26).

P. John Jaime Ramírez Feria

 

27 agosto, 2018
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  • La agrupación Santaia acompañará la salida del ramo y el festejo proseguirá con la misa del santísimo

Santa Cruz continúa de celebración. En la jornada de hoy, desde las 12.00 horas, la música tradicional de la agrupación Santaia acompañará la salida del ramo y el festejo proseguirá con la misa del santísimo. Tras la ceremonia, a la hora del vermú, los asistentes repondrán fuerzas con la fiesta de los callos. Por la tarde, a partir de las 19.00 horas, tendrá lugar una mejillonada y por la noche, a las 22.00 horas, los más fiesteros podrán bajar la comida con la actuación de la orquesta D’Moda. Además, en esta edición, la comisión de fiestas se ha unido a la lucha contra el machismo y la violencia sexista, al instalar en el área carteles de la campaña De troula consentido que inició la Xunta con la ayuda del Colexio de Psicoloxía.

Fuente: La Voz de Galicia

26 agosto, 2018
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«In laetitia, nulla dies sine cruce!», me gusta repetir; con el alma traspasada de alegría, ningún día sin Cruz (Es Cristo que pasa, 176).

Estas palabras de San Josemaría bien sirven para ilustrar la triste noticia que acabamos de recibir recientemente en la parroquia, coincidendo con los grandes días de fiesta en honor de la Virgen del Carmen y el Santísimo Cuerpo y la Preciosísima Sangre del Señor. En la tarde de ayer fallecía en Arequipa -Perú- Dña. Flora, la madre del Padre Juan José Astoquilca Rivera, sacerdote que nos ha acompañado los últimos tres veranos en la Parroquia.

Nos unimos en estos momentos a él y a su familia en su dolor y su esperanza, al tiempo que anunciamos que en la parroquia ofreceremos un novenario de misas por su eterno descanso. DEP

 

26 agosto, 2018
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Con estas solemnes palabras en latín, el cardenal protodiácono comunica a toda la Iglesia que un nuevo Papa ha sido elegido. El anuncio se hace desde el balcón central de la basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano ante los allí congregados.

Esta expresión podemos traducirla como: «Os anuncio una gran alegría». Y creo que es la mejor frase que puedo encontrar como párroco en este día de gran gozo para la Parroquia, como es el de la celebración de la fiesta del Santísimo, para anunciar a toda la comunidad, desde el balcón de nuestra página web, lo que para mí y para todos los feligreses ha de ser motivo de gran alegría: un joven de nuestra parroquia ha decidido responder a la llamada del Señor, que sentía en su corazón, e ingresar en el Seminario Mayor de Santiago para ser sacerdote.

Se trata de un muchacho con formación universitaria – Licenciatura y Máster de Postgrado- que, al igual que los apóstoles, ha decidido dejarlo todo y seguir las huellas del Señor.

Ahora que se cumplen cuarenta y nueve años de la llegada del hombre a la Luna, recuerdo una famosa frase pronunciada por Neil Armstrong al poner el pie sobre ella: «Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad».

Asistimos hoy a algo similar: se trata de un pequeño gran paso; grande porque nada hay más grande que seguir a Jesús; pequeño porque tras este paso aguardan cinco años de formación académica, otro de pastoral y uno más como diácono hasta alcanzar el Orden del presbiterado, que no es una meta sino el punto de partida de una vida de servicio.

Invito a todos los feligreses a rezar cada día por su perseverancia y por el florecimiento de vocaciones sacerdotales y religiosas de las que tan necesitada está la Iglesia para que Dios nos conceda muchos y santos sacerdotes.

 

26 agosto, 2018
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